¿Hacienda somos todos? // Impuestos contra la ley de la selva

  • El fraude y la inexistencia de un verdadero sistema tributario son las principales causas de la crisis fiscal española.

    ¿Hacienda somos todos? Impuestos y fraude en España. 
    Francisco de la Torre Díaz 
    285 páginas. Precio 15,90€ 
    Deusto, 2014

    “¡Messi campeón, Messi presidente!”, gritaba la multitud mientras la estrella del FC Barcelona entraba en los juzgados de Gavà, el pasado 27 de septiembre, para declarar por un fraude fiscal de 4,1 millones de euros. Solo unas cuantas personas recriminaron al futbolista, cuyo padre había depositado previamente el dinero para resolver la cuestión. La escena sirve al inspector de Hacienda Francisco de la Torre para ilustrar la tolerancia que aún existe en España hacia quienes engañan al fisco y privan a la Administración de los recursos necesarios para hacer frente a sus obligaciones con la sociedad.

    El excesivo nivel de fraude es una de las principales causas de la gran caída recaudatoria y de la crisis fiscal que sufre España, afirma De la Torre. Para el autor, en ello tiene mucho que ver la menor conciencia fiscal existente en nuestro país con respecto de otros más avanzados en estas cuestiones. “No se puede ganar la partida a la crisis fiscal sin convencer a los españoles de que hay que pagar impuestos”, sostiene. “La alternativa es simplemente la ley de la selva”.

    El libro nos cuenta que igual que una burbuja inmobiliaria, España también vivió durante los primeros años de siglo una burbuja fiscal. Su autor explica que la crisis fiscal que ahora sufrimos, con una deuda pública cercana al 100% del PIB y un déficit público lejos de ser controlado, llevaba mucho tiempo incubándose. La caída repentina de la recaudación puso de manifiesto que esta estuvo artificialmente hinchada durante los años de bonanza y que no era sostenible. Los cuantiosos ingresos fiscales derivados de la construcción dieron la falsa impresión de que la felicidad iba a durar para siempre.

    De la Torre, que fue portavoz de la Organización Profesional de Inspectores de Hacienda (IHE) y actualmente dirige un equipo de inspección en Madrid, ha puesto en su libro el mismo afán didáctico que despliega en sus artículos de prensa y en su blog El precio de la civilización, del periódico digital Vozpópuli. Esta obra es una excelente hoja de ruta para quien desee adentrarse en el territorio de los impuestos sin tener grandes nociones del asunto. De la Torre combina lecciones básicas (qué grava cada impuesto, qué Administraciones los cobran, las causas del fraude, la fiscalidad de las grandes empresas y de los clubes de fútbol…) con ejemplos de incidentes fiscales ocurridos durante estos años de crisis.

    INFLUENCIA POLÍTICA Los vaivenes políticos influyen negativamente en el funcionamiento correcto de una Agencia Tributaria con muy escasos recursos

    Entre estos últimos, el autor destaca cómo la recaudación fiscal comenzó a desplomarse antes de que lo hiciera la actividad económica. Algunos, sencillamente, intuyeron lo que se avecinaba y decidieron pagar menos impuestos. Ello explica la aparente paradoja de que 2007 fuera un año de beneficios récord para las empresas y que en 2008 (cuando se pagaron los impuestos correspondientes al año anterior) la recaudación del impuesto de sociedades se desplomara el 39%. Otro triste asunto es la concesión en noviembre de 2010 por el Gobierno socialista de una serie de ventajas fiscales a las grandes empresas sin la exigencia de mantener el empleo. “Que la vicepresidenta Elena Salgado acabase trabajando para la filial chilena de una de las empresas beneficiadas por esta medida a lo mejor fue una casualidad”, dice con ironía el autor.

    Además del fraude, explica De la Torre, otro de los grandes problemas es que, más que un sistema fiscal, España tiene un “conjunto deslavazado de impuestos” excesivamente complejo en el que intervienen demasiados actores (Estado, comunidades autónomas, ayuntamientos, con frecuencia poco coordinados) y que desincentiva el cumplimiento de las obligaciones tributarias. El autor se muestra contrario a las amnistías fiscales y llama la atención sobre la falta de recursos que tiene la Agencia Tributaria española con respecto a las de otros países. Critica también la influencia que tienen los vaivenes políticos en el buen funcionamiento de la institución. Un ejemplo: casi la mitad de los 1.400 inspectores de la Agencia ocupan puestos de libre designación, aunque se dediquen a cuestiones puramente técnicas. Si la destitución de alguno de ellos, como sucedió en el caso de la empresa cementera Cemex, aparece ligada a expedientes concretos, entonces “tenemos un cóctel explosivo”, afirma De la Torre, quien sentencia: “Si cada cambio de Gobierno supone más de un centenar de ceses, traslados y nuevos nombramientos, y esto se publicita y se considera normal, lo que no será normal, tristemente, será el funcionamiento de la Agencia Tributaria y la recaudación fiscal”.

    El autor señala en su Nota Final que una de las razones para escribir este libro era cubrir un déficit de información en cuestiones fiscales y explicar cuestiones complejas con claridad y sencillez. Sin duda, lo ha conseguido

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