El modelo italiano

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  • Por (Periodista)
    Febrero 2019

    ¿Se acuerdan de Silvio Berlusconi? Qué payaso nos parecía, ¿verdad? Cuando irrumpió en el escenario político italiano, hace 20 años, pensamos que se trataba de una anomalía grotesca, generada por un colapso institucional. Las cosas, decíamos, irían normalizándose. Así ha sido. Aunque, con toda la carga polisémica de un término como “normal”, el resultado es sorprendente: aquella anomalía es la nueva normalidad.

    Siempre ha sido cierto lo de que Italia funciona como laboratorio político de Europa, tal vez incluso de toda esa parte del mundo que llamamos Occidente. No hace falta remontarse a la antigua Roma, origen de la idea europea, para comprobarlo. En la década de 1980, la corrupción rampante condujo al descrédito de los partidos. Y las grandes operaciones regeneracionistas, como Mani Pulite (Manos Limpias), alumbraron algo parecido a lo de antes, en peor: el susodicho Berlusconi. La izquierda se hundió, las organizaciones políticas se fundieron en un...

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