Abuelo, ¿cómo habéis consentido esto? // La responsabilidad de una generación

  • Por (Director)
    Mayo 2017

    Una interpretación lúcida y valiente de la crisis y sus terribles consecuencias.

    Joaquín Estefanía ha escrito un libro muy distinto. Es un libro muy personal. Un libro que rezuma autenticidad en todas sus páginas. Un libro sobre las crisis, sus terribles consecuencias, la frustración de los jóvenes y los terribles errores de una generación que han facilitado la llegada de un personaje como Donald Trump al poder y el ascenso de los populismos. 

    Abuelo, ¿cómo habéis consentido esto?
    Joaquín Estefanía
    Planeta, 2017
    320 páginas. 

    Pero en esta ocasión el autor ha escogido un tipo de relato muy particular. Un diálogo con sus nietas en el que él mismo se interpela sobre todas las preguntas que le podrían hacer. Unas preguntas que se sintetizan en el título del libro Abuelo, ¿cómo habéis consentido esto? Esta versión tan personalizada de contar las cosas obliga al autor a una sinceridad extrema y a asumir frontalmente la responsabilidad que corresponde a su propia generación. Es la interpretación más lúcida y valiente de lo que nos está aconteciendo. Una lectura que atrapa desde las primeras páginas.

    Esta vez no se trata de la crónica de un observador imparcial que describe los acontecimientos desde fuera con el cuidado propio de quien procura la objetividad y la independencia. Estefanía rinde cuentas del papel desempeñado por su generación, que ha conducido a un paisaje con un futuro tan incierto para tantos hijos y nietos. 

    En el análisis aparecen todas las preguntas y respuestas sobre lo que de verdad a todos nos inquieta. ¿Van a vivir los hijos peor que los padres?, ¿qué ha sido de aquel proyecto de Europa?, ¿quiénes han sido los principales responsables?, ¿quién decide entre las políticas nacionales y las globalizadoras?

    Estefanía introduce en su análisis una reflexión sobre el papel que está desempeñando el miedo, uno de los aliados más fieles al poder. Pero esta vez no se trata del temor tradicional a la muerte, a la enfermedad, a la vejez o a la guerra. Se refiere “al miedo a un nuevo poder fáctico al que se denomina genéricamente ‘los mercados’, que busca reducir los beneficios sociales y las conquistas de la ciudadanía desde la segunda posguerra mundial porque, según la ideología que se desprende de él, esos beneficios y esas conquistas crean ineficiencias en el sistema”.

    El paisaje que describe de los restos que han quedado después de la Gran Recesión es el de un mundo “dominado por la inseguridad vital, que no es sólo económica, sino cultural: de civilización. Muchas personas jóvenes, y mayores de cuarenta y cinco años que se han quedado al margen sobreviven en la incertidumbre, la frustración y sin opciones laborables”. 

    IDEA FUERZA “Si no hay un cambio de rumbo muy potente  esta no será una época para los jóvenes, aunque los jóvenes seáis mayoría. Tenéis que ser conscientes de ello para que nos arrebaten vuestros derechos y vuestro 
    futuro”

    El libro describe en varios pasajes la aparición de los movimientos de indignados como respuesta a las injusticias que se han ido acumulando, con especial atención al 15M y Occupy Wall Street. En este sentido, recoge el análisis del historiador británico Timothy Garton Ash, para quien los indignados son la Quinta Internacional. Así explica que “las Internacionales son asociaciones de ciudadanos detrás de las cuales suele haber una ideología muy nítida”. Tras la Primera Internacional (la promovida por Marx y Engels); la Segunda (socialista), la Tercera (leninista) y la cuarta (trotskista) “vendría la de los indignados, mucho más heterogénea que sus precedentes. ¿Será una Internacional fundamentalmente —aunque no sólo— juvenil? Y, sobre todo, se pregunta Estefanía, “¿habrá una Sexta Internacional cuyo secretario general será Trump y en cuya dirección estarán los partidos y los nombres de extrema derecha?”.  

    Una primera interpretación del éxito de Trump la atribuye al papel que ejerció su oponente, Hillary Clinton, considerada representante del establishment de Wall Street y que al mismo tiempo tiene que ver con las políticas desempeñadas por los demócratas que decidieron debilitar las redes de bienestar en aras de una mayor eficacia, se subieron al carro de la desregulación y se olvidaron de los trabajadores. La paradoja ha sido que Donald Trump, después de ganar las elecciones contra el establishment, ha fichado a sus componentes para que gobiernen.

    Merece especial atención el capítulo dedicado a Europa, en el que pone el acento en “el desajuste emocional”  que padecen muchos ciudadanos al ver las ineficiencias del club al que pertenecen. El autor se formula una cuestión clave sobre las causas de la parálisis y retroceso de la UE: “¿Es  la hegemonía casi completa de los partidos conservadores en la política, en el pensamiento  y en las instituciones, o es el propio modelo el que falla? De la  respuesta que se dé a esta cuestión depende el futuro del proyecto europeo”.

    El libro de Estefanía termina con un comentario de una persona joven, representativa de los millennials (los que ahora tienen entre diecinueve y treinta y cinco años), que es un testimonio de otra manera de ver las cosas. Crítica, pero también esperanzadora: “Nos hemos quedado sin futuro laboral o con futuro laboral incierto. ¿Cosas buenas que pueden pasar?: Salir de la sociedad consumista, salir de un sistema que sólo prima el éxito laboral, para empezar a valorar otras alternativas (si no tienes, no puedes vivir felizmente en un mundo en el que sólo eres feliz cuando tienes)  y pensar más en el excesivo consumo de las materias primas, la contaminación y la progresiva destrucción del planeta”.

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