El 5G topa con resistencia en distintos países

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    La tecnología 5G está topando con el rechazo de sectores de la población preocupados por sus eventuales efectos sobre la salud. La contestación se aglutina en el Movimiento Stop 5G y ha logrado frenar el despliegue incluso en el país que, tras Corea del Sur, va por delante: Suiza. Ginebra, Neuchâtel y Vaud optaron por moratorias el año pasado. Desde entonces, las protestas ciudadanas han ido a más.

    El 5G utiliza campos electromagnéticos de mayor frecuencia, sin salir del espectro  de radiación no ionizante, y requiere más antenas, más pequeñas, de menor potencia y más cercanas. En Bruselas capital, la ministra de Medio Ambient, Celine Frémault, ha alertado de que los bruselenses "no son ratas de laboratorio". Aunque después, por twitter, ha afirmado que la región puede estar "lista para acoger el 5G en 2020", su gabinete apunta que aún no existe una metodología para medir de forma eficaz la radiación de las antenas.

    El Parlamento austriaco pidió en agosto un estudio para aclarar posibles impactos del 5G en la salud.

    Llamamiento Stop 5G

    En 2017 se formuló un llamamiento a la Unión Europea a bloquear el nuevo estándar de comunicación. Lo firmaron 180 científicos y  médicos de 36 países. A finales de febrero, entre protestas en distintos países, tenía 202.399  adhesiones.

    El movimiento alerta de que la tecnología "aumentará masivamente la exposición a la radiación de radiofrecuencia de las telecomunicaciones acumulándose a la ya existente con las actuales redes 2G, 3G y 4G". Asegura que la radiación "ha demostrado ser perjudicial para los seres humanos y el medio ambiente" y ve en el despliegue "un experimento sobre la humanidad". Pide que se aplique el principio de precaución y también  la Resolución 1815 del Consejo de Europa, que insta a "tomar todas las medidas razonables para reducir la exposición".

    En España, Ecologistas en Acción y la Plataforma Estatal contra la Contaminación Electromagnética critican "falta de transparencia" en el despliegue español y denuncian que no se tuvieron en cuenta sus alegaciones ambientales y de salud al Plan Nacional 5G. 

    El Gobierno se remite a la opinión del Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud (CCARS), que ha señalado en su último informe de este año que “la población en general puede estar tranquila sobre las supuestas implicaciones que la radiofrecuencia emitida por esta tecnología podrían tener para la salud”.

    La Organización Mundial de la Salud (OMS) no ha establecido una relación entre la exposición a radiación de telefonía móvil y enfermedades como el cáncer. En 2014 indicó: "No se han establecido efectos adversos para la salud causados por el uso de teléfonos celulares", pero la propia OMS y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) clasifican toda la radiación de las frecuencias de radio —incluidas las señales de móviles— entre "posibles carcinógenos". La evidencia de que la exposición pueda causar cáncer, sin embargo, dijo, "no es concluyente". La industria replica que la carne procesada, el talco o el alcohol tienen igual o más riesgo.

    El Parlamento Europeo apunta que la actuación de los campos de emisión de radio 5 "debe ser mapeada de manera fiable en situaciones reales, fuera del laboratorio".

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