Movilidad equivale a inserción

  • Por (Editorialista de Alternatives Économiques y ex presidente de la cooperativa)
    Junio 2016

    Una iniciativa en el norte de Francia busca tejer una red de talleres solidarios que facilite la inserción de parados y asalariados con dificultades

    Hacer que la gente con pocos recursos lleve a cabo el mantenimiento o las reparaciones de su coche a bajo coste es el fin de los talleres mecánicos solidarios que se multiplican por doquier. Como el Garage Solidaire du Hainaut, creado en abril de 2014 en la cuenca de Valenciennes, en el norte de Francia, que se ha convertido en un ejemplo por cómo se creó y por el modelo económico que ha desarrollado. 

    En el origen del proyecto se hallan  Soufiane Iquioussen, Amass Rifki, Nejma Laz-reg, una profesora de economía, y algunos más. Un grupo de amigos a los que les dolía ver la resignación de muchos jóvenes de esa zona, víctima de la desindustrialización. Crearon la asociación Actions Ci-toyennes para animar a los jóvenes a comprometerse y a participar en la vida política. Pero cuando se dirigían a ellos siempre se encontraban con la misma respuesta: “¿Para qué vamos a votar si no encontraremos trabajo?”.  De ahí surgió la idea de llevar a cabo iniciativas para acabar con uno de los frenos más importantes para acceder al empleo: la falta de movilidad. 

    En el barrio donde nació la asociación, el 32% de los demandantes de empleo carecen de carné de conducir y el 29% no tienen ningún medio de locomoción. Disponer de un coche es una condición sine qua non para encontrar trabajo, y conservarlo, en una zona donde la urbanización es dispersa. “Perseguimos un doble objetivo social”, explica Soufiane Iquioussen,  director  del taller del Hainaut, “facilitar la movilidad de los parados y de los asalariados en proceso de inserción, efectuando el mantenimiento y las reparaciones de su vehículo a un precio sin competencia posible, a la vez que insertamos en la vía laboral a personas que pasan por graves dificultades económicas”.

    Esta necesidad la comprendió enseguida Anne-Lise Dufour-Tonini, diputada y alcaldesa de Denain: “Hemos ayudado a la asociación desde el principio, no sólo proporcionándole locales, sino confiándole el mantenimiento del parque móvil municipal. También vamos a financiar el carné de conducir de un centenar de jóvenes.

     

    MODELO ECONÓMICO

    El modelo económico es sencillo: el taller solidario del Hainaut, que está en posesión del certificado de Taller y Cantera de Inserción (ACI en sus siglas en francés), emplea a personas que con frecuencia pasan por graves dificultades económicas y les proporciona una formación como mecánicos. La asociación Convergences Plurieles, encargada de llevar a cabo el proyecto, cuenta con 22 asalariados —16 de los cuales están en proceso de inserción laboral— repartidos en dos establecimientos, uno en Denain, en la antigua siderurgia Usinor en vías de rehabilitación, y otro en Anzin. La asociación emplea a dos cuadros formados en inserción de personas con problemas de salud o adicción y con dificultades sociales. Dispone de personal permanente encargado de asegurar el funcionamiento de la parte técnica o de la recepción y realización de los presupuestos y las facturas. “Mientras que en otras actividades de inserción puede bastar un encargado por cada quince personas en inserción, en nuestra actividad, dónde hay más exigencia de seguridad, no es suficiente”, explica Soufiane Iquioussen, “por ello creamos parejas formadas por un asalariado en proceso de inserción sin formación de mecánico y un obrero que conoce el oficio pero que, por algún un accidente de la vida, necesita ayuda para recuperarse de algún bache”.

    El taller solidario emplea a personas con problemas económicos 

    El plan tiene ayudas oficiales por puesto de trabajo creado

    El presupuesto del proyecto para 2016 es de 750.000 euros

    En Francia, el certificado ACI permite beneficiarse de una subvención estatal por cada puesto de trabajo. Ello compensa la escasa productividad de los asalariados en inserción, pero no es suficiente para ofrecer unas tarifas al alcance de la clientela a la que quiere dirigirse el taller, cuyos ingresos son especialmente bajos: el taller del Hainaut ha decidido facturar únicamente  a 20 euros la hora, frente a los entre 60 y 80 euros de un taller normal. Unos precios sin competencia posible, que exigen conseguir otras ayudas gracias a su actividad en favor de la movilidad.

     

    SOCIOS DIVERSOS

    El equipo que dirige Iquioussen, con la ayuda de una encargada de “socios”,  se ha dirigido en busca de ayuda no sólo a los actores de la política de empleo, sino también a fundaciones privadas como la Fundation Peugeot-Citröen, Norauto y Macif, yasí como al grupo de transportes públicos Transdev, al que le interesa demostrar ante las colectividades locales que es un actor solidario. “Les proporcionamos material a precio de coste”, según Olivier Heloir, director de Norauto en Auloy-les-Valenciennes; “con ello se benefician de los precios negociados por Norauto con los proveedores. También les echamos una mano en el plano técnico y organizativo”. La filial local de la cadena de venta de repuestos Autodistribution  también les  cobra precio especial y les deja utilizar gratis el programa informático Autossimo, que permite identificar las piezas de todos los modelos de vehículos. 

    Estas buenas relaciones con el entorno son una de las claves del éxito del taller solidario del Hainaut. El equipo ha optado desde el principio por tener como clientes sólo a gente enviada por los servicios sociales como Pôle Emploi, el plan local para la inserción y el empleo. De paso, lo aprovechan para consolidar las ayudas públicas, pues dichos servicios son los primeros en defender el taller ante los financiadores locales y estatales. Además, también evitan ser acusados de competencia desleal por los mecánicos del lugar, que han entendido que los que se benefician de los precios del taller solidario no tienen dinero para ir a los suyos.

    “Hacemos la competencia sobre todo a los talleres que trabajan en negro”, dice divertido Iquioussen; “así contribuimos a una mayor seguridad y evitamos los residuos tóxicos para el medio ambiente ligados a la mecánica salvaje”. Por último, el taller sólo tiene un equipo básico, por lo que se concentra en el mantenimiento y las reparaciones comunes. Los trabajos de mayor envergadura se los pasan a talleres vecinos, como el Norauto de Aulnoy,  que acepta ofrecerles precios más ajustados. Esto, además, les hace entrar en relación con potenciales empleadores de los asalariados en inserción cuando éstos finalizan su contrato. Todo ello supone que, con una inserción estable cercana al 60%, el índice del taller solidario sea uno de los mejores de la región.

     

    MULTIPLICAR LAS INICIATIVAS

    El presupuesto del taller para 2016 es de 750.000 euros, de los que casi el 40% procede de la venta de prestaciones. El coste total medio de cada reparación ronda los 300 euros, un nivel que demuestra la eficacia de la estructura. Junto a la actividad de taller mecánico realizada por sus equipos, el taller solidario del Hainaut ofrece también un servicio de autorreparación el sábado por la mañana, abierto a todo el mundo, que permite a la gente que se ha afiliado a la asociación reparar su vehículo bajo la supervisión de un profesional. El taller también repara y vende a muy buen precio vehículos que la gente les dona. Pero la comisión encargada de asignar estos vehículos tiene problemas al satisfacer la demanda por falta de oferta. De ahí la idea de asociarse con grandes empresas que renuevan regularmente su parque móvil. Paralelamente, la asociación ha puesto en marcha actividades de lavado de coches y piensa abrir un taller de reparación de bicicletas y  un servicio de alquiler a bajo coste.

    A largo plazo, el equipo quiere duplicar su modelo en la región, especialmente en Lens-Levin, Hénin-Carvin y Béthune-Bruay. “Así multiplicamos el impacto social amortizando las inversiones materiales, y sobre todo inmateriales, que hemos tenido que hacer para poner en marcha el garaje actual”, explica Jacques Parent, consultor de Inédit Conseil, que les ha acompañado desde el principio y conoce muy bien todos los obstáculos que ha habido que superar. “A largo plazo, también tenemos el reto de crear una red de todos los garajes solidarios de Francia  para generalizar las mejores prácticas y beneficiarnos de una mejor relación de fuerzas con los proveedores y los poderes públicos”. El equipo del Garage Solidaire du Hainaut mantiene ya relaciones estables con iniciativas similares como LH Mobilité del Havre y Attelu Mubilità, taller solidario que ha abierto recientemente en Calvi, Córcega. ¡La red se va tejiendo!  

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