Una persona, un voto: principio cooperativo

  • El contenido completo de este artículo sólo está disponible para los suscriptores de Alternativas Económicas.

    Inicia tu sesión   o   Suscríbete

  • Trabajo para una cooperativa de telecomunicaciones en Inglaterra y, al margen de aportar mi granito de arena en el departamento de Comunicación —puedo considerarme periodista en el lado oscuro por pura supervivencia—, soy socia de la cooperativa porque soy cliente: es una cooperativa de consumidores en la que quienes contratamos sus servicios de telefonía fija o móvil, o Internet podemos convertirnos también en copropietarios del negocio.

    Recientemente asistí por primera vez a la asamblea anual que celebra mi cooperativa —y, sí, digo mi cooperativa, porque es tan mía como de los restantes 10.000 socios. Imagínense que alguien les pregunta por su opinión y que además la tiene en cuenta. Pues así es como me sentí cuando escuché “ha llegado el momento de votar” y comprobé que mi mano alzada contaba en el recuento.

    Es la primera vez que me siento dueña de algo más que de un par de zapatos, una bicicleta o una decena de libros. Hoy más que nunca me siento...

    Todavía no hay comentarios, sé el primero en opinar

    Escribe tu comentario

    (If you're a human, don't change the following field)
    Your first name.
    (If you're a human, don't change the following field)
    Your first name.
    (If you're a human, don't change the following field)
    Your first name.