El Minotauro global // Varufakis: académico antes que ministro

  • Por (Director)
    Marzo 2015

    El ministro de Finanzas expone una nueva idea de la crisis utilizando como referencia el mito del Minotauro cretense.

    El ministro de Finanzas de la pequeña y asfixiada Grecia, Yanis Varufakis, se ha hecho famoso en los últimos meses por sus enfrentamientos con su homólogo alemán, el poderoso Wolfgang Schäuble. La cuestión de fondo de la polémica no era sólo una cuestión ideológica sobre la conveniencia de aplicar unas medidas de austeridad más o menos duras. La irritación del responsable de las finanzas de la primera economía de la UE es que por primera vez se enfrentaba a un sólido nuevo discurso con un análisis económico que adopta una perspectiva mucho más global.Varufakis es un economista greco-australiano que ha sido profesor de la Universidad de Texas, donde estableció una estrecha amistad con el reconocido académico James Galbraith. Un profesor que, por cierto, ha integrado el equipo científico que asesoró a Varufakis en sus negociaciones con el Eurogrupo.

    Todo el mundo mira de nuevo a Grecia pensando que lo que ocurra en ese país será determinante para Portugal, España, Italia, Irlanda y también Francia.

     19,95 €
    El Minotauro global
    Yanis Varufakis
    Capitán Swing, 2014,
    343 páginas.
    Precio: 19,95 €


    La gran novedad de esta etapa de la crisis es que los representantes griegos han elevado el nivel científico del debate europeo, hasta ahora muy simplificado, entre partidarios y críticos de la austeridad. La esencia de las ideas que esgrime Varufakis en sus debates en Bruselas están recogidas en su obra El Minotauro global, que ahora se publica en España, la cuarta edición ampliada. Un saludable análisis repleto de ideas nuevas, a veces reiteradas, que mira la la crisis europea en el marco más amplio de la economía global.

    Para explicar la crisis mundial, Varufakis recurre al mito del Minotauro cretense, el monstruo que debía ser alimentado cada año con siete muchachos y siete doncellas entregados como tributo por Atenas y otras ciudades. Este sistema de Pax Cretana acabó con la matanza del Minotauro a manos de Teseo, hijo del rey Egeo de Atenas, que significó la emancipación de esta ciudad .

    El autor considera que después de la Segunda Guerra Mundial, el papel del monstruo lo desempeñan los déficits fiscal y comercial de Estados Unidos. Y el tributo lo constituyen las exportaciones netas de productos y capitales de países excedentarios como Alemania, Japón y China. A su vez, los beneficios obtenidos por las naciones excedentarias se devolvían a Wall Street, que utilizaba estos capitales para ofrecer crédito a sus consumidores, invertir en corporaciones extranjeras y financiar el déficit del Gobierno.

    Este Mecanismo de Reciclaje de los Excedentes Globales se vino abajo porque Wall Street construyó pirámides colosales de dinero privado con los beneficios que llegaban a Estados Unidos del resto del mundo. “Cuando, en el otoño de 2008“, explica Varufakis, “las pirámides de dinero privado de Wall Street se autodestruyeron y convirtieron en cenizas, su capacidad para seguir cerrando el bucle de reciclaje global se desvaneció”. A partir de este momento, a la economía mundial le ha sido imposible recobrar su equilibrio sin un Sistema Global de Reciclaje Alternativo.

    EUROPA SE ESTÁ DESINTEGRANDO: En Europa, la crisis ha puesto en marcha fuerzas centrífugas que están desgarrando la eurozona, poniendo a las economías excedentarias, con Alemania a la cabeza, en contra de los rezagados

    ¿Qué ha ocurrido durante los dos últimos años? Se ha mantenido el déficit comercial, pero el déficit presupuestario se ha agigantado. América ha perdido su capacidad para reciclar las exportaciones del resto del mundo y tampoco ha logrado atraer el flujo de capital necesario para mantener el ritmo de inversión en el sector privado. La conclusión del autor es que “los déficits estadounidenses ya no pueden sostener el mecanismo que mantiene los flujos globales de bienes y beneficios equilibrados a nivel planetario”.

    En el marco de esta arquitectura de las finanzas globales, Varufakis señala la debilidad de Europa frente a Estados Unidos por la deficiente construcción del euro. La razón de que la zona del dólar sea una unión monetaria de éxito es porque cuenta con mecanismos de reciclaje de excedentes (por ejemplo, prestaciones por desempleo o instalaciones militares en los Estados más pobres), mientras que en Europa no dispone de ninguno. En su opinión, Europa se está desintegrando porque su arquitectura no es lo bastante sólida para soportar los estertores del Minotauro.

    “En Europa”, dice el autor, “la crisis ha puesto en marcha fuerzas centrífugas que están desgarrando la eurozona, poniendo a las economía excedentarias, con Alemania a la cabeza, en contra de las rezagadas, cuyos déficits estructurales no tienen cura, por más que se aprieten el cinturón”. Cree que la UE es incapaz de coordinar sus políticas en algún nivel central , su economía se estanca y el sueño de unión política se desvanece.

    En su conclusión, Varufakis señala que “la negativa por parte de los países excedentarios a aceptar que en un mundo pos-Minotauro es necesaria otra forma de reciclaje de excedentes, es la razón por la que Europa parece un caso de alquimia inversa, pues mientras que el alquimista intentaba convertir el plomo en oro, los alquimistas inversos de Europa empezaron con oro (un proyecto de integración, orgullo de las élites), pero pronto acabarán con el equivalente institucional del plomo”.

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