Enric González

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    El lector recuerda, seguramente, la película La vida de Brian y el vigor ideológico del Frente Popular de Judea: “Vale, pero aparte de la limpieza, la medicina, la educación, el vino, el orden público, la irrigación, las carreteras, el agua potable y la sanidad, ¿qué han hecho los romanos por (...)

    La religión y su alternativa laica, la moral (que viene a ser una religión desprovista de rango apocalíptico), son fundamentales en algo tan prosaico como la economía. A estas alturas sabemos ya que Max Weber tenía razón en general y que el capitalismo moderno es fruto de la reforma (...)

    La economía aspira a ser una ciencia. Los economistas dicen que lo es porque en sus manuales hay muchas fórmulas matemáticas. Podría discutirse sobre el asunto. Lo que no admite discusión alguna es la calidad artística de la política económica. Examinar sus fundamentos resulta muy (...)

    Esta temporada se habla mucho de las cosas británicas, generalmente para criticarlas. Lo que ocurre parece feo. A veces lo es. El referéndum, la retirada de la Unión Europea, los episodios de xenofobia y cierto auge del borrachuzo nacionalista que grita, pinta en mano, himnos patrióticos y obscenidades (...)

    La palabra titulización es cada vez más frecuente en la jerga financiera. Y tal vez quede alguien que no haya pillado aún el concepto. Intentaremos explicar en qué consiste la titulización y para qué sirve, porque la información es útil: el banco nos va a engañar de todas formas, pero al menos sabremos (...)

    Richard Feynman fue uno de los grandes patriarcas de la física teórica en el siglo XX.

    La economía es ciencia y es ficción. Más ficción que ciencia, a veces. ¿Quieren ejemplos? Muchísima gente considera que si Adolf Hitler se hubiera retirado en 1939, antes de la guerra y el genocidio, sería aún hoy el mayor héroe de Alemania. Por aquello del milagro económico y las (...)

    Hace tiempo hablamos aquí de la prima de riesgo. Se trata de un concepto fácil: cuanto más pobre o endeudado está alguien, más caro se le presta el dinero. El acreedor trata de compensar con unos intereses altos el peligro de no recuperar el crédito. La cosa tiene su lógica. En estos (...)

    Pensemos, por una vez, en grande. En los mismos términos que propone Sapiens, de Yuval Noah Harari, un libro extremadamente interesante. ¿Cuál es el objetivo primordial de nuestra especie? Suele decirse que la reproducción y la perpetuación. Pero no. Lo esencial es la cohesión, sin la (...)

    Dentro de una disciplina tan errática y subjetiva como la economía, el elemento menos predecible es el humano. Aunque son las personas, con su talento y sus mitos religiosos y culturales, las que fabrican (o destruyen) los sistemas sociales, la riqueza y el bienestar, nunca es posible adivinar (...)

    La libertad y la justicia nos parecen, en general, valores absolutamente positivos y complementarios. Pero, puestos en práctica, no son ni lo uno ni lo otro. La práctica es la economía, un terreno mundano y bastante lioso en el que los conceptos abstractos sirven de poco. Veamos. No se ha (...)

    La economía es considerada una ciencia. Pero no se me alarmen: incluso el periodismo y la publicidad han llegado a ser calificados, universitariamente, como Ciencias de la Información. La economía es tan científica como la política o la sociología. Es decir, poco. Incluso su rama más (...)

    Un buen economista que se pone a cavilar suele tener mucho peligro. Desde hace algún tiempo, varios economistas juguetean con una explicación para la falta de crecimiento en los países ricos: nos falta, dicen, una buena guerra. No por las viejas razones keynesianas, lo del gasto público y el negocio de (...)

    La  Navidad, como todo, tiene una concisa definición económica: es la época en que se compran los regalos de este año y se paga con dinero del año próximo. Eso supone deuda, queridos amigos. Lo cual, a su vez, representa la contribución de cada uno a la única causa realmente (...)

    La economía, queridos amigos, tiene una médula darwinista. Como la vida misma.

    El lector perspicaz habrá percibido ya que la economía mundial no marcha del todo bien. Tal vez el lector haya llegado a intuir, incluso, las dos cuerdas que forman el nudo que nos ahoga: la cuerda de la deuda excesiva y la cuerda del crecimiento escaso. Pongámonos la gorra (...)

    Hay que admitirlo: tenemos un talento especial para agravar cualquier problema. No importa que el problema sea de por sí gravísimo. Si nos dejan hacer, podemos empeorarlo hasta límites inconcebibles.  Un ejemplo entre muchos es la droga. Un siglo después de que Estados Unidos (...)

    La solución de los problemas europeos es fácil. Podría bastar con elegir algún oscuro lugar en Brandeburgo o Prusia, fundar allí una gran ciudad y llamarla, por ejemplo, Merkelandia.  Lo digo en serio. La solución la ideó un señor llamado Alexander Hamilton, que nació (...)

    La sátira más feroz contra la guerra fue publicada por Joseph Heller en 1961. Se trata de una novela llamada Catch 22, o Trampa 22. La trampa que da nombre al libro es la siguiente: hay que estar loco para realizar misiones aéreas porque las defensas (...)

    La economía europea, y muy especialmente la española, ha entrado en una fase cuántica. ¿Recuerdan la paradoja de Schrödinger? Dice que si ponemos un gato en una caja que contiene un mecanismo letal que sólo el gato puede activar (...)

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