Bache turístico

  • La recuperación de otros destinos de sol y playa y la desaceleración de la economía mundial hacen mella en el sector turístico español. 

    España encadenó el pasado verano tres meses consecutivos de caídas en el número de turistas extranjeros, como ya ocurrió el año pasado. Al descenso del 2% en julio y del 2,7% en agosto se sumó la bajada del 1,7% registrada en septiembre, último mes del que se tienen cifras. Inesperadamente, fueron los viajeros nacionales los que salvaron la temporada alta.

    A pesar del bache estival, el acumulado de los nueve primeros meses del año ha sido mejor  que el de 2018, tanto en número de visitantes internacionales como en ingresos. Entre enero y septiembre visitaron España 67,1 millones de turistas, el 1,3% más que en el mismo periodo del año pasado. Entre todos gastaron casi 74.000 millones de euros, un aumento del 3%.

    La tendencia a la baja iniciada en junio parece estar acentuándose en el cuarto trimestre, por lo que parece difícil rebasar la cifra de 86,2 millones de turistas registrada el año pasado, sexta marca histórica consecutiva. Exceltur, lobby de las empresas del sector, pronostica una “profunda desaceleración” en la recta final del ejercicio. 

     

    INCERTIDUMBRE

    Varios factores ayudan a explicar el enfriamiento: la desaceleración de la economía mundial, la incertidumbre en torno al brexit (aplazado por el momento hasta el 31 de enero), la creciente competencia de otros destinos y la quiebra de Thomas Cook, segundo operador turístico del mundo.

    Un dato preocupante es que en los nueve primeros meses del año ha caído el número de turistas procedentes de nuestros tres principales mercados emisores: Reino Unido (-1,6%), Francia (-2,4%) y Alemania (-1%). El descenso ha sido compensado, en parte, con un fuerte incremento de visitantes de EE UU (14,2%) y América Latina (10,3%). Son datos alentadores, pues reflejan el aumento de los turistas interesados en la historia, la cultura y las zonas del interior más que en el sol y las playas.

    Cataluña aguanta la sacudida de la revuelta independentista y sigue siendo el destino favorito de los extranjeros. Más de 15,6 millones de turistas visitaron esa comunidad durante los nueve primeros meses del año, lo que supone un aumento del 0,6% con respecto al mismo periodo de 2018. En segundo lugar figuran las islas Baleares, con 12,1 millones de visitas (-0,4%) y Andalucía, con 9,7 millones (3,4%). La Comunidad Valenciana también experimentó una significativa mejoría, al rozar los 7,7 millones (3,6%). 

    Canarias, con 9,6 millones de visitas, es la comunidad que ha sufrido la mayor caída, del 4,2%. Se espera que la quiebra de Thomas Cook, anunciada el 23 de septiembre, tenga un impacto muy negativo en la temporada alta del archipiélago, que coincide con los meses más fríos en la Europa continental. Canarias es también el mercado más vulnerable a los efectos del brexit, pues los británicos suponen más del 40% de los turistas que visitan las islas. 

    Muy significativo es el aumento del 7,4% registrado por  Madrid, con 5,7 millones de turistas entre enero y septiembre. El impulso viene sobre todo de los visitantes de América Latina, que ya suponen el 25% de quienes eligen como destino vacacional esa comunidad. 

     

    TURQUÍA AL ALZA

    Más alarmante que el brexit o la quiebra de Thomas Cook, que probablemente tengan solo efectos coyunturales, es la pujanza de destinos como Turquía, Egipto y Túnez, países que parecen haber superado un periodo de inestabilidad política del que España se benefició indirectamente en los últimos años por su carácter de refugio seguro. Los tres mercados han experimentado un significativo aumento en el número de turistas, especialmente británicos y alemanes, y han recuperado las cifras de visitantes que registraban antes de 2011, año en que estalló la llamada Primavera Árabe. En la Unión Europea, Grecia también está creciendo con fuerza, igual que Croacia. 

    Turquía es el gran rival de España como destino de sol y playa por la calidad de su oferta y los precios competitivos que ofrecen los hoteles de formato todo incluido, muy populares entre los turistas europeos. El país espera recibir este año a 52 millones de turistas y se ha fijado como objetivo los 75 millones para 2023, muy cerca ya de las cifras españolas. En los nueve primeros meses del año Turquía ingresó 240.400 millones de euros por turismo, el 16,15% más que el año pasado.

    Si la situación de seguridad no se deteriora, los principales competidores van a seguir creciendo en los próximos años, restando turistas al mercado español. El periodo de desaceleración económica que vive España augura una moderación del consumo, por lo que es posible que el visitante nacional no pueda salvar de nuevo el sector, que supone el 15% del PIB y da trabajo directo a 2,7 millones de personas.

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