Centralismo

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  • Por (Periodista)
    Enero 2019

    La derecha ecuestre y reconquistadora, también llamada ultraderecha, le tiene ganas al sistema autonómico. Y no son pocos quienes desde la izquierda proclaman abiertamente sus preferencias jacobinas. Hasta cierto punto, es comprensible: el desastre catalán, las desigualdades fiscales, el coste de 17 Administraciones regionales, la corrupción local y una cierta sensación de conflicto crónico parecen justificar la tentación centralista.

    España ya ha ensayado el modelo varias veces. Felipe V lo importó de Francia y estableció un funcionariado profesional que solo respondía ante la Corte: para tratarse de un hombre bastante desequilibrado (fue bipolar y luego cayó en la demencia completa, no se cortaba las uñas y decía ser una rana: cosas de reyes), el asunto no salió mal del todo. Su sucesor, Carlos III, fue honrado como "el mejor alcalde de Madrid", lo que da una idea del centralismo de aquel déspota ilustrado. Luego siguieron siglo y medio de reyes calamitosos y...

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