Bancocracia // El libro que no recomienda el Bundesbank

  • Enero 2015

    El belga Éric Toussaint viaja en Bancocracia por todos los rincones de la creatividad financiera y especulativa.

    No se puede acusar a Bancocracia de ser un panfleto antisistema, pese a que sus conclusiones coincidan con las de los movimientos que reclaman la nacionalización de la banca y la mayor presencia de lo público en el sector financiero. El autor de este libro, cuya traducción castellana acaba de publicar Icaria Editorial, es el veterano luchador contra la deuda, Éric Toussaint.

    Bancocracia
    Éric Toussaint / Prefacio de Carlos Sánchez Mato
    Icaria Editorial, 2014
    333 páginas. Precio: 22 €

    A lo largo de sus más de 300 páginas, se hace un detallado recorrido por las causas de la crisis financiera que sacudió el mundo tras la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008. Portavoz del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) y miembro del Consejo Científico de la Asociación para la Tasación de las Transacciones Financieras y por la Acción Ciudadana (ATTAC) en Francia, Toussaint abre el libro con una declaración de principios al citar a Bertolt Brecht: “Robar a un banco es un delito, pero más delito es fundarlo”.

    Asegura este doctor en Ciencias Políticas de la Universidad de Lieja y de París VIII que quiere que este libro “sea un medio útil para que mujeres y hombres que no forman parte ni de las altas esferas de la banca ni de las instituciones políticas puedan comprender lo que pasa en el mundo opaco de los bancos privados y centrales, de la Comisión Europea, de los lugares en los que se toman decisiones fundamentales que afectan las condiciones de existencia de la inmensa mayoría de la población mundial”.

    En un propósito encomiable y quizá demasiado ambicioso, Toussaint no elude investigar ningún rincón de la creatividad financiera y especulativa. Ello obliga a un considerable esfuerzo de concentración para seguir algunas de sus explicaciones. No es culpa suya. Muchos profesionales de la banca y el sector financiero no entienden, a menudo, los productos creados por sus propios colegas para ganar dinero engañando o confundiendo a sus interlocutores. Véase si no el fiasco mundial creado por los paquetes que incluían hipotecas basura, cuya distribución mundial nos llevó a la tragedia social en la que estamos inmersos hoy.

    Diríase que no queda recoveco financiero por analizar, desde la desregulación bancaria de los años ochenta, al derrumbe bancario de 2008, la especulación con las materias primas y los alimentos o la evasión y el fraude fiscal. Francia tiene un cierto protagonismo en Bancocracia, comprensible por los orígenes del autor, pero por el libro desfilan todos los países afectados por la crisis, incluso una Alemania que cree, erróneamente, estar al margen de ella. El investigador en temas de economía Antonio Sanabria, autor de Quiénes son los mercados y cómo nos gobiernan, rubrica el libro de Toussaint con un capítulo dedicado a la Bancocracia española.

    Aunque la crítica al sistema bancario se extiende a todo el planeta, es en la Comisión Europea donde el autor centra sus reflexiones principales. Es a los dirigentes de la Comisión y de los diferentes países europeos a quienes acusa de “ponerse dócilmente al servicio de los intereses de las grandes empresas privadas para gestionar una situación de crisis, incluso de caos, en el sentido requerido por esas empresas”. Toussaint entiende que los bancos “son los responsables de la crisis” y, a la vez, “cabezas de puente del sistema capitalista”. Y niega a los dirigentes europeos la voluntad de volver rápidamente a la senda del crecimiento y a la reducción de las asimetrías dentro de la Unión. No han fracasado al no alcanzar ese crecimiento, no reducir el desempleo o no reducir la deuda pública porque nunca fue ése su objetivo. La precarización laboral, la derrota del trabajo frente al capital, estuvo, desde un principio, a su entender, en la mente y los planes de esos dirigentes políticos.

    IDEAS CONTRA LO QUE SE DENUNCIA El autor propone 19 medidas inmediatas, que incluyen la reducción radical del tamaño de los bancos, la prohibición de los derivados, el secreto bancario, la socialización de las pérdidas y los paraísos fiscales

    El economista belga cierra todos sus libros con una serie de propuestas para compensar los desastres financieros que denuncia. Este caso no es una excepción. Reclama que se apliquen 19 medidas inmediatas, que incluyen la reducción radical del tamaño de los bancos, la separación de los bancos de depósitos y de negocios, la anulación de la deuda pública ilegítima, la prohibición de los productos derivados, de la especulación, del secreto bancario, de los paraísos fiscales y de la socialización de las pérdidas, y la revitalización de los bancos públicos existentes o la reinstauración en los países donde han sido privatizados.

    Una música que no sonará nada bien en el Bundesbank, la City o Wall Street, y que, según Toussaint, debe tocar una orquesta que sólo podrá coordinarse “si los ciudadanos y ciudadanas nos movilizamos, si los pueblos se levantan, si, mediante la autoactividad y la autoorganización, las poblaciones se convierten en protagonistas de su propia emancipación”.

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