Un ‘hub’ cooperativo que rompe clichés

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  • Marzo 2013

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    El Grupo ECOS, que integra a 12 cooperativas y factura casi siete millones, ha creado un espacio de trabajo en Barcelona que hace añicos los tópicos sobre la economía social

    Sede del Grupo ECOS, en Barcelona. FOTO:ECOS

    Si usted es de los que aún piensa que las cooperativas son solo una bella idea reñida con la eficiencia empresarial y los equipamientos de vanguardia, debería acercarse al número 43 de la calle de Casp de Barcelona.

    Puede que por un momento crea encontrarse en algún vivero puntero de start-ups: 900 metros cuadrados en dos plantas funcionales y modernas; con ajetreo constante de gente trabajando, formándose en la sala de conferencias o retozando en la terraza.

    Pero no encontrará a nadie preparándose para ser el nuevo Mark Zuckerberg, salir a Bolsa y convertirse en multimillonario. Es la nueva sede del Grupo ECOS, inaugurada a principios de año para albergar la unión de 12 cooperativas y dos empresas que, juntas desde septiembre de 2011, facturan 6,8 millones de euros al año y cuentan con 107 trabajadores y 6.800 socios de consumo.

    “Las cooperativas sufrimos un doble estigma: además de la invisibilidad, que compartimos con las pymes, somos víctimas de una lectura sesgada que presupone que la empresa solo se puede fundar de una forma [capitalista] y que los demás somos inviables y cutres”, explica Jordi Via, miembro del comité director de ECOS y uno de sus portavoces.

    Via sabe de lo que habla: es fundador de Arç, un grupo de seguros éticos a punto de cumplir 30 años con mucha mejor salud que aseguradoras gigantes que, tras el crash, solo sobreviven por las transfusiones de dinero público. “Las grandes aseguradoras son sector financiero puro y duro. Nosotros hemos sido viables precisamente por los principios cooperativos y por mantenernos fieles a los fundamentos de ayuda mutua”, subraya.

    Arç es una de las cooperativas integrantes de  ECOS, técnicamente una “cooperativa de segundo grado”: hay espacios comunes, líneas compartidas y supervisión entre sí. Pero cada miembro mantiene su propia personalidad y sus cuentas separadas.

    A la aventura se sumaron otras empresas de larguísima y probada trayectoria, como Trèvol, cooperativa de mensajería ecológica. Y, dentro del ámbito de la prestación de servicios, tocan palos muy diversos: informática, consultoría, salud, arquitectura, edición gráfica, comunicación… Y la joya de la corona: LabCoop, para impulsar nuevos emprendimientos de economía social.

    “Tenemos criterios de solidaridad, pero también de eficiencia”

    La red de economía solidaria aspira a la transformación social 

    El grupo está abierto, pero sin barra libre. Todos sus integrantes deben cumplir ciertos  requisitos: formar parte de la Red de Economía Solidaria (XES, en las siglas en catalán); ser socio de Coop57 —una pujante organización que presta servicios financieros a la economía social—; elaborar un balance social de la actividad de la empresa —con 48 variables, desde la igualdad de género hasta la brecha salarial, pasando por el impacto ecológico—; un compromiso de transparencia y constituir un proyecto viable. “Naturalmente, asumimos criterios de solidaridad, pero también de eficiencia y exigencia”, añade Via.

    El local alquila también espacios para grupos afines: como el Observatori DESC, histórico refugio de juristas y activistas progres, motor de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Por tanto, aquí trabaja también Ada Colau, la portavoz de la PAH que el establishment acaba de descubrir después de años de intenso trabajo social.

    “El balance de ECOS y del nuevo espacio es muy positivo; en momentos críticos como los actuales nos desenvolvemos mucho mejor desde un grupo que solos”, recalca uno de los portavoces del conjunto de cooperativas.

    En cierta forma, ECOS es un hijo del Foro Social Mundial de Porto Alegre en la medida en que lo es la XES, constituida hace ya 10 años. Cuando se dice que de la efervescencia de Porto Alegre no quedó nada, conviene detenerse en realidades tan tangibles como la XES, que en el resto de España está articulada a través de la Red de Economía Alternativa y Solidaria (REAS).

    El mundo cooperativo es muy plural. La XES y REAS también forman parte del movimiento cooperativo, pero ponen además en lugar sustantivo otro elemento: la voluntad explícita de transformación social desde la actividad económica. No hay que ser de XES y REAS para asumirlo. Pero no se puede formar parte de ambas entidades sin explicitarlo. Y a la vista de ECOS, no parece que ello merme la competitividad. 

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