Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima // El cambio climático ya está aquí, y urge hacer algo

  • La autora del aclamado libro No Logo y directora del documental La Toma, que dio la vuelta al mundo, se adentra y nos alerta sobre el cambio climático.

    Es curioso todo lo que despierta la maternidad. En el caso de Naomi Klein, sus ganas de ser madre, su lucha por conseguirlo y sus primeros pasos como primeriza, despertaron en ella el interés por la tierra, por aquello que nos cobija y nos da vida. Con pequeñas fotografías narradas de su maternidad comienza y da fin al libro de 572 páginas (más otras 130 de notas, agradecimientos e índice), en el que reflexiona y da un sinfín de datos sobre el peligro que nos acecha; y que acechará a su propio hijo, si no hacemos algo —y rápido— para solucionarlo.

    Esto lo cambia todo. El capitalismo contra el clima 
    Naomi Klein
    Paidós, 2015
    703 páginas. Precio: 22,80€

    Todo hay que decirlo. 572 páginas que no son fáciles de leer de golpe porque tienen algo de narrativa y algo de manual de estudio, con una insistente —y lógica, por otro lado— opinión de que las cosas deberían cambiar.

    Los datos brotan con tanta rapidez que por momentos son difíciles de digerir. Historias en cualquier lugar del mundo, especialmente en su país de orígen, Canadá, y en Estados Unidos (además de pinceladas por otros mares), con las que podemos entender muy claramente cuáles son las fuerzas que están matando al planeta; y cuáles son las que luchan, casi a pie de guerra, para protegerlo.

    Destaca el cinísmo de personajes tan desagradables como Richard Branson, magnate del enclave Virgin, justamente una de las compañías aéreas que más huella de carbono dejan. Branson montó todo un show diciendo que su empresa sería modélica, que pondría millones y que conseguiría crear un combustible limpio para sus aviones. Terminó por empeorar, sin elocuencia publicitaria, su propio aporte a la destrucción del planeta. Y por supuesto, poniendo una décima parte del dinero que había prometido para la causa climática.

    O las grandes y pomposas reuniones de los geoingenieros de la Royal Society de Londres, que proponen tapar el sol con azufre para enfriar el planeta, con unos métodos tan poco probados que pueden poner en peligro lo mismo que se supone que defienden.

    Y por supuesto, las compañías petroleras, llámense Shell, Enron o PB, dispuestas a todo —legal e ilegal, por izquierdas y por derechas, destruyendo lo que haga falta— por sacar un sorbo más de oro negro, y un mínimo más de gas, en cualquier lugar del globo terráqueo, ahora a través del fracking.

    Junto a ellos, muy junto a ellos, a veces entre ellos, los negacionistas. que casualmente son los más capitalistas, van haciendo desfiles de conferencias para autoconvencerse de que aquí no pasa nada, calor y desgracias hubo siempre (por más que exista evidencia científica de que el cambio climático es una realidad.

    UN MUNDO EN PELIGRO: El capitalismo despiadado, el de las multinacionales del petróleo y el gas, junto a otras grandes industrias, destruirán el planeta. A menos que Blockadia logre impedirlo.

    Lo que también dice Klein es que ya queda poco tiempo, que si no hacemos algo hoy, ahora mismo, en este mismo instante, estamos bastante perdidos y perdidas (muy especialemtne perdidas, porque las mujeres somos las más pobres y sobre todo si estamos embarazadas). Junto a los niños pequeños, las embarazadas con sus fetos sufren más que nadie las porquerías que las compañías extractivas tiran por los aires mientras buscan petróleo.

    El cambio climático, con la mano del hombre, se cebará con los más podres primero, y con todos después.

    A menos que lo que Klein llama “Blockadia”, movimientos ciudadanos que se niegan con manifestaciones y juicios en tribunales a dejar que las compañías pasen por sus ciudades o pueblos, hagan algo... Y con las cosas que cuenta Klein, dan ganas de irse a una “barricada”.

    Uno de los mejores guerreros de Blockadia (guerreros, porque en algunos sitios se ha convertido en cuasi guerras entre manifestantes y policías) son los movimientos indígenas, comenzando por los de Canadá. Los pueblos originarios no sólo tienen una forma de pensar distinta a la capitalista respecto a los recursos que da la tierra, y por tanto a su cuidado, sino que en muchos casos tienen reconocido su derecho legal a un uso determinado de la tierra y pueden ganar batallas legales, como se ha visto en algun caso en que las compañías petroleras no han podido pasar.

    Pisotear el planeta tiene mucho que ver con el capitalismo. De hecho, Klein lo sitúa justamente al inicio del uso de la máquina de vapor, con la revolución industrial y los comienzos del estilo de vida, tal como lo vivimos hoy.

    Al fin y al cabo, detrás de todo esto está la economía, y nada cambiará si no se logra frenar el ascenso de las desigualdades sociales. La tradicional lucha de clases se ve reflejada en la lucha por el clima. Con una diferencia. Ahora, aunque tarde, las mismas clases pudientes se verán afectadas por su propia codicia. Al final, el clima matará a unos y a otros.

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