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Y la fiesta sigue

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Mayo 2014 / 14

Futuro. El Gobierno planea construir más vías de peaje para la poscrisis

Panel indicativo de la velocidad en una de las radiales de Madrid. FOTO: JUAN PEDRO VELÁZQUEZ-GAZTELU

Al mismo tiempo que España inflaba la burbuja inmobiliaria construyendo más viviendas que Francia, Alemania e Italia juntas, el Gobierno del Partido Popular se lanzó a principios de siglo a una vorágine de inversión en infraestructuras, muchas de ellas innecesarias. La quiebra de las nueve autopistas de peaje, cuya construcción se puso como ejemplo de éxito de la financiación público-privada, ilustra el fracaso de esa política de gasto desenfrenado. Es también un ejemplo paradigmático de la mezcla de intereses públicos y privados que mueve buena parte de la economía española y de la facilidad con que se derrocha el dinero público en épocas de bonanza. Nadie, ni del sector público ni del sector privado, ha asumido hasta ahora responsabilidades por los errores cometidos o ha pedido disculpas a los ciudadanos.

 

Especulación urbanística

La construcción de las radiales madrileñas fue en todo momento de la mano de la especulación urbanística. En un erial pegado a la R-4 se construyó, por ejemplo, la ciudad residencial del constructor Francisco Hernando, apodado El Pocero. También surgió en aquellos años Ciudad Valdeluz, ubicada muy cerca de la estación del AVE de Guadalajara. Ambas urbanizaciones, de proporciones descomunales, se encuentran hoy poco menos que deshabitadas, y sus escasos residentes no son precisamente gente de alto poder adquisitivo dispuesta a gastarse el dinero en una autopista de peaje o en el AVE. 

Ecologistas en Acción cree que la explicación de todo este desaguisado está en los llamados Papeles de Bárcenas, que apuntan a la financiación ilegal de Partido Popular. La organización recuerda que muchas de las empresas constructoras y de los responsables políticos que aprobaron estos proyectos figuran en los apuntes del extesorero del PP, actualmente en manos de la justicia. 

La historia, además, se repite. Varias de las compañías constructoras y concesionarias implicadas en el rescate ya estuvieron en la primera oleada de quiebras de autopistas de peaje en los años ochenta del siglo XX, que desembocó en la creación de la Empresa Nacional de Autopistas (ENA) por parte del Gobierno socialista de Felipe González. Las autopistas nacionalizadas entonces fueron privatizadas mediante subasta en 2003, cuando un consorcio encabezado por Sacyr se hizo con ellas. El grupo Itínere, filial de infraestructuras de Sacyr Vallehermoso, gestiona actualmente seis autopistas procedentes de esa privatización, la mayoría en el norte del país.

 

Nuevos proyectos

Lo sorprendente es que el Ministerio de Fomento sigue planteándose la construcción de nuevas autopistas radiales y la prolongación de algunas de las que han quebrado en los últimos meses. Entre ellas están la R-1, que irá de la M-40 a Santo Tomé del Puerto (Segovia), y la ampliación de la autopista de Toledo hasta Ciudad Real, e incluso Córdoba. Y lo hace con los mismos argumentos que sirvieron para justificar las fracasadas radiales. “Es la obra por la obra”, afirma Paco Segura, coordinador de Ecologistas en Acción. “El interés general no importa”.

 

Recuperación a partir de 2017

Todo indica que la fiesta no ha terminado. Cuando aún no se ha puesto en marcha el rescate de las radiales y las demás autopistas de pago, ya existe un calendario para reprivatizar la sociedad pública que se hará cargo de las deudas. Según eldiario.es, la nueva versión de la ENA tiene ya un plan de negocio con un horizonte a 20 años vista. Los cálculos del Gobierno son que el tráfico de las radiales siga disminuyendo hasta el año 2015 para comenzar a recuperarse al año siguiente. El dinero que ahora utilizará en el rescate empezaría a recuperarse a partir de 2017, tendencia que continuaría durante varios años. El plan es sacar las autopistas a la venta en paquetes, junto a otras infraestructuras rentables y cuya concesión habrá caducado para entonces.