03 Som Connexió // Llamadas de consumidores libres

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  • Mayo 2017

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    Más de 2.000 personas han apostado por construir un operador de telecomunicaciones del que se puedan fiar, como una opción de consumo “transformador”. Empezó por la telefonía móvil y ahora da el salto a la fija y el ADSL.

    Una persona contribuye cada día a que el mundo sea de una manera o de otra mediante sus decisiones de compra. La movilización política puede llegar muy lejos, pero lo que verdaderamente acaba importando es en qué gastamos nuestro dinero.  

    Afirmaciones como estas son la forma más sencilla de explicar un proyecto como Som Connexió, una cooperativa de consumo independiente y  sin ánimo de lucro especializada en comercializar servicios de telecomunicaciones. Es la única que existe en España y embrión de un proyecto que, a largo plazo, aspira a disponer de una “infraestructura de comunes” abierta a todo el mundo, construida a base de sinergias entre redes ya existentes y otras nuevas que la comunidad pueda ir desplegando. Som Connexió,  ubicada en El Prat de Llobregat (Barcelona) es una rara avis que, entre pruebas, sobresaltos, amagos de acuerdos y mucho empeño, se está haciendo un hueco en un sector duro, complejo, poco transparente, copado por las multinacionales. Es un mercado acostumbrado exactamente a ofrecer lo contrario de lo que publicita: aquí no hay precios por los suelos, las altas de los nuevos servicios de ADSL no son gratuitas, no se venden paquetes de servicios que atrapen al consumidor, no hay acuerdos para comercializar terminales de móvil...

    El proyecto de Som Connexió consiste en juntar a una masa crítica de usuarios que sean dueños del operador que les ofrezca el servicio de móvil o de acceso a Internet. Un operador propio, ¿con qué fin? ¿Qué ganan? Mercè Botella, coordinadora y coimpulsora del proyecto, lo define de este modo: “Se trata de ser diferentes porque cumplimos con una serie de cosas que en teoría deberían cumplir todas las empresas, no sólo nosotros”.  


    VIGILAR LAS INCIDENCIAS

    Entramos en el terreno pantanoso de lo que debería ser normal y no lo es, o no tanto. Del consumidor fatigado. Su tesis se basa en que las operadoras convencionales captan a muchos usuarios con sus ofertas iniciales, pero con el tiempo les acaban haciendo pagar más dinero. Una de esas “cosas normales” que Botella cita y que pueden llevar a una persona a desear optar por su propia cooperativa es no tener que vigilar si la compañía le cobra por el tiempo durante el que, a resultas de una avería, no ha podido disfrutar del servicio de forma efectiva. “Somos nosotros quienes vigilamos los tiempos de las incidencias, para que no haya sorpresas en la factura, porque 20 o 50 céntimos de euro pueden no ser mucho dinero, pero multiplicado por miles o incluso millones de clientes suman una fortuna para las grandes operadoras”, añade.

    Desde mediados de 2016, Som Connexió es un operador reconocido por el regulador, la CNMC

    La cooperativa sin ánimo de lucro une a más de 2.000 socios en una operadora propia en la que confían

    Otro factor diferenciador hasta el absurdo es el hecho de que al otro lado del hilo conteste una persona, en lugar de una máquina con la que no se puede interactuar. La falta de brazos hace que el sistema no sea muy eficiente, porque se limita la atención a unas horas al día, pero se evita al menos la sensación del usuario de viajar en un bucle entre máquinas o departamentos que le hacen repetir a uno la misma historia una y otra vez. El plan de futuro de Som Connexió pasa por que una persona del territorio que conozca por su nombre a los socios y usuarios de la zona les dedique unas horas de trabajo al día (o les reciba en persona).  

    Som Connexió martillea con otro mensaje a primera vista contraintuitivo: combatir las ofertas de servicios empaquetados (por ejemplo, la telefonía móvil, la telefonía fija, el acceso a Internet con fibra o con ADSL y la plataforma de televisión). Se supone que el precio de la oferta del pack es más atractivo que el precio de cada servicio por separado —aunque éstos no suelen publicitarse— de manera que los consumidores eligen el conjunto. Los problemas empiezan en el momento en el que un usuario decide prescindir de alguno de ellos: o no se puede romper el pack o se dispara de pronto la factura, porque los precios de los servicios por separado se fijan a un precio prohibitivo. “El consumidor está cautivo, carece de libertad para mover un producto de la oferta. Si quita uno de la oferta, los demás se le duplican”, explica Botella. Som Connexió, que inició su andadura exclusivamente con servicios de telefonía móvil, comercializa también ADSL y telefonía fija. El consumidor puede agregar los servicios o quitarlos, por adición. Siempre valen lo mismo, se suman o se restan.


    ENTENDER EL SECTOR

    Mercè Botella, psicòloga social de formación, tenía claro en la mente el proyecto de lo que desearía que existiera y calentaba motores en un movimiento social desde la localidad de Rubí.  Se recuerda junto a su hija Helena,  que ahora tiene diez años, en la Feria de la Economía Social y Solidaria de Catalunya de 2013, en una mesa, con un cartelito, intentando explicar su idea a quien quisiera escucharla. A través de Twitter entró en contacto con otro movimiento en marcha que perseguía una finalidad parecida en El Prat de Llobregat, con Òscar Rando a la cabeza. Tampoco él era un experto en telecomunicaciones. Su trayectoria era la propia de un educador social y animador sociocultural, con la misma convicción en la necesidad de un cambio productivo y de consumo como herramienta de transformación de la sociedad.

    Ambos sabían lo que hacía falta desde un punto de vista ciudadano: “Un proyecto de comercialización de servicios de telefonía e Internet que se rija por criterios éticos, la horizontalidad, la transparencia y la sostenibilidad”, resume Rando. No obstante, necesitaban que en el liderazgo del proyecto participaran socios tecnológicos, debido a su desconocimiento inicial sobre el sector. Los impulsores  han encontrado dificultades para que un proyecto disruptivo como el de Som Connexió con un planteamiento de economía social encontrara recursos humanos y parejas de baile tecnológicas adecuadas. 


    EL APRENDIZAJE

    “Algunos candidatos nos decían que este mundo es muy complicado y pretendían dejarnos del todo al margen,  querían que fuéramos sus comerciales sin que entendiéramos cómo funciona nada. Otros eran freakies de la tecnología superespecializados que podían invitarte a montar una antena en el territorio pero que, sin embargo, carecían de una visión global del sector y tenían poca visión de servicio al ciudadano”.

    Tras una experiencia inicial con Nubip en 2014 que sirvió para tantear el terreno, Som Connexió se constituyó formalmente como empresa cooperativa el 22 de marzo del año 2015  y se presentó en sociedad de la mano de la operadora de telecomunicaciones Orange tres meses más tarde. Como explicó entonces su presidente, Rando: “Crear nuestra propia red para móviles no es viable desde un punto de vista económico, y además tampoco creemos que sea ético desde un punto de vista ecológico, paisajístico o de sostenibilidad porque no queremos poner más antenas en la naturaleza cuando ya existe una red como la que hay”.  Para ser abonado había que ser socio de la cooperativa y pagar una cuota de 100 euros.

    Som Connexió ataca la política de servicios en ‘pack’ porque dejan ‘atrapado’ al consumidor

    El volumen de negocio de Som Connexió previsto para este año oscila entre 600.000 y 700.000 euros

    La cooperativa amplía sus servicios de telefonía móvil a los de acceso a Internet vía ADSL y de telefonía fija

    Es la comunidad de consumidores quien hace posible el proyecto, que tiene como referente la británica Phone Coop. En la actualidad, forman parte de la cooperativa 2.180 socios, el 65% de los cuales son de Catalunya.  El número total de contratos no activos asciende a 3.290. La cifra se refiere a todas las solicitudes de contrato, y debe tenerse en cuenta que un mismo socio puede apadrinar varias líneas.  La media de líneas por socio es de 1,6  y el ritmo de líneas nuevas al mes oscila entre 120 y 180.

    Hasta ahora, la operadora ha ofrecido servicio de telefonía móvil.  Su socio tecnológico es Másmóvil, empresa que emplea la red de Orange.

    En materia de telecomunicaciones es complicado hablar de soberanía si no se dispone de una infraestructura propia, y en España disponen de ella Movistar, Vodafone, Orange y Yoigo (marca comercial de Xfera), que hace pocos meses fue adquirida por Másmóvil.  Si no se dispone de red,  se puede aspirar a ser un Operador Móvil Virtual (OMV). 


    EN BUSCA DE LA SOBERANÍA

    Desde mediados de 2016 Som Connexió ya es un operador reconocido por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), dentro de la categoría de Operador móvil virtual, al utilizar la red de Másmóvil. Pero dentro de los OMV se distinguen distintos niveles. Para alcanzar un acuerdo directamente con el propietario de una red de telecomunicaciones (caso de Orange, aunque ésta también recurra en parte a la de Telefónica), hace falta disponer de un volumen de abonados muy elevado, al menos 10.000. Por eso, la cooperativa emplea la red de Orange a través de Másmóvil. Som Connexió funciona como un revendedor de servicio, a precios de mercado. Sin embargo, el hecho de que Másmóvil se haya hecho con Yoigo  es, subraya Botella, “suprimir un paso más en el camino hacia la soberanía, porque Yoigo sí tiene licencia para tener infraestructura, es como haber dado un paso para estar más cerca de Orange”.

    Por otra parte, el hecho de que Som Connexió no piense en construir red propia no significa que no desee contribuir a desplegar las llamadas “infraestructuras abiertas” o “fibra de comunes”; esto es, una red que puedan utilizar todos los operadores, lo que implica cerrar múltiples acuerdos, además de con operadores, con administraciones y empresas que dispongan de ella. “Estamos en un momento apasionante en este proceso de construcción colectiva. Si esto fuera la vida de una persona, diría que hemos pasado la fase de la adolescencia y del aprendizaje y ahora nos disponemos a pasar a ser un operador integral”, señala el presidente de la cooperativa, en alusión a la ampliación de servicios de acceso a comunicaciones de banda ancha y de telefonía fija; en este último caso a través de un acuerdo de operador a operador con Orange. 

    Esta ampliación de servicios ha hecho multiplicar por tres las previsiones de facturación de la cooperativa para este año (entre 600.000 y 700.000 euros) respecto de los ingresos obtenidos en el ejercicio anterior (256.000 euros). 

     

    INVERSIÓN DE 100.000 EUROS

    “Sabemos que el proyecto empieza a hacerse grande y debemos ser valientes, lo que significa saber gestionarlo de forma adecuada”, añade Óscar Rando. Gestionar el crecimiento implica invertir. La cooperativa estima necesarios cerca de 100.000 euros para poder dar respuesta a los socios, y está en fase de reflexión sobre el tipo de instrumento financiero al que recurrir para obtenerlos. La inversión más urgente se requiere en nuevas tecnologías y una web en la que el usuario  entienda claramente que está ante una operadora. La idea será sembrar el mapa de puntos de ADSL y, dentro de un tiempo, proponer un proyecto de red de fibra óptica a partir de esa comunidad con los costes repartidos. “Puede haber ciudadanos que acepten pagar que llegue la fibra a su casa, o ayuntamientos, y que nuestra infraestructura abierta comparta gastos con otros operadores interesados en usarla”, dice Botella. 

    El proyecto Som Connexió sigue la estela del movimiento hermano Som Energia. De hecho, su apuesta por la marca Som Connexió (inicialmente Eticom-Som Connexió) refuerza esta línea de empoderamiento del consumidor. 

    Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre ambos proyectos. Las telecomunicaciones son un campo en el que uno solo poco puede hacer, no valen las infraestructuras particulares, mientras que, en un momento, un particular puede organizarse para lograr su propia fuente de uso de energía.  Mercè Botella opina: “Som Energia ha captado el interés de  los partidarios del no a las centrales nucleares y los ecologistas. Pero en el caso de las telecomunicaciones  nuestro mensaje es mucho más complejo y difícil de hacer llegar. Claro que nos interesa la sostenibilidad medioambiental, pero también una economía más justa, una economía social, la importancia de la soberanía del consumidor”.

     

    MÁS INFO

    AÑO DE CREACIÓN: 2015
    DIRECCIÓN: Calle Riu Llobregat, 47, 08820, El Prat de Llobregat, Barcelona
    TELÉFONO: 93 131 17 28
    WEB:  eticom.coop
    CORREO: info@eticom.coop
    SECTOR: telecomunicaciones
    NÚMERO DE TRABAJADORES: 7
    FACTURACIÓN: entre 600.000 y 700.000 euros (previsión para 2017)

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