Una economía de libro
¿Manda la lectura ligera de verano o es el momento de atacar el voluminoso título pendiente? Cada lector es un mundo, pero, salvo el tirón de los autores más mediáticos, que ofrecen claves para comprender la realidad y propuestas alternativas, el afán por los libros de economía y sobre crisis varias, especialmente la climática, se ha enfriado, y más en un año complicado para la no ficción.
¿Qué es un libro de verano? ¿El tocho de mil páginas que requiere tiempo? ¿O un título ligero para ser leído desde una tumbona?
"Existen tantos libros del verano como lectores hay", resume como respuesta Xavier Vidal, fundador y director de la librería NoLlegiu, quien suele confeccionar su pack vacacional con una quincena de libros de bolsillo de entre 150 y 200 páginas; a veces, consagrados a un único autor o autora.
Desde el mundo editorial y desde las librerías, se coincide en que ambas realidades —la lectura exigente, sobre todo por volumen, y la más ligera y amable— conviven en vacaciones.
Lee mucho... la gente que lee
Con una precisión. "En La Buena Buena Vida siempre nos sorprende lo importante que son la lectura y los libros... para la gente que leemos. Todo cambia, partiendo de esta perspectiva", puntualiza Jesús Trueba, desde su espacio cultural madrileño, en el que se combinan libros, conversación y café. A partir de ahí, cabe una distinción entre tipos de lectores: "En verano, incluso gente que normalmente no lee busca un libro de mero entretenimiento o evasión, una obra que le induzca...