Philippe Frémeaux

  • Fallecido el pasado 3 de agosto, fue editorialista de Alternatives Économiques y presidente de la cooperativa
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    Desde el momento en que los directivos de las redacciones tienen tendencia a que el trabajo periodístico se reduzca al empleo de una serie de métodos que valen para cualquier tema, los periodistas recurren espontáneamente a expertos externos y a otros asesores para abordar los temas económicos, sobre todo porque generalmente no tienen tiempo, ni a veces ganas, de ahondar lo suficiente como para forjarse su propia opinión.

    El euro anda a la pata coja desde su comienzo. Aunque se ha confiado la política monetaria a una institución federal (el Banco Central Europeo) encargada de garantizar no solo la estabilidad de los precios, sino también la permanencia de la moneda única, la segunda pata de toda política económica —la política presupuestaria— ha seguido siendo responsabilidad de los Estados miembros bajo el control del pacto de estabilidad, coordinación y gobernanza adoptado en 2012.

    Emmanuel Macron se reafirmó el pasado 15 de mayo en su promesa de revalorizar los hospitales públicos: anunció un aumento general de los salarios y el relanzamiento de las inversiones. Sin embargo, los hospitales públicos no son más que un eslabón del sistema sanitario. 

    Esta crisis nos hace redescubrir lo esencial: alimentarnos, tener un techo y energía para calentarnos y preparar las comidas, tener cobertura sanitaria en caso de enfermedad, poder comunicarnos con nuestros allegados. De paso, descubrimos que muchos trabajos  basura  y otras actividades pueden pararse sin que pase gran cosa.

    No es fácil gobernar frente a una situación inédita que cambia a diario y cuando no tenemos conocimientos establecidos sobre el mal que hay que combatir. ¿El Gobierno francés ha actuado demasiado pronto o demasiado tarde?

    Carlos Ghosn, que nació en Brasil en una familia libanesa y tras realizar brillantes estudios se trasladó a Francia donde desarrolló  su carrera —tiene las tres nacionalidades—,  es un ejemplo paroxístico  de los excesos y los límites del capitalismo globalizado.

    El pasado otoño, el Gobierno francés renunció a proponer una nueva ley sobre la inmigración, una vez que Emmanuel Macron puso de nuevo el tema sobre el tapete. 

    La presidenta y directora general de la RATP (Compañía Arrendataria Autónoma de los Transportes Parisinos, en sus siglas en francés), Catherine Guillouard, no podía haberlo hecho mejor para garantizar el éxito de la huelga general del 5 de diciembre.

    El culebrón del brexit ha hecho que nos olvidemos de ello: Europa se deteriora. En un momento en que los problemas ecológicos, geoestratégicos y comerciales deberían llevar a los Estados a fortalecer la Unión, prima el cada uno a lo suyo. Algunos Gobiernos, sobre todo del Este, reivindican esta actitud; otros, al Oeste, si nos fijamos bien, no se portan mejor.

    El Gobierno francés quiere reformar la ayuda médica del Estado (AME), un dispositivo que permite fundamentalmente que los extranjeros sin permiso de residencia tengan acceso a la sanidad.

    El debate sobre el comercio internacional no se resume en un conflicto entre partidarios del libre comercio y defensores del proteccionismo. Las críticas que se hacen al Ceta o al proyecto de acuerdo con Mercosur no cuestionan el principio del comercio internacional, sino que muestran su inquietud ante la posibilidad de ver circular unos productos y servicios que no respetan nuestras normas en los ámbitos sanitario, medioambiental y social.

    -0,02% es el tipo de interés que aceptaron, a mediados de junio, las entidades acreedoras a cambio de los títulos de deuda a 10 años del Estado francés. Debido a ello, mientras la deuda pública francesa va a rozar el 100% del PIB este año, su carga, es decir, el dinero que el Estado debe pagar cada año, va a seguir disminuyendo.

    En Francia, el nivel de abstención anunciado por las encuestas sobre las elecciones al Parlamento Europeo del pasado 26 de mayo no tan solo no se cumplió, sino que la  participación aumentó en casi 8 puntos.

    La comedia del brexit ha durado ya demasiado. Es cierto, pero si tenemos en cuenta la diversidad de fuerzas que han votado a favor del brexit, así como las que se han opuesto, se entiende que a nuestros amigos del otro lado del canal de la Mancha les cueste ponerse de acuerdo.

    La movilización de centenares de miles de jóvenes en más de 100 países a favor de la lucha contra el cambio climático es un alivio, aunque no alivie el calentamiento global. Y no están solos, como demuestra el éxito que han tenido en Francia las manifestaciones a favor del clima o la campaña L’affaire du siécle (El tema del siglo), que ya ha sido firmada por más de dos millones de personas.

    El gran debate nacional francés va a generar frustración, pues, incluso dejando a un lado marco en el que se inscribe, aunque unos y otros sean escuchados, no puede satisfacer a todos dada la diversidad de ideas y lo divergentes que suelen ser los intereses.

    La enseñanza del brexit es muy clara: no se pueden tener las ventajas de la Unión si no se aceptan sus disciplinas. El chantaje del no deal practicado por Theresa May desde el principio de la negociación le ha permitido lograr un acuerdo más bien favorable.

    El movimiento de los chalecos amarillos es rico en enseñanzas. La primera está relacionada con su surgimiento. Tras haber revolucionado el amor gracias a las webs de encuentros, Internet hace que surja un movimiento social sin precedentes.

    La protección social francesa ha obedecido durante mucho tiempo a una lógica denominada bismarckiana. Los derechos estaban asociados al empleo y financiados por las cotizaciones sociales pagadas por los asalariados y los empleadores.

    Emmanuel Macron fue elegido por un modelo modernizador con el que pretendía aunar lo mejor de la izquierda y de la derecha. Macron iba a ser la unión del éxito individual con la justicia social; el fin del impuesto sobre la fortuna y del impuesto de vivienda; el matrimonio entre el liberalismo económico y el liberalismo político; el relanzamiento del crecimiento y la transición ecológica, etcétera.

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