"No hay rentabilidad sin sostenibilidad ni sostenibilidad sin rentabilidad"

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  • Por (* Tomás García Azcárate es vicedirector del Instituto de Economía, Geografía y Demografía (IEGD-CSIC) e investigador asociado del Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales (CEIGRAM).)
    Febrero 2021
    Andrea Bosch

    Entrevista al ministro de Agricultura, Luis Planas

    Nacido en 1952 en Valencia, es inspector de Trabajo. Fue nombrado ministro de Agricultura tras haber sido embajador en Marruecos y ante la UE y  jefe de Gabinete de Pedro Solbes en la Comisión Europea

    1_ ¿Por qué la nueva PAC y los Planes estratégicos son importantes para los consumidores y los ciudadanos?

    La Política Agraria Común (PAC) siempre ha sido importante para la ciudadanía. En sus orígenes, en una Europa marcada por las consecuencias de la II Guerra Mundial, subyacía la necesidad de asegurar el abastecimiento alimentario de la población. Posteriormente se ha ido adaptando a las nuevas demandas de la sociedad. Hoy ese compromiso sigue firme e inquebrantable con la producción de alimentos sanos, de calidad y en cantidad suficientes y a unos precios asequibles.

    Más que hablar de ciudadanos o de consumidores, prefiero hablar de la sociedad en su conjunto, ya que es toda la población la que se beneficia de esta política agraria.

    Una política que ha salido reforzada en esta pandemia. La sociedad ha mostrado el papel central que ocupa el sector agroalimentario.

    La PAC, que asegura la producción y el aprovisionamiento de alimentos seguros a la sociedad, es un apoyo clave para agricultores y ganaderos. Realizan un trabajo esencial para la población que hay que mantener y fomentar, pese a que en el conjunto de la Unión Europea, sus ingresos son alrededor de un 40 % inferior a los de los trabajadores de otros sectores.

    Es una oportunidad de oro para que, en consonancia con los objetivos de esta nueva PAC y los instrumentos del Plan Estratégico para hacerlos posibles, se aceleren y afiancen los procesos de transformación ambiental, innovación y relevo generacional que va a afrontar el sector agrario de nuestro país esta próxima década.

    La ambición verde de la nueva PAC es un reflejo de una sensibilidad que ya está implantada y que es consecuencia directa del Acuerdo de París y del Acuerdo para la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible.

    El planeta lo exige. No podemos ser cortoplacistas. Pero también debemos asegurar que agricultores y ganaderos, que son los principales interesados en cuidar de su entorno, que es la base de su forma de vida, cuenten con las herramientas necesarias para orientar sus producciones hacia las nuevas exigencias del consumidor. Pensando, en definitiva, en lo que el mercado demanda y está dispuesto a comprar.

    Por ello, es tan necesario que los productores españoles orienten sus producciones hacia la creación de valor.

    2_ ¿Desde las organizaciones ecologistas, se afirma que la nueva PAC no tiene la ambición necesaria para que el sector agrario contribuya plenamente a alcanzar los objeticos de Desarrollo sostenible? ¿Qué les puede responder?

    El acuerdo que alcanzamos el pasado mes de octubre entre los Estados miembros sobre los nuevos reglamentos de la PAC fue un buen acuerdo. Un acuerdo equilibrado en los aspectos económicos, sociales y medioambientales, que asegura la sostenibilidad de la agricultura y la rentabilidad de agricultores y ganaderos, a través de la ayuda básica a la renta, y refuerza la arquitectura verde, por medio de los ecoesquemas y otros instrumentos

    Es una propuesta equilibrada que responde a las distintas sensibilidades, ya que la ambición de modelos medioambientales más exigentes no tiene por qué impedir la necesaria garantía de competitividad de las explotaciones agrarias. Por otra parte, pienso que agricultores y ganaderos deben jugar un papel protagonista en la transición hacia modelos de producción sostenibles y capaces de adaptarse a la economía circular. En muchos aspectos, el sector agrario español está haciendo bien sus deberes y no en vano ocupa, desde hace años, la primera posición de la Unión Europea (UE) en superficie destinada a producción ecológica que en 2019 alcanzó 2.354.916 hectáreas, un 4,8 % más que el año anterior. Un 9,3% de la superficie agraria útil.

    Somos conscientes de que, dentro del cambio de paradigma que propugnan los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la agricultura, la ganadería y la pesca ocupan un lugar privilegiado entre las actividades clave para la transformación. De hecho, la nueva PAC ya ha identificado los nueve objetivos específicos, más el trasversal, sobre los que va a influir la actividad agraria y destinará el 40 % de su presupuesto a objetivos climáticos y medioambientales.

    Nosotros incorporaremos en nuestro Plan Estratégico los mecanismos para lograr esas prioridades concretas aplicadas a nuestra realidad. Todo eso sin olvidar que es necesario aplicar un criterio de progresividad que, unido al proceso de modernización del sector a través de la innovación y digitalización de las zonas rurales, nos conduzca a la aceleración constante hacia modelos de producción agraria sostenible y neutra en emisiones de gases de efecto invernadero. 

    3_ ¿Desde algunos sindicatos agrarios, se argumenta que la nueva PAC impone nuevas obligaciones a los agricultores cuando las ayudas, en el mejor de los casos se mantienen y el campo (sobre todo los agricultores familiares) tiene un problema grave de rentabilidad? Más exigencias por menos dinero. ¿Qué les puede responder?

    Creo que es hora de cambiar de forma de pensar. Lo que hoy se ve como una exigencia sin retorno en términos de rentabilidad se revelará, en un plazo no muy lejano, como una inversión para obtener producciones diferenciadas, con alto valor añadido y aventajadas para competir en los exigentes mercados europeos e internacionales.

    Es verdad que hablamos de bienes intangibles, pero no es menos cierto que la ciudadanía los valora y respeta. Sin sostenibilidad, no habrá rentabilidad. Por eso, agricultores y ganaderos tienen que percibir la transición hacia un modelo más verde como una oportunidad y no como una amenaza.

    Desde el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación acompañaremos a los agricultores y ganaderos en esa necesaria transición. Aún conscientes de que al principio de que tendrán que hacer un mayor esfuerzo, los estudios realizados nos indican que a medio y largo plazo las nuevas medidas no implicarán mayores costes, pero si mejores retornos económicos y de reputación por parte de la sociedad.

    Por poner un ejemplo, las medidas basadas en la fertilización sostenible, buscan la utilización racional de los fertilizantes, evitando pérdidas sobre todo de nitrógeno, de manera que el agricultor pueda producir lo mismo, pero con menos fertilizantes. Lo que implica ahorro de costes.

    Otro tanto pasa con el uso sostenible de productos fitosanitario. Los retornos en rentabilidad van a ser evidentes; porque a medio plazo, no sería rentable el no seguir esa senda.

    Una empresa de automóviles puede pensar que el cambio a vehículos eléctricos les supone un coste muy grande, pero sabe perfectamente que, si no lo hace, no existirá. Esto es un ejemplo simplificado de lo que supone la transformación ambiental y digital que también tiene su traducción a la producción agroalimentaria.

    El cambio es necesario para poder afrontar el futuro.

    Por lo tanto, la rentabilidad de las explotaciones, de la mano de la sostenibilidad, son asuntos prioritario para el Gobierno.

    En el Ministerio, somos muy conscientes de que las explotaciones rentables son la condición sine qua non para el futuro del sistema agrario. Dos tercios de los actuales agricultores activos va a alcanzar la edad de jubilación en la próxima década. Necesitamos tener un medio agrario rentable y atractivo para jóvenes y mujeres que protagonicen el relevo generacional, y también de modelo, del medio agrario español. Para ello, vamos a contar con un presupuesto suficiente.

    La PAC en España contará, tal y como me comprometí con comunidades autónomas y con el propio sector, con, al menos, el mismo presupuesto que en el periodo 2014-2020. Estará dotada con la financiación necesaria para hacer frente a los nuevos desafíos, ya que dispondrá de 47.724 millones de euros para los años 2021-2027.

    En definitiva, se trata de un respaldo económico suficiente para acompañar a nuestros agricultores y ganaderos en la senda de ese nuevo modelo rejuvenecido y revalorizado que satisfaga las necesidades económicas, sociales y medioambientales del siglo XXI.

    4_ ¿Va a España a utilizar la figura del agricultor genuino?

    Esa es la intención del Ministerio y así figura desde julio del año pasado en la propuesta que hemos hecho a las comunidades autónomas. El agricultor genuino es aquel que obtiene un porcentaje significativo de sus ingresos totales a través de la actividad agraria, pero también vamos a valorizar la importancia del papel social y medioambiental que juega la agricultura a tiempo parcial en amplias zonas de España.

    En todo caso, la ayuda básica a la renta y otras ayudas directas, así como la ayuda a zonas con limitaciones naturales del segundo pilar (desarrollo rural), deben dirigirse al agricultor genuino.

    “Necesitamos un medio agrario rentable y atractivo para jóvenes y mujeres”

    Además, España debe hacer un uso más eficiente de las ayudas directas, algo en lo que también han coincidido recientemente las Recomendaciones de la Comisión Europea a nuestro Plan Estratégico. En una actividad sujeta a variabilidad climática -en España, gracias al sistema de seguros agrarios, las consecuencias de los fenómenos meteorológicos extremos, son muy limitadas- y a la volatilidad comercial, es necesario tener en cuenta la diferente situación de las explotaciones ante los años adversos en función de su dependencia de los ingresos agrarios.

    5_ ¿Cómo va la nueva PAC a contribuir a potenciar el potencial de desarrollo que representan las mujeres en el mundo agrario y rural?

    Las mujeres son indispensables en el modelo de desarrollo justo, equilibrado, sostenible e inclusivo que deseamos para nuestro medio rural, hoy despoblado, envejecido y masculinizado.

    Es una prioridad para este Gobierno lograr una PAC más igualitaria, que atienda las necesidades de las mujeres, para que tengan más opciones en el medio rural y puedan decidir quedarse a vivir y trabajar en los pueblos, porque hay oportunidades.

    La población activa femenina es del 49 % frente al 72 % de los hombres, y las mujeres titulares de explotaciones agrarias sólo representan el 32 % del total. Por eso, es necesario reforzar la inversión y generar más oportunidades laborales y formativas dirigidas a lograr un mayor protagonismo de la mujer en el medio rural.

    Como ya he señalado, se trata de un eje de actuación prioritario para el Gobierno. Prueba de ello es que la última propuesta del reglamento de la PAC incorpora la perspectiva de género a propuesta de nuestro país. Esta incorporación permitirá orientar fondos de ambos pilares de la PAC (ayudas directas y desarrollo rural) para contribuir a reducir la brecha de género.

    6_ ¿Va a haber limitación de la cuantía de las ayudas básicas por explotación en España?

    Sí, la va a haber, aplicada a la ayuda básica a la renta, tal y como establecerá el reglamento comunitario. Es otro de los elementos que el Ministerio ha propuesto a las comunidades autónomas, existiendo una mayoría clara en favor de ella. Consideramos que se trata de otro mecanismo muy importante para mejorar la eficiencia en el uso de las ayudas directas en España, máxime tras haber identificado las importantes economías de escala que se producen en nuestra agricultura, donde la dimensión económica de la explotación es el principal factor explicativo de su diferente rentabilidad. En todo caso, el Ministerio propone que, para el cálculo de estas reducciones y limitaciones, se tenga en cuenta el coste laboral del empleo registrado por las explotaciones perceptoras de las ayudas.

    7_ ¿Va el gobierno de España a apoyar al Parlamento Europeo en su demanda de una condicionalidad social (el respeto a las leyes laborales del país) para las ayudas de la PAC? Si al final es optativa para el Estado miembro, ¿va a haber condicionalidad social en España?

    El Gobierno está plenamente comprometido con la generación de empleo estable y de calidad. El sector agroalimentario, por su carácter estratégico para la economía española, debe ser una de las principales fuentes de ese empleo. Goza, además, de la especial significación de su ubicación en el medio rural y, por tanto, de la contribución al mantenimiento de su tejido económico y social. El Plan Estratégico nacional de aplicación de la PAC debe contribuir a una respuesta a estas necesidades. Somos conscientes de las enmiendas del Parlamento y también de que es un aspecto identificado en las Recomendaciones de la Comisión. Trabajaremos para que el Plan suponga un impulso a la mejora de la calidad del empleo en el sector y al cumplimiento de la legislación laboral.

    8_ Desde Andalucía son varias las voces que califican algunas de las propuestas de convergencia interna que se están discutiendo, de agresión al campo andaluz. ¿Tienen razón?

    Uno de los elementos básicos de cualquier política, incluida la PAC, es que los criterios de concesión de las ayudas sean objetivos y no discriminatorios.

    La pregunta que hay que hacerse es bajo qué criterios podemos justificar que dos agricultores reciban importes de ayuda distintos, sobre todo cuando se encuentran en una misma región y se enfrentan a circunstancias muy similares.

    “Los criterios de las ayudas deben ser objetivos y no discriminatorios”

    En la actualidad esa situación se produce. Agricultores o ganaderos, que incluso pueden ser vecinos, no cobran lo mismo, sencillamente porque sus cultivos eran distintos hace más de quince años, en la mayoría de los casos.

    Esta situación no puede mantenerse de manera indefinida, sino que tenemos que asegurarnos de que, en esta reforma de la PAC, dos agricultores, en las mismas circunstancias, en la misma región, se aproximen en la percepción de la ayuda por hectárea.

    En definitiva, una PAC para todos, más equitativa, más justa y social.

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