España: recuperación incompleta

  • El país tardará en recuperarse del coste social causado por las política de austeridad imperantes durante la crisis.

    Vivienda: Movilización de la PAH frente a un edificio de Salt (Girona) ante un desalojo. 
    FOTO: Andrea Bosch

    Aunque la economía española ha recuperado el terreno perdido en términos de producto interior bruto (PIB) y la tasa de paro se acerca al nivel de hace una década, la peor crisis que ha vivido España desde el fin de la dictadura deja tras de sí un reguero de precariedad, desigualdad, bajos salarios y deterioro de los servicios públicos. Las políticas de ajuste fiscal puestas en marcha por los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy bajo presión de la Comisión Europea, el BCE y el FMI han tenido un alto coste social que el país tardará en superar.

    España logró eludir un rescate como los Grecia, Irlanda y Portugal, que vieron intervenidas sus respectivas economías y fueron sometidos a durísimos planes de ajuste por parte de la Troika, pero sí tuvo que recurrir in extremis a un préstamo de 41.333 millones de euros al Mecanismo Europeo y Estabilidad (MEDE) para recapitalizar las cajas de ahorros nacionalizadas. Al contrario de lo ocurrido en EE UU y otros países, buena parte de las ayudas públicas concedidas a la banca española para superar la crisis no podrán recuperarse nunca. Según los últimos datos de la Comisión Europea, el dinero perdido asciende a 48.000 millones de euros.

    El grueso de las ayudas públicas a la banca no se recuperará nunca

    Los jóvenes han pagado buena parte de los platos rotos

    Una factura que el contribuyente tardará en pagar es el incremento de la deuda pública, que ronda el 100% del PIB cuando antes del estallido de la crisis estaba en el 35%. El pago de la deuda y sus intereses lastrará durante muchos años la capacidad de Estado para financiar políticas sociales.

    El ajuste fiscal de los últimos 10 años ha afectado a múltiples capítulos: desde los más grandes (sanidad, educación, pensiones, investigación y desarrollo, salarios de los funcionarios...) a otros más pequeños pero de gran impacto en la vida cotidiana de las personas: cancelación de líneas de tren de media distancia, menos fondos para centros de día de personas mayores, falta de mantenimiento de las infraestructuras...

    Al mismo tiempo, los salarios experimentaron una caída en el poder adquisitivo que solo ahora comienzan a recuperar, consecuencia del ajuste efectuado por muchas empresas a las que la crisis económica sorprendió muy endeudadas y cuya facturación se vio seriamente mermada por la caída del consumo. La tasa de paro ha caído desde su máximo de 25,77% de la población activa en 2012 al 16,1% en 2018, pero el nivel de empleo aún no se ha recuperado. Si a mediados de 2008 había en España 20,4 millones de ocupados, hoy son 19,3 millones.

     

    Fondos ‘buitre’

    Los jóvenes han pagado buena parte de los platos rotos de la crisis. Muchos han tenido que aplazar su independencia de los padres por la falta de empleo de calidad y por los altos precios de la vivienda. La mayoría de los que se fueron al extranjero en busca de oportunidades no han vuelto. 

    Mucha gente también ha perdido sus viviendas en estos últimos 10 años por no poder hacer frente a sus hipotecas o al  precio de los alquileres. Los grandes fondos buitre han irrumpido en el mercado y se están haciendo a bajo precio con los activos inmobiliarios de los bancos. Mientras tanto, los precios han vuelto a niveles de 2008 en las grandes ciudades. Acceder a un techo es cada vez más difícil, pues a los altos precios se suma la ausencia de política de vivienda pública.

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