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  • 29 Diciembre, 2020
    Lola Fernández

    Los datos obtenidos durante la atención sanitaria y su gestión para mejorar los tratamientos empiezan a considerarse un activo estratégico.

    En julio pasado se publicó en la revista Clinical Infectious Diseases un artículo en el que un grupo de investigadores del Hospital Clínic de Barcelona describían cómo en pleno pico de la primera ola de la pandemia habían identificado en los análisis de sangre de los enfermos los patrones de las tres formas graves en que se desarrolla la covid-19, lo que permitió aplicar pronto tratamientos diferenciados. Ese conocimiento, junto con el uso de una herramienta de inteligencia artificial, ayudó a precedir con acierto la evolución del 90% de los pacientes ingresados y reducir significativamente la mortalidad: en torno al 50% tanto si se compara con los datos del propio hospital anteriores a la aplicación del nuevo método como si se coteja con otros centros españoles o europeos.

    En un artículo de octubre pasado publicado en...

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