Mi amado padre fue torturador
'No miris' aborda los límites de los ideales y la necesidad de armar una memoria propia.
Mentar al nuevo presidente de Chile —José Antonio Kast, hijo de un oficial nazi que huyó a Suramérica y hermano, además, de Miguel Kast, uno de los artífices del experimento ultraliberal de Augusto Pinochet— bastaría para subrayar las contorsiones de guion de la historia, y también la actualidad del trasfondo de la dictadura chilena. Ese trasfondo — manchado de borrones, torturas, delaciones, desapariciones, dolor— alimenta los silencios y abismos familiares que necesita desentrañar Verónica Estay Stange, la protagonista en la que se basa No miris, la nueva producción del Cultura & Conflicte.
Criada en México y afincada en Francia, esta experta en posmemoria, que viene a ser la huella del trauma que una generación hereda de la precedente (Marta Marco, en múltiples registros), carga con una doble circunstancia: ser hija de represaliados por el régimen de Pinochet y, al mismo tiempo, ser sobrina de uno de los más conocidos y temidos torturadores del mismo régimen, Miguel Estay Reyno. El Fanta, como se conocía a su tío, fue militante comunista antes de cambiar de bando, tras ser detenido, y de participar de...