Felices consumidores

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  • Por (Periodista)
    Marzo 2015

    Periodista

    Es una lástima, se dice a veces, que los ciudadanos se hayan visto degradados a la condición de consumidores. La queja resulta discutible. Ojalá a los ciudadanos se les tratara como a consumidores. Como a ciertos consumidores, al menos.

    Pongamos como ejemplo a los ciudadanos griegos. Pese a su propensión al nacionalismo, dudo que ninguno de ellos eligiera nacer en Grecia. Salieron griegos como podían haber salido neozelandeses. Cuando se descubrió que las cuentas públicas eran falsas, que Grecia vivía en recesión casi permanente y que era imposible hacer frente a los pagos de la deuda soberana, la Unión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional concedieron créditos de rescate. Créditos a devolver, por supuesto. La troika, que ahora prefiere hacerse llamar las instituciones, exigió a los ciudadanos griegos, directamente culpados del desastre, que se sacrificaran todo lo necesario en aras de la solvencia y la restitución íntegra...

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