Con la mujer, una ciudad mejor
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Enero 2018 / 54
Un urbanismo sin perspectiva de género ya está considerado como una mala praxis.

Las mujeres suelen ir más cargadas o con carritos. FOTO: EVA SANLEANDRO
En las nuevas viviendas modernas las cocinas ya no son un lugar que da al patio interior, replegado y alejado de la vida social. En las casas que se jactan de modernidad las cocinas son el centro neurálgico. El lugar más bonito, abierto, donde se tiene acceso a todo el espacio social y da gusto sentarse a conversar, y compartir momentos y reuniones. No es casual. Ha habido un cambio enorme en el papel que ejerce la mujer en la vida familiar (aunque todavía falte mucho y las antiguas casas sigan teniendo la cocina apartada). En las facultades de arquitectura hay hoy más mujeres que hombres. Esta participación, sumada a una creciente, aunque lenta, participación de los hombres en la cocina, han hecho de las casas lugares mejores y más inclusivos para ambos sexos.
Con el urbanismo pasa algo similar. El trabajo de las mujeres urbanistas ha dado un vuelco a las ciudades. El urbanismo con perspectiva de género ha ido ganando terreno hasta...