Bruselas pide a España que vaya más allá en la reforma laboral

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    Dedicamos a subsidios tres cuartas partes del dinero para las políticas de empleo y muy poco a formar, reciclar, asesorar y ayudar a los parados a encontrar un empleo con futuro

    ¿Demasiado pronto para  comprobar los resultados de la última reforma laboral en España? La Comisión Europea reconoce que quizá 13 meses no basten, pero  tiene ya muy claro que hace falta “una revisión más radical”, visto “el elevado reto de segmentación” del mercado laboral. Por segmentación se entiende la persistente dualidad que arrastramos entre los contratos fijos —hasta ahora considerablemente protegidos—, que coexisten con una rotación elevada  de empleos temporales, y una baja conversión de contratos temporales a fijos. Nada ayuda a incrementar las capacidades del trabajador y sí a limitar la proyección de su carrera profesional, con su correspondiente penalización en ganancias y derecho futuros a una pensión.

    “El comportamiento de las empresas no ha cambiado: prefieren masivamente continuar incorporando a los trabajadores mediante contratos temporales. Además, el nuevo contrato para emprendedores con un período de prueba de 12 meses (sin coste en caso de prescindir del trabajador) y con bonificaciones en la Seguridad Social no está despegando”, constata  un informe de Empleo sobre España de la Dirección General de Empleo del Ejecutivo Comunitario,  con fecha del pasado 1 de febrero. 

    Con 16,17 millones de afiliados a la Seguridad Social (hemos viajado atrás en el tiempo una década, pues son menos que los 16,18 millones de 2002), 5.965.400 parados (el 26,2% de la población activa), 3,28 millones de parados de larga duración que suponen un 55% del total, dos millones de hogares cuyos integrantes están todos sin empleo, y más de la mitad de los jóvenes sin trabajar (problema que “corre el riesgo de convertirse en estructural”), Bruselas llama a gastar más y de forma más eficiente el dinero que se destina a políticas activas de ocupación, que son las que ayudan a que las personas sin trabajar puedan volver a engancharse al mercado laboral.

    Los Presupuestos del Estado 2013 destinan 3.771,51 millones de euros a políticas activas, el 34,6% menos que en 2012. El Gobierno explica el tijeretazo sobre todo por los créditos  que financiaban bonificaciones para la contratación, con el argumento de que no eran eficaces y operativas. En 2012, el dinero para políticas activas ya se había reducido un 21,2% , y en 2011, un 5,5%. 

    “Debe extenderse e intensificarse la reforma de 2012 y tomar medidas adicionales para incrementar la efectividad de las políticas activas, mejorando su evaluación y la precisión de a quién van dirigidas, incrementando el uso de la formación, asesoramiento y los servicios de ayuda para encontrar empleo, reforzando los vínculos con las políticas pasivas (prestaciones del desempleo) y la cooperación entre los servicios de empleo públicos de las comunidades autónomas, incluido compartir información sobre empleos vacantes”, propone la Dirección General de Empleo de la Comisión. 

    Según la OCDE, España gasta en políticas de empleo el equivalente al 4% de la riqueza que genera, pero de ese total, tres cuartas partes van a subsidios. Las políticas para favorecer el empleo, la formación o la reinserción laboral o la utilidad del Inem y los servicios de empleo autonómicos suman solo el 0,9% del PIB. Los últimos datos comparados son de 2010.  

    “No puede ser que tengamos un mismo sistema cuando tenemos el 26% de paro que  cuando tenemos el 8%. No puede ser que existan las mismas garantías para los desempleados cuando la economía crece que si está en recesión”, subraya el catedrático de Economía de la Universidad de Barcelona Esteve Sanromà, quien opina que sin crecimiento económico y flexibilidad difícilmente podrá crearse empleo de nuevo.

    La oficina estadística europea Eurostat permite cruzar otros datos inquietantes: Austria, Suecia, Luxemburgo, Holanda, Dinamarca y Bélgica (excepto en este último caso, todos ellos países con un nivel de bajísimo paro estructural) destinan a políticas activas recursos por cada 100 personas deseosas de trabajar en una proporción equivalente a más del doble (o del triple, según los casos) a su desempleo de larga duración. Las mayores economías, Alemania y Francia, lo hacen en una proporción como mínimo equivalente. En cambio, la proporción que les dedica España —el socio de la UE que, tras Grecia, sufre más el desempleo en Europa— supone solo la mitad de la que representan los trabajadores que llevan parados más de un año. 

    A juicio de Carlos Obeso, director del Instituto de Estudios Laborales de Esade,  deben repensarse en especial las políticas de formación y orientación laboral, “porque el mundo ha cambiado”, partiendo de que “las posibilidades actuales de crear empleo son mínimas” ante el estado maltrecho de la economía. “Cabría explorar un pacto por el empleo que cabría explorar con medidas con el compromiso de todos que incluya el reparto del trabajo, pero hoy es ciencia ficción. La CEOE no está de acuerdo y además requeriría de mucho liderazgo político”, añade. 
     

    ESPAÑA FRENTE A ALEMANIA

    La formación es clave en un país que en épocas de bonanza creó empleo sin saber bien cómo, y que luego, con la misma regulación laboral, lo destruyó desprendiéndose en primera instancia de los trabajadores temporales. La fragilidad del modelo de empleo —un problema productivo que se ha agudizado con la progresiva desindustrialización— es evidente.

     Según el Boletín Económico del Banco de España de febrero pasado, “la sensibilidad del desempleo a la variación de la demanda interna es entre tres y seis veces mayor que a la demanda externa”, lo que ayuda a explicar que el paro se porte mejor en Alemania (cuya economía depende de sus exportaciones) que en España (que vive del consumo interno). Además, la concentración de la escabechina en la construcción y la industria ha penalizado más a España. La destrucción del empleo se concentró sobre todo en los trabajadores de bajo nivel educativo, los jóvenes y los que tenían un contrato temporal. Sin embargo, “el empleo cualificado continuó aumentando, aunque a un ritmo más moderado, a lo largo de todo el período”, desde el inicio de la crisis. Otra lección del terremoto económico: las empresas han tendido a retener a los trabajadores más difíciles de reemplazar.

    PARA SABER MÁS

    1. EMPLOYMENT AND SOCIAL DEVELOPMENTS IN EUROPE 2012. Informe de la Comisión Europea sobre las tendencias en materia de empleo en la Europa comunitaria, en especial el paro a largo plazo, la pobreza y la exclusión social.

    2. A TRIUMPH OF FAILED IDEAS. EUROPEAN MODELS OF CAPITALISM IN THE CRISIS. Diversos autores europeos, sobre la situación en distintos países de la UE. Josep Banyuls y Albert Recio radiografían la realidad española. Introducción: Steffen Lehndorff. Editado por ETUI.

    3. BACK TO FULL EMPLOYMENT. Robert Pollin. Editado por Boston Review. Análisis de lo ocurrido en el mercado laboral de EE UU desde el inicio de la crisis y de la necesidad de lograr pleno empleo.

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