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¡En tus manos está salvar el mundo!

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Noviembre 2018 / 63

Piensa en el calentamiento global. Los humanos están destruyendo su planeta. Pero podríamos lograr avances si cada uno de nosotros si nos movilizáramos a nivel individual, ¿no? ¿Y las finanzas? Vale, evidentemente, es un tema muy técnico, los reguladores se aprovechan de ello para decir que todo va bien y los banqueros, que hay demasiadas reglas. Pero si quisieras hacer un pequeño esfuerzo y ahondar en el tema podríamos tener mejores regulaciones , ¿no crees? Y si comiéramos menos comida industrial, y si nos desplazáramos en bicicleta, y si nos preocupáramos por nuestros barrios, y por nuestros datos personales, y si utilizáramos más los comercios de proximidad, y si, y si, y si…

Hay tantos problemas en esta Tierra que exigen nuestra atención ciudadana que no se sabe qué hacer para no sentirse culpable. Estos llamamientos a nuestra movilización individual son, sin embargo, paradójicos. Siempre son resultado de problemas enormes cuyos determinantes y efectos se interpretan y se comprenden en el ámbito nacional e incluso planetario: calentamiento global, estabilidad financiera, modelo agrícola mundial, transportes, ordenación del territorio, etcétera.

 

MOVILIZACIONES CIUDADANAS

Pero, lo mismo que muchos pocos hacen un mucho, henos aquí conminados a actuar a título personal para arreglar los problemas del mundo. ¿Cómo responder a este requerimiento paradójico?

El compromiso y la movilización ciudadana, en el seno de las organizaciones no gubernamentales (ONG) por ejemplo, son una primera respuesta. Sobre todo, cuando contribuyen a dar cuerpo a un embrión de sociedad civil internacional. La prohibición de utilizar minas antipersona no se habría logrado jamás sin este tipo de movilización. Del mismo modo, aunque la crisis que ha privado a los Estados de importantes recursos ha sido un elemento desencadenante del cuestionamiento de los paraísos fiscales, la fuerte movilización de ONG internacionalizadas en las que trabaja gente con gran competencia técnica desempeña un papel clave en este combate.

 

ESTADOS DEBILITADOS

Sin embargo, son escasos los resultados de este tipo en el ámbito internacional. A comienzos de la década de 1980, el economista estadounidense Albert O. Hirchman explicaba en Interés privado y acción pública que todo compromiso termina tropezando con la decepción por la incapacidad de cambiar el mundo radicalmente, lo que provoca el abandono de las movilizaciones y el retorno a la esfera privada.

El compromiso y la movilización son una primera respuesta  

Los llamamientos a los cambios de los comportamientos personales son a los problemas sistémicos lo que la caridad a la ayuda al desarrollo: una solución ante  la dimisión de los Estados. El presidente de la República francesa quiere make our planet great again, pero la política francesa no va por ese camino y el ministro de la Transición Ecológica, Nicolas Hulot, dimite. Los reguladores quieren más estabilidad financiera, pero si podemos ayudar a nuestros grandes bancos nacionales reduciendo un poco sus obligaciones… Los países europeos quieren luchar contra los paraísos fiscales… salvo Irlanda, Holanda, Malta, etcétera.

Evidentemente, es posible movilizarse individual y colectivamente en las asociaciones, los sindicatos… Pero si se trata únicamente de tapar las vergüenzas de unos Estados debilitados, uno se agota. Y el planeta sigue contaminado, las finanzas con exceso de riesgos y los ingresos fiscales con agujeros. ¿Aceptar un mundo así? ¡No cuenten conmigo!