Deliveroo: un pulso decisivo

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  • Octubre 2017

    Una de las empresas emblemáticas del sector, que vale ya 2.000 millones de dólares, afronta una rebelión coordinada de ‘riders’ en varios países para mejorar las condiciones de trabajo.

    ILUSTRACIÓN: PERICO PASTOR

    Aquí te venden un mundo de ensueño, con mucha flexibilidad, libertad y el colmo de la modernidad, pero a mí la experiencia me recordó más bien a la esclavitud. Y no acepto que por el hecho de ser joven tenga que vivir en una especie de esclavitud”. Dani Gutiérrez, de veinticinco años, licenciado en Geografía y con un grado superior en técnico de sonido, se acercó hace un año a Deliveroo, una de las empresas emblemáticas de la gig economy, que entrega a domicilio comida de restaurantes a través sobre todo de ciclistas, que en la jerga se conocen como riders. Pronto se dio cuenta, afirma Gutiérrez, de que el cuento no es como lo contaban: “Se trabaja mucho, se gana muy poco y la supuesta flexibilidad no es tal”, asegura con el semblante...

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