Busquen al culpable en las carencias y tardanzas de la UE

  • Diciembre 2013

    La obsesión de José Luis Rodríguez Zapatero por evitar el rescate. Las tres veces que lo rozamos. Su tensión personal. Y la puñaladita de su ex ministro Pedro Solbes.

    Empapados y aturdidos, cuando no ahogados por la intensidad y duración de la fastuosa ola de crisis que nos está arrollando, a los ciudadanos nos inundan con sus recuerdos dos de los bañistas que hace cinco años tanto nos habían calmado en la orilla justo antes sobre lo tranquila, tibia y poco peligrosa que estaba el agua.

    El presidente de Gobierno del momento, José Luis Rodríguez Zapatero, y quien le sirvió como ministro de Economía al inicio de su segunda y fatídica legislatura, Pedro Solbes, se explican.

    El dilema. 600 días de vértigo
    José Luis Rodríguez Zapatero 
    Planeta, 2013
    421 páginas
    Precio: 21,50 €

    El primero no rehúye abiertamente la tentación de justificarse —ante la opinión pública, ante su partido y pinta mucho que ante sí mismo—, como si su autoinmolación política no hubiera dejado de proyectarse como una película por su memoria una y otra vez, y hubiera buscado alguna otra respuesta posible imaginaria frente a las mismas circunstancias, otra que no pasara por traicionar parte de sus políticas sociales. Pero el ex presidente siempre gira acerca del mismo punto, el de la “responsabilidad”, el de “la convicción en lo que tenía que hacer”. Es una reflexión que conduce paradójicamente a la conclusión de que lo que debía hacer por su país era empuñar el hacha y recortar (en aquel momento, mayo de 2010, 15.000 millones de euros), deshaciendo camino en pensiones, sueldos de funcionarios, dependencia o ayudas como el cheque bebé, al margen de poner freno a la inversión en infraestructuras. Como si admitiera que sus ideas, muy a su pesar, no fueran lo que convenía al país ni tampoco el camino más responsable. Evidentemente, por presión de una Europa a la que Zapatero reprocha una reacción tardía y poco determinante a la crisis griega, que inflamó un problema español (nuestro modelo productivo, nuestra megaburbuja del tocho, nuestro endeudamiento privado monstruoso financiado desde el exterior, nuestro sistema financiero con pies de barro, nuestro milagro económico artificial) en el que el ex presidente se detiene más bien poco. Poco, en comparación con lo que le hicieron sufrir, y en ello se explaya, la virulencia del fuego de los mercados y la crisis financiera internacional, y la de la deuda, y las carencias de la unión monetaria e insuficientes solidaridades internas de la unión política europea.

    Zapatero no duda en mostrar sus dudas e inseguridades en momentos que debieron de ser tremendamente difíciles en el plano político y en el personal, pero el ejercicio de sinceridad no es obstáculo para que el único atisbo de autocrítica que refleja sea el de reconocer demasiado tarde que había una crisis. La mitad del libro se la pasa aportando pruebas de indicadores macroeconómicos españoles que, ciertamente, hasta la quiebra de Lehman Brothers en septiembre de 2008 no habían llenado de advertencias las cumbres de la Unión Europea, que, al contrario que Estados Unidos, apostó largamente por mantener las políticas de estímulos económicos más tiempo, hasta darse de bruces con la bomba de relojería griega.

    SINCERIDAD El libro de Zapatero, donde cuenta que le propusieron tres veces el rescate, es toda una confesión de impotencia ante los mercados

    Zapatero cuenta cómo Dominique Strauss-Kahn en el Fondo Monetario Internacional (FMI), Jean-Claude Trichet en el Banco Central Europeo (BCE) y Angela Merkel en el Gobierno federal alemán le pusieron una intervención financiera de España sobre la mesa, a la que el ex presidente español se negó, convencido de que las contrapartidas a la ayuda se traducirían en un frenazo económico durante “lustros”. Pero por encima de todo, El dilema, 600 días de vértigo (Planeta) es una confesión de impotencia en toda regla de la política frente a los mercados, principal conclusión y lección de la crisis de la deuda europea. O, como repetía Trichet para movilizar a los mandatarios del Consejo Europeo, “tres billones de euros están preparados para atacar contra una economía de un billón” (España). En el libro difunde las exigencias por carta del ex presidente del BCE que nunca confirmó en su momento, ni siquiera en el Congreso de los Diputados, y que ahora ya no estamos en peligro no cabe como explicación.

    Recuerdos. 40 años de servicio público 
    Pedro Solbes
    Deusto, 2013
    438 páginas
    Precio: 22,50 €

    Frente al tormento en el que sigue imbuido Zapatero sobre lo que hizo o dejó de hacer, su ex ministro Pedro Solbes (dejó de serlo en abril de 2009) da muestras de una envidiable seguridad sobre lo que se hubiera debido hacer en cada momento, en Recuerdos. Sus cuatro décadas de servicio público, que repasa en el libro, parecen una excusa para poder explicitar sus desavenencias económicas con Zapatero. Hasta el punto de haberle instado (el ex presidente lo niega) a embridar el gasto público un año antes de la autoinmolación de mayo de 2010, cuando la austeridad aún no se había convertido en el credo que presidiría la acción y el pensamiento de Europa. Ciertamente, la situación económica de España cayó en picado entre la campaña electoral de 2008 y los primeros seis meses de la segunda legislatura. Pero en el libro, Solbes confiesa inquietud previa. Y claro, entonces a uno le viene a la memoria el debatísimo con Manuel Pizarro.

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