1871: la Comuna de París, por una alternativa económica y social

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  • Barricada en la calle de Ménilmontant, el 18 de marzo de 1871.
    Anónima

    Ahogada en sangre, fue una revolución efímetra, patriota y ferozmente republicana que aspiraba a una democracia directa y proponía otra visión de la sociedad y la economía.

    Solo fueron 72 días, del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871, ¡pero qué días! Siglo y medio después, la Comuna de París sigue sin dejarnos indiferentes, pues aunque cierra el siglo de las revoluciones iniciado en 1789 en Francia, también abre unas perspectivas que continúan estando de actualidad. 

    Un periodo agitado

    La insurrección parisina surge de la agitada situación política que sigue a la caída del Segundo Imperio tras la derrota de Sedán frente a los prusianos, el 2 de septiembre de 1870. El 4 de septiembre, la población parisina se moviliza para proclamar la República en el ayuntamiento. Pero pronto París se ve asediada por los prusianos. Todas las tentativas de contraataque, tanto de los parisinos como de los ejércitos puestos en pie en provincias por León Gambetta fracasan. El gobierno provisional decide firmar el armisticio el 28 de febrero de 1871. Los parisinos más combativos, que han resistido al sitio durante cuatro meses y que esperaban un ardor patriótico semejante al que en 1792 había movilizado al país para defender “la patria en peligro”, se sienten traicionados. 

    Otro detonante del levantamiento son las elecciones legislativas del 8 de febrero de 1871, que permitían establecer un gobierno legal surgido del sufragio universal masculino entonces en vigor, capaz de negociar con el enemigo. El país, mayoritariamente rural, vota masivamente a favor de los candidatos monárquicos partidarios de la paz, ¡400 diputados frente a 150 republicanos! La Asamblea elige como jefe del Gobierno a Adolphe Thiers, un orleanista conservador partidario de una monarquía constitucional. Para un París visceralmente republicano, a la traición se une ahora la amenaza de una vuelta a la monarquía de antes de 1848. Los militantes parisinos, de los republicanos moderados a los revolucionarios socialistas o anarquistas, se imponen en el seno de la guardia nacional*, que nombra un comité central.

    Cuando, el 18 de marzo, el gobierno intenta recuperar los cañones de la guardia nacional situados en la colina de Montmartre, tiene lugar la insurrección. El Gobierno de Thiers abandona precipitadamente París, que pasa a manos de los insurrectos y se establece en Versalles. El 26 de marzo, París elige un gobierno de 79 miembros mayoritariamente procedentes de las clases populares, de las corrientes revolucionarias de izquierda y de los republicanos jacobinos, aunque también de los miembros de la Asociación Internacional de Trabajadores o de los sindicatos obreros. La Comuna es, ante todo, una insurrección política a favor de una república descentralizada y una democracia directa en la que los representantes del pueblo tienen mandatos imperativos y son revocables —una propuesta política cuyo eco aún se oye hoy.

    También es, como dice el historiador Quentin Deluermoz, “una expresión histórica de lo posible” en los ámbitos económicos y sociales.

    Pero, ¿de qué medios dispone la Comuna para llevar a cabo sus proyectos en esos ámbitos? El poder tiene algunos medios financieros: seis millones de francos* que se encuentran en los ministerios y el ayuntamiento, dos millones procedentes de impuestos a las cinco compañías ferroviarias, 26 millones de la oficina de arbitrios, aduana municipal que tasa los productos que entran en la ciudad. 

    El Banco de Francia, en el que la ciudad de París tiene una cuenta, le ingresa cerca de 20 millones de francos. “Se calcula que los gastos de la Comuna fueron de 42 millones de francos”, dice el historiador especialista en la Comuna Jacques Rougerie.

    El problema en esas semanas no es tanto la falta de dinero como que tres cuartas partes del presupuesto se dedican a defenderse de los ataques del Gobierno instalado en Versalles. Además de los gastos militares materiales, hay que garantizar el sueldo de los guardias nacionales que están combatiendo y dar pensiones a los heridos, viudas, huérfanos, etc.

    Por una propiedad fruto del trabajo

    Más que medios materiales, en realidad lo que le faltó a la comuna fue tiempo para llevar a cabo los proyectos aprobados. Pues, en primer lugar, tiene que tomar una serie de medidas urgentes. Para hacer frente al sufrimiento social consecuencia del sitio y la guerra civil, organiza ayudas a los necesitados, decreta la renovación de los alquileres vencidos, una moratoria para la devolución de las deudas de los pequeños comerciantes, requisa las viviendas abandonadas por los opositores de la Comuna que han huido a Versalles y devuelve gratuitamente los objetos depositados por los más pobres en el monte de piedad.

    La Comuna abre unas vías que en los años siguientes retomará en gran medida la III República o se incluirán en los programas de las organizaciones socialistas y obreras.

    En primer lugar, en lo referente a la propiedad, los comuneros defienden la propiedad fruto del trabajo. Inspirándose en Prudhon, se enfrentan a los “especuladores” y a los “acaparadores” que privan al obrero de una “propiedad justa”. Los comuneros defienden una sociedad de pequeños productores propietarios. Y con razón: en el París de 1860, de cada 100.000 patrones, 31.000 emplean de 2 a 10 asalariados y 62.000, únicamente a uno o a ninguno. El pueblo de París es fundamentalmente un pueblo de taller o de tienda. Pero los comuneros promueven también la asociación de productores en cooperativas: para ello requisan los talleres abandonados por sus propietarios y los entregan a los asalariados; por falta de tiempo, solo un taller de fundición será gestionado de modo colectivo.

    Un programa social-revolucionario

    La comisión de trabajo de la Comuna elabora varias leyes. Propone suprimir el trabajo nocturno de los obreros panaderos y prohíbe las retenciones salariales por supuestas faltas leves que son moneda corriente en los talleres y administraciones. El 5 de abril se crean oficinas de distrito que registren ofertas y demandas de empleo para permitir a los obreros prescindir de intermediarios para encontrar trabajo.

    En lo referente al mercado relacionado con la defensa, la Comuna pretende dar sistemáticamente preferencia a las asociaciones obreras de sastres y zapateros frente a los grandes fabricantes como Alexis Godillot, el industrial del vestido y el calzado.

    Algunas reformas se llevan a cabo en las décadas siguientes; otras siguen pendientes

    La Comuna se interesa especialmente por la escuela. En el marco de la separación entre Iglesia y Estado decretada el 2 de abril, se instituye la enseñanza laica, gratuita y obligatoria y, a mediados de mayo, se multiplica por dos el sueldo de los maestros y se equipara el salario de las maestras al de sus colegas masculinos. Se constituye una comisión especial para la educación de las niñas. Se discute la renovación de los programas y los métodos pedagógicos para adaptarlos a los medios populares, con la participación de asociaciones como la Société de l’Education Nouvelle, en la que militan numerosas mujeres. De las reformas emprendidas por la Comuna, algunas se terminan de llevar a cabo en las décadas siguientes, otras siguen pendientes. Pero un siglo y medio después, el símbolo que constituye esa tentativa de revolución social sigue estando muy presente.


    Guardia Nacional: organización del pueblo en armas, iniciada en la Revolución Francesa. A lo largo del siglo XIX, los diferentes poderes se esfuerzan por ponerla a su servicio.

    Millones de francos: es difícil hallar la equivalencia con los euros de hoy. El cálculo más frecuente es 1 millón de francos de 1871= 4 millones de euros de hoy, teniendo en cuenta las variaciones monetarias debidas a la inflación. Pero ese millón de francos de 1871 era entonces 300.000 veces el jornal de un obrero (alrededor de 3 francos), lo que hoy, en comparación con el salario mínimo, que en Francia es de unos 80 euros al día, equivaldría a 24 millones de euros. El coeficiente de conversión no sería, pues, 4 sino 24.

     

     

    Cronología

    2 de abril 

    Ley de separación entre Iglesia y Estado, escuela laica, gratuita y obligatoria.

    5 de abril 

    Establecimiento de oficinas de colocación municipales para los parados.

    25 de abril 

    Decreto por el que se pone a disposición de las víctimas de bombardeos las viviendas vacantes.

    28 de abril 

    Prohibición de las retenciones salariales en los talleres y administraciones.

     

    Para saber más

    La historia de la Comuna de París de 1871, por Prosper-Olivier Lissagaray. Capitan Swing, 2021.

    La Comuna de París, por Marx, Engels y Lenin. Akal, 2010.

    Masacre: vida y muerte en la Comuna de París,  por John Merriman. Siglo XXI, 2016.

     

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