Cinco años de ‘AlterEco’

  • Por (Director)
    Febrero 2018

    Alternativas Económicas cumple este mes de marzo cinco años. Aunque es un periodo de tiempo muy breve nos alegra celebrarlo porque si hemos llegado hasta aquí es por haber logrado superar obstáculos que parecían insalvables al principio. No hace falta recordar las crecientes dificultades en las que tropiezan numerosos medios de comunicación, más severas en la medida en que actúan con mayor independencia.

    Si hemos podido navegar tanto tiempo contra corriente ha sido esencialmente por los inestimables apoyos solidarios que hemos recibido y seguimos recibiendo en esta difícil singladura. Hay que subrayar de entrada  el desinteresado soporte que nos han brindado desde el momento fundacional nuestros socios de Alternatives Economiques. Una muestra tan explícita de solidaridad internacional merece por sí sola un voto de esperanzadora confianza en determinado tipo de relaciones entre entidades y asociaciones. Nuestros amigos franceses, constituidos en una sociedad cooperativa, como nosotros, también nos han inspirado para hacer un periodismo independiente y riguroso al servicio de los ciudadanos. Nuestra vocación es la divulgación de los principales acontecimientos económicos y sociales analizados desde una perspectiva ciudadana. Destacamos además las alternativas que promueven una organización empresarial más justa, igualitaria  y respetuosa con el medio ambiente.

    La estructura de cooperativa nos ha permitido articular la participación generosa de 74 socios, que han posibilitado el arranque y mantenimiento del  proyecto con una aportación económica significativa. Un proyecto que se ha visto asegurado por las aportaciones de cientos de amigos y casi 2.000 suscriptores, que junto a otros miles de lectores constituyen nuestro soporte más fiel. La revista no habría podido subsistir de no ser por la colaboración altruista de muchas personas que contribuyen con artículos o en las tareas de traducción, ilustración, edición, corrección y difusión. A todos ellos agradecemos su esfuerzo, que estimamos muy valioso. En definitiva, si nos salen las cuentas es por todas estas energías, que no forman parte de la contabilidad clásica pero que permiten desarrollar proyectos socialmente útiles. El apoyo de los lectores será cada vez más imprescindible para poder garantizar una prensa solvente e independiente de los poderes políticos y económicos, cada vez más influyentes y dominantes.

    Alternativas Económicas arrancó en marzo de 2013, cuando habíamos alcanzado el nivel de desempleo (6.278.200 trabajadores) más elevado de nuestra historia. Una cota que jamás pensábamos que pudiéramos  soportar. Poco después empezó el crecimiento económico, que ha contado con dos grandes apoyos exógenos: la política del BCE de bajada de los tipos de interés y compra de deuda pública y privada, y un aumento del turismo, que ha alcanzado los 82 millones de visitantes, un 40% más que hace cinco años.

    Estos años de recuperación económica extraordinaria e innegable se han caracterizado, sin embargo, por un fuerte crecimiento de la desigualdad, a la que hemos puesto el foco de manera sistemática en nuestras informaciones y análisis. La etapa de la postcrisis supone una nueva realidad social para un tercio de la población, que sufre unas condiciones de vida mucho peores que las existente antes de la debacle financiera. 

    La sociedad de la postcrisis es mucho más injusta y desequilibrada. Hay unos perdedores claros. Para templar la euforia propagandística gubernamental hay que recordar que todavía faltan 1,5 millones de empleos para alcanzar los niveles de ocupación previos a la crisis, según la Encuesta de Población Activa (EPA). Otro indicador inquietante de la misma fuente oficial es que actualmente existen 1,2 millones de hogares en los que todos sus miembros están parados. Esto representa más del doble que los 441.700 de antes de la crisis.

    Hay muchos aspectos que reflejan que la estructura de la sociedad española actual es muy distinta a la de antes de la crisis. Ahora hay 5,2 millones de familias sin ningún miembro activo, cuando antes de la crisis este colectivo apenas superaba los 4 millones. Sin duda, el segmento social más esquilmado es el de los jóvenes, con salarios cada vez más precarios y una explotación añadida por las abusivas condiciones de los alquileres en el mercado de la vivienda. La realidad es que desde 2000 el número de jóvenes de 20 a 30 años ha disminuido en España un 27,4%. Esta seria reducción de consecuencias preocupantes se debe a la demografía, pero también a la emigración. 

    El proceso de exclusión social que han sufrido los jóvenes no ha sido un fenómeno azaroso, sino que ha sido consecuencia de una determinada política del Ejecutivo, especialmente en la legislación sobre vivienda. Igualmente ha sido el partidismo de la política gubernamental la que explica el aumento de las desigualdades. Ha sido la gestión del Gobierno del Partido Popular  la que ha permitido que los bancos y cajas no hayan devuelto 48.000 millones de ayudas públicas y que al mismo tiempo se hubieran aplicado recortes en Educación, Sanidad y Asuntos Sociales por una cuantía de más de 9.000 millones anuales.

    Durante estos cinco años hemos explicado la economía pensando en la realidad de las personas que más han salido perjudicadas por la crisis y las políticas que la han provocado. Igualmente hemos prestado especial dedicación a la divulgación de las iniciativas de economía social y colaborativa, que han resultado ejemplares desde muchos puntos de vista. Nuestro propósito es seguir en esta dirección recogiendo las sugerencias de nuestros lectores.

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