Buena economía para tiempos difíciles // Economía útil para la vida de la gente

  • Septiembre 2020
    Buena economía para tiempos difíciles 
    A. V. Barnejee y Esther Duflo
    Taurus, 2020
    496 páginas Precio: 23,90€

    No es común que los ganadores del Premio Nobel escriban un libro con la humildad que muestran en su último trabajo los economistas Abhijit V. Banerjee (Bombay, 1961) y Esther Duflo (París, 1972), ganadores del máximo galardón junto con Michael Kremer en 2019. El libro se entregó antes del reconocimiento, pero expresa bien tanto los méritos académicos que les han hecho merecedores del premio —su “aproximación experimental para aliviar la pobreza global”— como su actitud, humilde y con aspiración de tener un impacto positivo no solo en las grandes teorías de los libros sino también en la mejora de la vida de gente de carne y hueso.

    Por afamados economistas que sean, su punto de partida es precisamente que la ciencia económica no ha estado a la altura de los enormes retos que enfrenta y que demasiado a menudo se ha perdido en disquisiciones teóricas alejadas de la realidad, con arrogancia y sin someter sus postulados ortodoxos a la crítica constante que toda ciencia precisa para avanzar.

    La consecuencia de ello, sostienen los autores, ha sido el desprestigio de los expertos, lo que siempre acaba siendo caldo de cultivo para los populismos. De ahí que Banerjee y Duflo se propongan repasar algunos axiomas del pensamiento económico convencional, con el máximo respeto pero también con espíritu crítico con el fin de ir construyendo una caja de herramientas que de verdad pueda tener un efecto beneficioso para la economía.

    En este interesante recorrido por ideas tan asentadas como que el comercio internacional es siempre bueno para todos acaban aflorando matices que animan a retomar las cuestiones básicas teniendo en cuenta a todos los actores implicados y no solo a los indicadores macro y a los modelos perfectos, que suelen aguantar muy bien en hojas de cálculo, pero no en la vida real.

    Que este libro llegue a buen puerto ayuda mucho no solo la solvencia de los autores -¡premios Nobel!- y su actitud humilde y antidogmática, sino también el lenguaje empleado, siempre didáctico, capaz de hacer entender a profanos incluso sesudos teoremas, así como su mirada verdaderamente global, tanto por razones biográficas como producto del trabajo realizado sobre el terreno, con experiencias en todos los continentes, que abarcan situaciones a priori muy distintas… aunque a veces más parecidas de lo que parece.

    Humildad: “La economía es demasiado importante como para dejársela a los economistas”, subrayan los autores

    Todo el ensayo huye de las respuestas fáciles a las preguntas difíciles que los autores plantean en su objetivo de no conformarse con los clichés de manual. Especialmente interesantes resultan los capítulos sobre la inmigración y el comercio internacional, que defienden en términos también económicos pero aportando matices muy interesantes que no suelen recogerse en los argumentarios del debate político ni económico. 

    Algunos economistas parece que jueguen a ser profetas, pero las reglas económicas no deberían tomarse nunca como si fueran las tablas de la ley. Sin embargo, la buena economía, hecha con honestidad y no al servicio de otros propósitos, puede ser muy útil para mejorar la vida de la gente. Este libro es un buen ejemplo de ello. 

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