La lucha por la vivienda se hace global

  • Noviembre 2015

    Desde Nueva York y Barcelona

    La Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) y Right to the City coordinan acciones internacionales desde Barcelona y Nueva York

    ACCIÓN GLOBAL: Protesta de la PAH contra Blackstone.
     FOTO: PAH BARCELONA

    Las oficinas de Anticipa Real Estate, la filial de Blackstone que gestiona la cartera hipotecaria de Catalunya Banc, no están en el paseo de Gràcia de Barcelona, sino en un apartado polígono de El Prat de Llobregat, muy alejado del glamour del Midtown neoyorquino, donde tiene su sede central el gigante mundial del capital riesgo y los fondos inmobiliarios.

    Pero el pasado 14 de octubre, ambas sedes, pertenecientes a los mismos dueños, recibieron el mismo tipo de visitas con una escenografía muy parecida: decenas de personas con carteles y camisetas a favor del derecho a la vivienda reclamando que Blackstone, que ha amasado miles de propiedades e hipotecas con descuento de gente que no ha podido pagar y a la que nunca se ofreció ninguna quita, ponga en marcha alquileres sociales y evite los desahucios, entre otras reivindicaciones.

    ILUSTRACIÓN: PERICO PASTOR

    Fue la tercera acción coordinada y simultánea a ambos lados del Atlántico, y esta vez no sólo alcanzó más plazas que nunca —40 ciudades en cinco países: Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda, España y Japón—, sino que se extendió por vez primera al Pacífico con el acto en Tokio, una de las sedes importantes en Asia del gigante estadounidense con implantación global. En la mayoría de ciudades, algún responsable de Blackstone aceptó mantener un diálogo con los manifestantes o citarles para una futura reunión. En Nueva York, hubo incluso una entrega formal de una misiva dirigida al consejero delegado y fundador de la compañía: “Señor Schwarzman: estamos con los inquilinos de Blackstone y con organizaciones comunitarias de todo el mundo. Deje de comprar nuestras casas en apuros y la vivienda pública, detenga todos sus injustos desahucios y haga que los alquileres sean asumibles. Apoyamos esta importante lucha y no pararemos hasta que las demandas de los inquilinos sean satisfechas. ¡Las viviendas no son una commodity!”.


    “LIBERTAD DE PROTESTAR”

    Un portavoz de Blackstone en Nueva York contestó por escrito a Alternativas Económicas: “Todo el mundo es libre de protestar, pero creemos que no se conoce bien cómo llevamos el negocio inmobiliario. Blackstone y Anticipa firmaron el código de buenas prácticas tras la adquisición de la cartera y hemos llegado a muchos acuerdos con personas que tienen dificultades para pagar la hipoteca. Todos tienen un responsable asignado para su caso particular con el fin de ir dando respuesta a las preguntas o a los problemas que puedan surgir”.

    “Es inadmisible que un banco rescatado con 12.000 millones de dinero público [Catalunya Banc] ceda su cartera hipotecaria con grandes descuentos a un fondo buitre para que le saque jugo”, argumenta en cambio Santi Mas de Xaxàs, activista de la PAH y uno de los organizadores de esta acción global: “El capital es global, como nos muestra Blackstone, y por tanto se requieren respuestas globales y coordinadas porque los problemas de la gente son muy parecidos aquí, en Dublín y en Londres, y además se enfrentan exactamente a los mismos actores”, remacha.

    Un activista: “El capital es global y la respuesta también tiene que serlo”

    50 ciudades en tres continentes montaron un acto simultáneo

    La coalición por la vivienda en EE UU se inspira en la PAH

    La coordinación global de estas resistencias por el derecho a la vivienda tienen una pata en Barcelona y la otra en Nueva York y ha servido ya para conectar de forma permanente la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) con la coalición formada en EE UU por el derecho a la vivienda, Right to the City, un paraguas de organizaciones sociales que, 12 millones de desahucios después, empieza a tener fuerza, con 52 organizaciones por todo el país que suman 250.000 miembros y casi 198 activistas profesionalizados. 

    Right to the City está tan fascinada y entusiasmada con los éxitos de la PAH que, tras un viaje a Barcelona de varios de sus activistas antes del pasado verano, ha puesto en marcha la traducción al inglés del Libro verde de la plataforma española -la guía básica sobre su funcionamiento-  y lo adaptará a EE UU. En Nueva York se ha constituido un grupo informal con activistas de ambas entidades aprovechando que simpatizantes de la PAH se han sumado en EE UU a la Marea Granate, que reúne a expatriados bajo el influjo del 15-M.

    En una de sus periódicas reuniones, en septiembre, donde arrancaron los preparativos de la última acción global contra Blackstone y a la que acudieron activistas de varias ciudades, como Los Ángeles y Filadelfia, los españoles de la Marea Granate —Elia, Luis, Begoña, etc.— se convirtieron en los involuntarios protagonistas: todo el mundo mostró auténtica avidez por conocer cómo estaban resultando los primeros meses de Ada Colau como alcaldesa de Barcelona. Durante un buen rato, nadie parecía acordarse de Blackstone, el motivo que les había reunido.

    “La PAH es una fuente de inspiración para nosotros; queremos aprender y aplicar aquí cuanto se pueda en un contexto que no es exactamente el mismo”, explica la directora ejecutiva de Right to the City, Rachel LaForest, en la sede central de la organización, en el Brooklyn Commons, un edificio que alberga a varios movimientos sociales y medios de comunicación alternativos de Nueva York. 


    PROBLEMAS COMUNES

    El contexto no será exactamente el mismo, pero se le parece muchísimo: “A la mayoría de afectados por procesos de desahucios les cuesta mucho contarlo porque temen que se les vea como fracasados y entonces entran en un círculo de autoculpabilización que les hace sufrir en silencio y sin posibilidad de cambiar las cosas”, cuenta LaForest, como tantas veces han contado en España Colau y sus compañeros. Y añade: “Nuestra prioridad es romper este círculo, que los afectados vean que lo que les sucede no tiene por qué ser culpa suya y ayudarles a empoderarse: ¡entonces todo puede cambiar!”.

    Right to the City traduce el ‘libro verde’ de la PAH y lo adaptará a EE UU 

    Expatriados españoles vinculados a la Marea Granate crean grupos

    Entre las prioridades: proporcionar abogados a los afectados

    En Boston, Right to the City organiza ya reuniones semanales siguiendo el modelo de la PAH: con decenas de personas hablando abiertamente de su situación en una especie de terapia de grupo del que se sale a veces al grito de “¡Sí, se puede!”. “Si la víctima ya no se avergüenza, entonces podemos ir muchos al piso con orden de desahucio para impedir el desalojo”, añade la directora de Right to the City, muy consciente de que acaba de describir otra de las acciones made in PAH.

    Y otra, también en palabras de LaForest: “A muchísima gente la han echado de sus casas sin ningún respeto legal, pero Wall Street siempre tiene de su lado a los grandes bufetes, mientras que los pobres sin dinero para la hipoteca o el alquiler no contaban con ningún respaldo legal, pero ahora empezamos a tener una red de abogados potente”. 

    Jonathan Furlong, activista de la Asociación para el desarrollo de los barrios y la vivienda (ANHD, en sus siglas en inglés), incluso cuantifica esta relación desigual tras sus muchas visitas a los juzgados: “Cuando la pugna va a los tribunales, el 90% de los dueños acude con abogado y el 90% de inquilinos, solo”.

    A partir de ahora, es probable no sólo que vayan más con abogado, sino incluso arropados por algo parecido a la PAH.

    Los artículos que componen el dossier son:
    Este artículo sólo es posible con tu colaboración.
    Haz una donación

    Todavía no hay comentarios, sé el primero en opinar

    Escribe tu comentario