Economistas, políticos y otros animales // Los animales del ex gobernador

  • El ex gobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez da lecciones a diestro y siniestro sobre la forma de hacer política en España en un libro que no destaca por su autocrítica.

    Para Miguel Ángel Fernández Ordóñez (MAFO), que con Economistas, políticos y otros animales rompe cuatro años de silencio tras su salida del supervisor, la economía es una ciencia y, aunque unos economistas puedan discrepar de otros en algunas cuestiones, están de acuerdo en lo fundamental. Y lo fundamental que todos deberíamos saber es que unas indemnizaciones elevadas por despido  perjudican el empleo; que un salario mínimo, y más si no es muy moderado, es también un factor perturbador para acabar con el paro; y que el sistema de pensiones  y la introducción del factor de sostenibilidad, es el modo de permitir que “nuestros hijos puedan cobrar sus pensiones sin problemas”. 

    Economistas, políticos y otros animales
    Miguel Á. Fernández Ordóñez
    Península, 2016
    248 páginas.
    Precio: 18,90 €.

    Es más: el conocimiento de los expertos, que el también ex secretario de Estado de Hacienda echa en falta en los debates políticos y en los medios de comunicación,  debe aplicarse “para reducir las alternativas” y acabar con las “chapuzas” y “ocurrencias” que abundan entre una clase política que, afirma, “no está a la altura” de sus empresarios y profesionales.  Lo que habría que conseguir es “que los ciudadanos estuvieran de acuerdo con las reformas”, porque en caso contrario no se podrán llevar a cabo y, en su opinión y en la de la corriente mayoritaria de las instituciones comunitarias y el Fondo Monetario Internacional (FMI), es lo que nos convendría. Acercarnos a países más avanzados, como Reino Unido o los nórdicos, insiste. La tarea por delante es, pues, “ilustrar” nuestra democracia con más conocimiento y debate antes de que se promulguen leyes, para evitar, pone como ejemplo, leyes de la dependencia o inversiones en infraestructuras sin planificación suficiente.

    MAFO reitera en varias ocasiones que su objetivo es criticar cómo se hacen las cosas más allá del qué, el  supuesto retroceso en los procedimientos que se está produciendo en España, de la mano de un sectarismo y un populismo al alza. Sin embargo, por el camino dispara con bala. A políticos, académicos, periodistas, sindicatos, patronales, oligopolios...

    El principal blanco de sus críticas es el ministro de Economía, Luis de Guindos, de quien dice que, “ignorando al Banco de España, intentó resolver él solo la segunda reestructuración de Bankia”. El ex gobernador y supervisor en general fue objeto de una “campaña de desprestigio” que “se le ocurrió” a un recién llegado Ejecutivo del Partido Popular, en 2012, para acallar eventuales críticas internas cuando la confianza de los mercados “se derrumbó”. En su relato de la crisis, la culpa la tuvo la alarma sobre el déficit público que disparó el Ejecutivo de Mariano Rajoy al llegar al poder, su retraso en la presentación de sus primeros presupuestos para esperar a las elecciones autonómicas andaluzas y el “disparatado” manejo de la crisis bancaria. El Ejecutivo sostuvo que no inyectaría un solo euro público para salvar bancos y también que el problema era de falta de provisiones, no que fuera necesaria una recapitalización.

    En definitiva, el ex gobernador no llega a acusar explícitamente al PP de haber provocado el rescate con su actitud, pero casi.

    CONVENCER MAFO, que alienta a seguir con la reforma laboral, responsalbiliza al Gobierno del PP de la desconfianza hacia España generada en los mercados en 2012 y le culpa de provocar el rescate financiero

    MAFO saca pecho con la política de provisiones “puntera” que aplicó el Banco de España, para el que reclama poder contar con “instrumentos propios de supervisión que le permita la corrección temprana de los problemas” y no limitarse a hacer de bombero con último recurso como la intervención de una entidad. El supervisor hizo lo que pudo y le tocaba por ley, apunta, aunque la ley es su verdad, pese a que los instrumentos de que disponía fueran, simplemente, “obsoletos”.

    Así que el ex gobernador omite cualquier autocrítica sobre el papel del Banco de España mientras se hinchaba la burbuja inmobiliaria y crediticia, y sobre los problemas observados por algunos inspectores, o  sobre cómo la crisis de Bankia le estalló en las manos después de que Rodrigo Rato hubiera presentado un último plan para que la entidad levantara cabeza y de haber bendecido la salida a Bolsa de la antigua Caja Madrid y las cajas satélites con las que finalmente se fusionó. Eso no se toca. Fernández Ordóñez justifica su actuación, que admite lenta, porque en las cajas podía meter baza todo el mundo (comunidades autónomas, sindicatos, gestores) y, ante la opción por una solución prioritariamente privada, “se requería “convencer”.  Por cierto, no excluye que se necesite aumentar el capital de la banca “si la economía empeorara”.

    De lo que más habla MAFO en su libro es del paro masivo y la baja productividad del país, primer problema sobre el que el Parlamento “no ha  debatido lo suficiente”. La receta: más flexibilidad, sin la que, insiste, no habrá seguridad. Modelo danés, modelo holandés, verdades fundamentales.

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