Amor y capital // Un libro capital sobre Marx con el foco en la familia

  • Septiembre 2015

    Una extensa biografía de Marx explora la importancia de su entorno familiar.

    Mucho se ha escrito sobre Karl Marx, para bien y para mal: el economista, el pensador, el revolucionario, el filósofo, el sociólogo... Incluso el hombre. Pero pocas veces se ha puesto la lupa  en la relación entre todos estos ángulos y su entorno familiar, su vida cotidiana y el papel desempeñado por su esposa, Jenny —nacida Von Westphalen y noble—, y sus hijas, Jennychen, Laura y Tussy. Sin embargo, como muestra esta monumental biografía escrita por la periodista Mary Gabriel, vinculada durante muchos años a Reuters, sin este núcleo de mujeres —y muy especialmente Jenny, claro— es imposible entender nada: ni el hombre, ni la obra ni la época. 

    Amor y capital
    Mary Gabriel
    El Viejo Topo, 2015
    837 páginas. 
    Precio: 32 €

    Más allá de las ojeras ideológicas de cada uno, es evidente que Marx es uno de los más formidables estudiosos del capitalismo y de su funcionamiento, hasta el punto de  que sus escritos han servido no sólo a los que aspiran a superarlo con el socialismo, sino también a los que pretenden conservarlo, puesto que en sus investigaciones se desvelan algunos mecanismos clave de su funcionamiento y contradicciones. Tras años de “pensamiento único”, la Gran Recesión mundial ha devuelto el interés sobre la figura de Marx —perdido un tiempo por el descrédito de la URSS, pese a lo  poco tenía que ver con el pensador—, como muestra la reedición en castellano de la también estupenda biografía que escribió  Francis Wheen, que la editorial Debate enriquece con un prólogo de César Rendueles.

    Sin embargo, lo que hace singular el trabajo de Mary Gabriel, muy significativamente titulado Amor y capital, es esta insistencia en explorar el ámbito privado, sacarlo de los márgenes  y convertirlo en parte sustancial del relato. Es esta una decisión fundamental para entender la obra y su tiempo, y mostrar el papel de las mujeres, casi siempre ignoradas en los relatos históricos oficiales aunque su participación sea a menudo tan clave como la del gran hombre de turno. Este libro va incluso más allá porque aborda sin ambages el debate eterno alrededor del compromiso —político, profesional o científico, da igual— y su posible coste para la propia vida y para la de la familia y los seres queridos.

    Mary Gabriel lo sintetiza brutalmente, para el caso de la familia Marx, en un par de párrafos del prólogo: “La familia Marx lo sacrificó todo por esta obra maestra ignorada [El capital]. Jenny enterró a cuatro de sus siete hijos, vio cómo a las tres hijas que sobrevivieron les arrebataban la niñez y la juventud, cómo la enfermedad hacía estragos en su rostro, otrora tan bello, y sufrió la traición definitiva cuando Karl Marx engendró al hijo de otra mujer. No vivió para ver el triste capítulo final de la vida de sus hijas: dos de ellas se suicidaron. Al final, todo lo que la familia poseía —todo lo que nunca iba a poseer— eran las ideas de Marx, que durante la mayor parte de sus vidas existieron solamente como una tormenta que se fraguaba en el interior de su turbulento cerebro, y que casi nadie supo ver o siquiera entender. Sin embargo, pese a lo improbable que parecía en aquellos años de penurias, Marx hizo lo que se había propuesto hacer: cambió el mundo.

    Este es un libro sobre la familia Marx —que evidentemente incluye a su camarada, tío, hermano, mecenas y coautor Friedrich Engels—, pero en realidad es muchas cosas a la vez: una novela de aventuras, una historia del movimiento obrero y de la Internacional, una historia política y social de la Europa del siglo XIX, y, claro está, es también un trabajo de economía, en el que se presentan las líneas maestras de las investigaciones y del pensamiento económico de Marx y Engels de una forma didáctica y muy bien contextualizadas por la historia y la situación personal de los autores en cada momento, lo que la hace especialmente amena y didáctica.

    “MORO TAMBIÉN HA MUERTO”: Cuando en 1881 la esposa y compañera de Karl Marx, Jenny, falleció a los 67 años, Friedrich Engels, afirmó: “Moro [apodo de Marx] también ha muerto”. Lo hizo apenas 14 meses después, a los 64 años.

    El capital es, como no puede ser de otra manera, uno de los elementos centrales que recorren todo el libro, de la misma forma que lo fue para la vida de Marx. Es la obra en la que el pensador estuvo toda la vida trabajando (y dándole vueltas). La manera cómo se fue materializando, elaborando, publicando y traduciendo sería ya una deliciosa novela en sí  misma: Marx siempre estaba “a cinco semanas” de terminarla, pero los años y las vicisitudes se sucedían y se amontonaban sin que nunca estuviera suficientemente a punto para entregarla al editor. Y cuando lo estaba, Marx descubría entonces la existencia de una nueva obra clave, pongamos que en ruso, lo cual le exigía antes ponerse a estudiar el idioma  como condición indispensable para poder avanzar.

    Los conceptos económicos clave de una obra tan compleja se van presentando aquí como quien no quiere la cosa, con lo que se trata de una oportunidad para adentrarse, aunque sea superficialmente, en este libro fundamental sobre el capitalismo.

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