‘Tarifa plana’, más ruido que nueces

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    La tarifa de 50 euros, ampliada ahora de seis meses a un año, merma recursos a la seguridad social, pero no aumenta la cifra de autoempleados.

    ILUSTRACIÓN: PERICO PASTOR

    Apartir de este enero, las personas que inicien una actividad como trabajadoras autónomas, o que no hayan estado dadas de alta como tales en la Seguridad Social en los últimos dos años, se encontrarán con que su contribución mensual a las arcas públicas de las cotizaciones sociales puede reducirse a pagar 50 euros mensuales durante un año entero. Se ha alargado, pues, de seis a doce meses  la tarifa plana que se introdujo hace cinco años como incentivo para  la creación de autoempleo y como palanca de emprendimiento. La cuota mínima que paga un trabajador por cuenta propia es en la mayoría de los casos de 275,02 euros (2017), aunque puede elegir aportar más si se acoge, supuestamente según  sus ingresos, a una base de cotización más elevada. En todo caso, cuando haya transcurrido el año, el nuevo autónomo no pasará a pagar los 275,02 euros, sino que durante otro medio año se ahorrará la mitad de la cuota (137,97 euros) y durante seis meses más pagará 192,79 euros, lo cual supone una rebaja del 30%.
     
    La apuesta por la reducción de cotizaciones ha ido a más y aún crece: cuando en 2013 se puso en marcha la tarifa plana se limitó a los jóvenes. Más tarde, se quitó el tope de treinta años para recurrir a ella. A partir de ahora, aunque un trabajador por cuenta propia se haya beneficiado en el pasado de esta minicuota, si han transcurrido tres años desde entonces y está por montar otro negocio, puede volver a  solicitarla.  La idea que subyace en esta apuesta, no sólo desde el Gobierno de Mariano Rajoy, sino en la principal agrupación de asociaciones de autónomos de España, ATA, es que la tarifa plana facilita el arranque de negocios y, sobre todo, hace aflorar actividad sumergida opaca a Hacienda.
     
     
    TANTAS ALTAS, TANTAS BAJAS
     
    La ministra de Empleo, Fátima Báñez, estimó en agosto pasado que, en total, la tarifa de 50 euros ha beneficiado desde su puesta en marcha a 1,2 millones de autónomos; donde más, en Andalucía y Catalunya, y 443.000 de ellos son menores de 30 años. En diciembre, el presidente de ATA, Lorenzo Amor, elevó la cifra de beneficiados a 1,3 millones en el balance del año que realizó.
     
    Sin embargo, la consolidación de nuevos negocios de autónomos como consecuencia de este incentivo no parece tener una base sólida, a tenor de los datos. “Hoy, en términos de creación neta, no alcanza los 20.000 autónomos más que hace un año”, reflexiona Eduardo  Abad, secretario general de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA).
     

     

     
    A falta del cierre de diciembre, las altas de nuevos cotizantes al Régimen Especial del Trabajador Autónomo (RETA) arrojaba la cifra de 634.222, pero habían dejado su actividad en el mismo periodo 619.624. “La tarifa plana es una política bienintencionada, pero la relación entre bondad y eficacia es nula”, añade Abad, quien opina que “el panorama es desalentador,  porque sufrimos un problema de estructura económica”.
     
    Máxime cuando el coste para una Seguridad Social deficitaria está siendo muy elevado. El sistema de donde salen las pensiones y las prestaciones de desempleo ha dejado de ingresar 1.456,15 millones de euros debido a la aplicación de la tarifa plana. Es la cifra que consta en una respuesta escrita del Ministerio de Empleo a una pregunta de un diputado socialista.
     
    Pero esta respuesta se conoció en febrero pasado, hace once meses.  Si multiplicamos por 1,2 millones de autónomos  los 2.671 euros de ahorro en cuotas del que se ha beneficiado cada trabajador por cuenta propia (1.350 euros los primeros seis meses de tarifa de 50 euros, 828 euros los siguientes seis meses de reducción de la cuota a la mitad y 493 euros durante medio año más), la merma para la Seguridad Social supera los 3.200 millones. Si el total de beneficiarios lo contamos a partir de los datos que maneja la federación ATA, nos situamos por encima de los 3.400 millones. Este 2018, la extensión de la tarifa plana de seis meses a un año incrementará los costes aún más.
     
    No sabemos cuántos nuevos autónomos (o repetidores) van a acogerse a la minitarifa, pero los cálculos del sector apuntan a 65.000 autónomos más en 2018, de los cuales 20.000 ya se habrían dado de alta este mes de enero. El presidente de ATA atribuyó el flojo incremento de autónomos ­—en realidad, en 2017 se perdieron autónomos en más de la mitad de las comunidades— al hecho de que “muchos que tenían previsto iniciar una actividad como autónomo estaban esperando a enero para darse de alta y beneficiarse de las nuevas ventajas de la tarifa plana”.
     

    El año acaba con apenas 20.000 autónomos más

    El peso de autónomos sobre empleados ha seguido bajando

    La Seguridad Social deja de ingresar más de 3.000 millones

    En esta misma línea, la Comunidad de Madrid, donde hasta ahora existía, como excepción, una tarifa plana de  un año, explicaría, según ATA que la comunidad aporte ella sola cerca de 9.000 autónomos (es la que más en valores absolutos y la segunda, después de Canarias, en términos relativos) en el último año.
     
    “En realidad, esta tarifa de 50 euros sirve para que en las estadísticas bajen las cifras de paro. Sí que estimula el autoempleo, ayuda a dar los primeros pasos para un proyecto nuevo, pero por supuesto no garantiza que sea viable, y la cuestión es que no debería financiarlo la Seguridad Social, sino los Presupuestos Generales del Estado”, opina Miguel Ángel Blanco, presidente de la Confederación Intersectorial de Autónomos del Estado Español (CIAE), quien reclama que el Gobierno ponga el foco en el impulso del consumo.  “El autónomo , en la mayoría de los casos, vive del consumo de los ciudadanos de su entorno. Son talleres de coches, bares, comercios, fontaneros. Esta crisis, por la devaluación salarial, ha dejado a los autónomos en situación devaluada”, dice.
     
    Según la Comisión Europea —que ha iniciado una ronda de consultas para mejorar el acceso a la protección social de los trabajadores, en especial los autoocupados—, los autónomos tienen un riesgo 3,5 veces mayor que los asalariados de entrar en situación de pobreza. Este año, Bruselas quiere tener lista una propuesta legislativa al respecto. En la Unión Europea existen 30,7 millones de autoempleados (14% del total),  cifra que en la eurozona se sitúa en 19,75 millones.
     
    En España, los autónomos representaban a finales de año el 16,4% de todas las personas ocupadas, según la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre.
     

     

     
    La proporción de trabajadores por cuenta propia sobre el total de ocupados ha ido descendiendo. Todas las instituciones que aportan cifras, como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lo certifican. Hace dos décadas, la proporción rozaba el 23% del total.
     
     
    EL REINO UNIDO TIRA DEL CARRO
     
    El hecho de que en un país haya más o menos autónomos depende de muchos factores, empezando por la estructura de su economía. En Europa, Italia destaca por la cantidad de autoempleados (4,62 millones según Eurostat), seguida del Reino Unido (4,30 millones). Sin embargo, la tendencia en la evolución del número de autónomos difiere entre países. En el mercado laboral británico, entre 2007 y 2017 los autónomos aumentaron un 19,6%. En Holanda, que tiene 1,29 millones, el incremento fue aún mayor, del 29,7%. Y, aunque en menor medida, la evolución fue al alza igualmente en Francia (+10,4%, hasta los 2,88 millones). En cambio, el número de autónomos, que globalmente en la UE ha retrocedido en medio millón entre 2007 y 2017, reculó en Alemania (3,73 millones), Grecia (1,08 millones) o la propia Italia.
     

    ILUSTRACIÓN: PERICO PASTOR 

     
    ¿Qué ha ocurrido en España? En esta última década, en paralelo a la escabechina que ha sufrido el empleo en general a resultas de la crisis, la cifra de 2007 (3,36 millones) fue descendiendo  hasta tocar suelo en 2011, con 2,78 millones. Después, la curva ha subido de modo notable: entre 2012 y 2014. El número total de autónomos subió en casi 100.000. A partir de 2014 —precisamente cuando la tarifa plana se generalizó más allá de los jóvenes y primer año en el que España volvió a crear empleo globalmente—, la cifra de autónomos sigue al alza, pero menos. Desde 2014 hasta hoy, se cuenta un crecimiento menor de 60.000.
     

    AUTÓNOMOS CON EMPLEADOS
     
    Con relación al añor previo a la crisis (2007), pese a la recuperación del empleo, autónomo y no autónomo, todavía estamos 417.800 trabajadores por cuenta propia menos. El Ministerio de Empleo subraya los casi 150.000 empleos autónomos creados desde que el Gobierno llegó al poder. En este tiempo como dato positivo hay que decir que han aumentado un 28,62% quienes emplean a trabajadores. Los que tenían asalariados y tuvieron que prescindir de ellos para trabajar solos durante la crisis, ahora, con la recuperación, pueden volver a contratar.
     
    Otro aspecto que tener en cuenta es qué tipo de empleos, y con qué sueldos, se generan entre los trabajadores por cuenta propia. El informe Non-standard forms of employment: recent trends and future prospects, de la Fundación Eurofund, para la mejora de las condiciones de vida y trabajo, compara lo ocurrido en cuatro païses (Finlandia, Reino Unido, Suecia y España) entre el segundo trimestre de 2011 y el segundo de 2016. Resultado: el incremento de trabajadores independientes en el Reino Unido y en Suecia se dan en la parte más alta de la pirámide de sueldos. En el caso finlandés, se muestra un fuerte crecimiento del autoempleo en los dos quintiles superiores de un total de cinco. En España, el crecimiento se da en la franja más baja.
     
    Según datos de UPTA, hoy existen 300.000 autónomos que en España perciben ingresos inferiores al salario mínimo interprofesional (SMI), que, tras el aumento anunciado por  el Gobierno es de 736,01 euros al mes.  En el sector se exige que a este colectivo se le aplique la tarifa plana.
     
    “Estamos precarizando el mercado de trabajo por cuenta propia, y las nuevas economías basadas en plataformas digitales no dan valor añadido porque se basan en el abaratamiento de costes de producción”, subraya Eduardo Abad.  Se refiere a casos como el de Uber, la aplicación que embarca a conductores que compiten con los taxis, y que la justicia europea acaba de obligar a operar como una empresa de servicios de transporte, no como un intermediario de la sociedad de la información.
     

    EL RETO: MEJORAR LA FORMACIÓN
     
    Los académicos Begoña Cueto, Matías Mayor y Patricia Suárez publicaron en diciembre un estudio que hacía seguimiento de la tarifa plana entre los jóvenes autoempleados (Evaluation of the Spanish flat rate for young self-employed workers). Aunque en España el autoempleo es superior a la media europea, en el caso de los menores de veinticinco años la proporción de autónomos sobre el total es inferior a la media comunitaria (4,2% frente a 6,5%).  De ahí el seguimiento.
     

    2017 terminó con 417.800 autónomos menos que en 2007

    Los ingresos de 300.000 autónomos no alcanzan el salario mínimo

    “El resultado es claro: la tarifa plana no tiene efecto en la tasa de supervivencia de los proyectos”, explica Cueto, profesora de Economía Aplicada de la Universidad de Oviedo.  “Es evidente que puede ayudar a que aumenten las altas [a la Seguridad Social] si tienes una idea en la cabeza, pero  tienes un ahorro durante un tiempo. No te cambia nada: no mejora tu formación, no te enseña a buscar clientes. El problema entre los jóvenes emprendedores es ese: saber gestionar, tener ayuda para prepararte para ello. La reducción de los costes es un incentivo a la entrada  que no te exige ningún plan de viabilidad ni va ligado a los ingresos”, explica Cueto.
     
    Existe un problema de fondo, que en el próximo medio año se intenta abordar en una subcomisión para la reforma del régimen RETA de autónomos. Ante ella compareció a finales de octubre María José Landaburu, secretaria general de la unión UATAE de autónomos. Y puso  el dedo en la llaga: “La tarifa plana es positiva para el emprendimiento, pero no es suficiente si, cuando cesa la ayuda, te encuentras con un sistema asfixiante”.  Llegó incluso a compararla con la compra de un décimo de lotería:  “Compra el boleto de 50 euros a ver si te toca y tienes trabajo”.

     

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