Inversión limpia... y rentable

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  • Febrero 2016

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    Hasta The Wall Street Journal lo reconoce: la inversión con criterios de sostenibilidad ha dejado de ser sólo un reclamo del activismo ecologista y ya es también una magnífica oportunidad de negocio.  “El año 2015 puede muy bien haber sido el año en que la inversión sostenible se ha convertido en sostenible”, apuntaba el rotativo neoyorquino en un artículo que subrayaba que los fondos que tenían en cuenta los criterios de sostenibilidad tienen mejores resultados que los que los ignoran (Sustainable investing goes mainstream, 13/1/2016).  

    El reconocimiento de la biblia periodística de Wall Street se suma a las investigaciones que desde hace años llegan a la misma conclusión, acelerada ahora que el cambio climático ha añadido sombras sobre las grandes corporaciones de petróleo, gas y carbón.  Que no se trata sólo de cháchara lo demuestra la rapidez con que los grandes actores del capitalismo —las grandes bolsas, bancos, gestores, etc.— han ido desarrollando instrumentos para medir al menos el impacto ambiental en sus análisis.

     

    ‘QUANTS’ ECOLOGISTAS

    El consultor financiero Alejandro Inurrieta advierte, sin embargo, de que algunos de estos nuevos instrumentos “sostenibles” surgidos de las entrañas mismas del capitalismo son “humo” y “propaganda”: “Los criterios no siempre están claros y muchas veces parecen instrumentos pensados más para calmar conciencias que realmente para ayudar a mejorar el planeta”, advierte. En paralelo, sin embargo, nuevos think-tanks han diseñado instrumentos independientes que amplían mucho el foco tradicional de análisis del inversor y que, además, están disponibles para los activistas.

    Las referencias del capitalismo ya admiten que incorporar criterios ecológicos es rentable

    Los ciudadanos pueden acceder a la cartera básica de productos bancarios a través de las finanzas éticas

    La fiebre ha llegado incluso al mundo de los quants y toda la inversión basada en las máquinas ultrarrápidas e inteligentes, que están incorporando en sus fórmulas matemáticas los criterios ecológicos, sociales y de gobernanza conocidos como ESG en el mundo anglosajón. Lo destacaba con ironía el Financial Times en el artículo Quants are the new ethical investors  (Los quants son los nuevos inversores éticos, 24/1/2016), que también recalcaba que los índices sostenibles logran más beneficios.

    El mundo del dinero parece haber llegado con cuarenta años de retraso a las mismas conclusiones que los pioneros de las finanzas éticas, que se basan precisamente en hacer compatibles el beneficio (que no los grandes pelotazos, claro) con el impacto social positivo. Las finanzas éticas se han desarrollado mucho y hoy todo ciudadano tiene la posibilidad de acceder a la cartera básica de productos bancarios —cuenta corriente, depósito de ahorros, tarjeta de débito y de crédito y hasta créditos e hipoteca— a través de la banca ética.

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