“El modelo de transición energética que nos imponen no es viable” // Antonio Turiel

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  • Noviembre 2021

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    Mariana Vilnitzky

    El investigador y divulgador científico Antonio Turiel (León, 1970) desmonta el modelo de transición energética que, a su juicio, se nos impone y no es igualitario. Su comparecencia en el Senado del pasado abril cogió con el pie cambiado a quienes no habían leído Petrocalipsis. El autor arranca este trabajo alertando de que si el lector es de los que piensan que todos los problemas tienen solución, "este no es su libro".

    ¿No hay solución a la crisis energética?

    La crisis energética es solo un síntoma de un problema mucho más grave. El cambio climático y la escasez de recursos, también. El problema de fondo es una crisis de modelo de civilización, una crisis de sostenibilidad. Sería presuntuoso por mi parte decir cuáles son las soluciones a un problema complejo que requiere de un equipo multidisciplinar y ser abordado sobre el terreno, lugar a lugar. Ya no hay tiempo para soluciones globalistas. Pero desde un punto de vista físico, material, es posible una solución.

    Apunta una solución facilísima, como acabar con el capitalismo.

    Para mí, el capitalismo es una fase de la evolución histórica del sistema de pensamiento y de la organización humana, igual que lo fueron el mercantilismo y la etapa de los grandes imperios hidráulicos de la Antigüedad. Yo no hablaría tanto de acabar con el capitalismo, sino de superarlo, de llegar a otro estadio de desarrollo. 

    Pero ha dicho que ya no hay tiempo.

    Bueno, es evidente que las contradicciones internas del sistema se han llegado a exacerbar tanto que, si no se logra un gran cambio, existe un riesgo real de colapso.

    ¿Colapso? ¿Un suicidio colectivo?

    Peor que un suicidio. Porque el riesgo de colapso se produce por predominancia de las ideas sobre los hechos. Esto pasa cuando tú tienes una idea y no la quieres cambiar a pesar de las evidencias de que debes cambiarla. Vas directo contra un muro. Te dicen que te la pegarás y respondes que hasta ahora no te la has pegado. Te dicen que te estrellas y replicas que no puedes hacer nada. Y sí. Puedes frenar, puedes girar. El colapso nunca es inexorable. A lo largo de la historia conocemos 26 civilizaciones que desaparecieron o se simplificaron como sociedades. Y siempre, por decisión propia, por cabezonería.

    ¿Cómo explica la cabezonería de hoy?

    No es posible un crecimiento infinito en un planeta con recursos finitos. La actividad humana desenfrenada trata al planeta como si fuera una gran despensa y, a la vez, un gran vertedero. Y eso no puede ser. Mi hijo de seis años lo entiende.

    ¿Quién es?

    Antonio Turiel, nacido en León en 1970 y residente en Figueres (Girona), se sacó en seis años dos carreras facilonas: Matemáticas y Física. Experto en oceanografía, es científico titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Institut de Ciències del Mar de Barcelona. Autor del libro Petrocalipsis, es doctor en Física Teórica por la Autónoma de Madrid y realizó su investigación posdoctoral en París. Trabaja 50 horas a la semana, sin contar las que echa a The Oil Crash, su blog de referencia sobre energía. 

     

    ¿Por qué cree que no lo entendemos?

    Porque los economistas se aferran a un discurso del mito del progreso ilimitado. La ciencia ha permitido un progreso abrumador, impresionante. Pero también habla de límites. No podemos ir más rápido que la velocidad de la luz, no hay rendimiento perfecto porque hay cosas que se degradarán, los ecosistemas tienen límites... Con los conocimientos a día de hoy, hay límites infranqueables. Esta parte de los límites se ha borrado en el discurso dominante del mito del progreso.

    Confiamos demasiado en soluciones tecnológicas de último minuto. ¿Es eso?

    A veces, la solución no es tecnológica. Si se mueren las abejas, la solución no es inventar abejas artificiales, sino hacer todo lo posible para que las abejas no mueran, entre otras causas por el glifosato de pesticidas como el Roundup de Monsanto. 

    Deduzco que no cree que los políticos y los agentes económicos crean en la amenaza de la emergencia climática.

    Hoy las instancias públicas y los agentes económicos aceptan que el cambio climático es real. Nos ha costado décadas que nos hicieran caso. Pero, en realidad, utilizan la lucha contra el cambio climático como una excusa. Es un discurso hipócrita. Para las instancias políticas y económicas, el problema real no es el cambio climático, sino la crisis energética.

    ¿Por qué lo dice?

    La prueba del poco compromiso con la lucha contra el cambio climático es el hecho de que Europa acaba de reclamar a Rusia que mande más carbón. 

    Pues solo se oye hablar de economía verde, fondos europeos incluidos. 

    Se ha comprendido que el cambio climático es real. Pero el drama es que las instancias políticas y económicas nos quieren hacer creer que hay solo un modelo posible de transición energética, un modelo en el que habrá muchos perdedores y unos pocos vencedores. Se impone un modelo no igualitario, basado en la macroinstalación de energías renovables dirigido a producir masivamente electricidad. Interesaría un sistema mucho más descentralizado que, fundamentalmente, no produjera electricidad, sino que aprovechara mejor la energía de forma directa. Pienso en las colonias textiles de principios del siglo XX en Cataluña. Su sistema de aprovechamiento de la energía era entre dos y tres veces mayor que si la transformas en electricidad. Y, por otra parte, el modelo de transición energética que se nos impone requiere de materiales escasos, no es viable.

    De los materiales escasos para fabricar aerogeneradores no se habla mucho. 

    No. Ni de los parques marinos. Ni de las placas solares, que para un buen rendimiento de los conectores requieren plata, la cual es muy escasa. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) difundió este año un informe sobre los materiales críticos necesarios para que todo el mundo pudiera realizar la transición energética. Calculó que habría que multplicar por 42 la producción de litio de ahora a 2040. Y la de cobalto, por 22. Eso es imposible.  Al final del informe incluso recomendaba entre líneas a los países de la OCDE que corrieran a hacerse con estos materiales.

    ¿En serio? ¿Que Occidente espabile?

    Es una vergüenza, y demuestra desesperación. Pero hay más: para extraer todos estos materiales necesitas petróleo. Solo algunas minas funcionan con electricidad. Lo mismo vale para excavadoras, camiones, compresores. Funcionan con  petróleo, carbón y gas. No se dice que el material para tener renovables necesita el consumo de combustibles fósiles.  Nadie ataca el ciclo completo. Y el reciclaje necesita muchísima energía.

    ¿No va a electrificarse el transporte? 

    La electricidad solo supone poco más del 20% de toda la energía final que se consume en España. Y, además, se habla de tecnologías renovables como si estuvieran disponibles. Son tecnologías con muchas limitaciones. Si quieres construir un tráiler eléctrico con las mismas prestaciones que un tráiler actual, la batería debería ocupar el 80% de la carga. Eso es inviable. Sí van saliendo lo que yo llamo juguetes. Hace poco vi un tractor con seis horas de autonomía. Mi suegro, que es payés, aún se ríe. Si llena el depósito con diésel tiene para 60 horas. 

    ¿Y la perspectiva del coche eléctrico?

    Sí puedes plantearte coches eléctricos, mejor de alta gama, con una autonomía modesta y razonable. Pero se está haciendo creer que con el tiempo todo el mundo tendrá un coche eléctrico. No hay bastante litio en el planeta. Con la actual producción, e imaginando que se destinara el 100% de ella solo a coches, y no a portátiles, a móviles y demás, se podrían fabricar ocho millones de coches al año. Y se producen 80 millones. Es imposible mantener el actual modelo de movilidad. 

    "La lucha contra el cambio climático es una excusa. Europa acaba de reclamar a Rusia más carbón"

    "Se nos hace creer que todo el mundo tendrá un coche eléctrico, pero no hay litio suficiente"

    Se supone que el hidrógeno verde será muy útil para el transporte. ¿O no?

    El hidrógeno sí permite tener una densidad energética razonable por volumen. Pero plantea complicaciones, como la enorme cantidad de pérdidas que hay en el proceso de transformación. En los motores pueden ser del 90%. La Estrategia Europea del Hidrógeno dice que Europa no podría producir suficiente hidrógeno para autoabastecerse y debería importarlo. Por eso, Alemania está en Congo, para apropiarse de hidrógeno.

    Desde que era pequeña oigo que el petróleo se acaba. Y ya pasó el peak oil o momento de máxima producción.

    El petróleo crudo llegó a su máximo en 2005. Eso lo reconoce todo el mundo. El problema es que nuestro sistema económico se basa en el crecimiento, y que un tercio de toda la energía en el mundo es petróleo. Hemos despilfarrado este recurso de la naturaleza. 

    Pese a su impacto ambiental, parecía que el fracking iba a alargar la fiesta...

    El pico del petróleo crudo se intentó compensar introduciendo otros hidrocarburos, biocombustibles, el fracking... Pero son nuevas fuentes de menor calidad. Lo que queda requiere mayor esfuerzo de extracción, necesita más agua, se extraen cantidades más limitadas, es más caro de producir. Y el fracking, por ejemplo, no sirve para hacer diésel, más allá de su terrible impacto ambiental. El rendimiento de las nuevas fuentes es inferior. Si para obtener un barril de petróleo tengo que gastar más energía de la que obtengo, no sale a cuenta. De todos modos, contando las fuentes no convencionales, el peak oil se produjo a finales de 2018. 

    Las petroleras invierten en renovables.

    Bueno, las petroleras realizaron un esfuerzo inaudito en inversión en exploración y desarrollo de nuevos yacimientos entre 1998 y 2014. Pero según el Departamento de Energía de EE UU, las mayores 127 compañías de petróleo y gas perdieron  dinero a un ritmo de 110.000 millones de dólares al año entre 2011 y 2014. Y eso con un precio medio del barril históricamente alto, por encima de los 110 dólares. Desde 2014 la inversión de las petroleras ha caído el 60%. En el caso de Repsol, el 90%. Conoce el problema. Es una empresa. Busca negocio. Y no está en el petróleo.

    “Nadie ha hecho caso a los ecologistas. Las petroleras no invierten en petróleo porque ya no es rentable”

    Entonces, la producción caerá a saco.

    La AIE lleva alertando desde 2013 sobre el clima de poca inversión. No es que los verdes fuercen que se desinvierta en combustibles fósiles. Nadie ha hecho caso a los ecologistas. Las petroleras no invierten porque ya no es rentable. La AIE dijo en 2018 que entre 2018 y 2025 el déficit de producción sobre la demanda podría llegar al 34%. En 2020 avisó de que ese déficit podría alcanzar el 50% en el peor escenario de no inversión.

    ¿Y ese escenario es probable?

    No creo, sería el colmo de la estupidez. Pero una caída del 20% la veo inevitable. En la crisis de 2008 el consumo de petróleo cayó el 4%. El único precedente de una caída del 20% ha sido la Segunda Guerra Mundial.

    ¿Qué precio del barril puede aguantar la economía?

    El profesor James Hamilton, de la Universidad de California-San Diego, calculó que, en el caso de EE UU, el precio de petróleo no puede superar el 5% del PIB de su país. Eso se traduce en 120 dólares por barril. Si el precio es más alto, te arriesgas a una recesión. En el caso de España, el precio ronda los 90 euros.

    Pues no estamos tan lejos. Pero se supone que estamos en recuperación.

    La crisis económica ya se empieza a reconocer. Las materias primas se encarecen: la madera, los chips, el caucho, los plásticos, los metales. Si se le suma el encarecimiento de gas, petróleo y carbón, es inevitable una recesión, peor que la de 2008. 

    Organismos internacionales dicen que los elevados precios son coyunturales.

    En eso hay una verdad y varias mentiras. Puedo estar de acuerdo en que en un tiempo bajarán los precios. Cuando una materia prima deviene escasa, los precios no se mantiene elevado de forma constante, sino que son volátiles. Se producen ciclos de destrucción de demanda y de destrucción de oferta. Con un precio muy elevado, los actores más débiles no pueden soportarlo y cierran fábricas, despiden a gente, baja la demanda y cae el precio. Sucedió en 2008. Cuando quiebran empresas, o países, caen los precios. Se destruye parte de la demanda. Pero no significa que la oferta haya aumentado. 

    ¿El pico del gas ya ha llegado?

    La producción máxima global se espera para esta década, probablemente para antes de 2025. Pero para Europa, prácticamente ha llegado ya, porque sus dos grandes proveedores, Rusia y Argelia, sí que han alcanzado el pico. Es cierto que el gas se puede transportar licuado, pero eso cuesta más dinero y es peligroso. El precio del gas sí bajará en un tiempo, porque, insisto, habrá menos demanda. Pero de donde no hay, no sale. La cuestión es que los picos máximos de las principales materias primas energéticas se suceden con pocos años de diferencia. El del carbón fue en 2014. El del uranio, en 2016, razón por la que, al margen de la cuestión ambiental, las nucleares no tienen futuro. El del petróleo convencional fue en 2005 y, contando los sustitutos no convencionales, en 2018. Hemos logrado sincronizar los picos en un periodo de 20 años. Mientras,el problema ambiental sigue ahí.

    Entonces, ¿decrecimiento?

    Hay que parar. Detenerse a pensar a dónde vamos y qué queremos.

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