La situación del mundo 2015. Un mundo frágil // El fin del mundo

  • Diciembre 2015

    MEDIO AMBIENTE: Los diferentes artículos que se compilan en el libro hacen pensar en un apocalipsis.

    ¿No estará el mundo de la ideología económica cargado de prejuicios y preconceptos? ¿Por qué para que la gente de un país viva bien tenía que subir necesariamente el PIB, y crecer? El libro La situación del mundo 2015, con textos del Worldwatch Institute, editado por Fuhem Ecosocial e Icaria, es una especie de manual con miles de datos que llevan a concluir que realmente estamos ante un mundo enormemente frágil, al que cada vez cuidamos menos. Y que además, la política del crecimiento empedernido no es que no lleve a ninguna parte, sino que nos dejará directamente en la hoguera. 

    La situación del mundo 2015. Un mundo frágil
    The Worldwatch Institute
    Fuhem e Icaria, 2015
    268 páginas. Precio: 24 €

    Son interesantes las críticas de los autores Peter A-Victor y Tim Jackson, que explican algo tan poco usado como el IBES, el Índice de Bienestar Económico, planteado por Herman Daly en 1970. Este índice resta del PIB el valor de los efectos colaterales no deseados y añade el valor de aquellas actividades que mejoran el bienestar y que el PIB ignora, como el trabajo doméstico no remunerado. 
    La conclusión del equipo de Daly era que entre 1950 y 1990 el IBES per cápita en Estados Unidos había aumentado mucho más despacio que el PIB per cápita. A partir de 1990, el IBES arroja un resultado negativo; es decir, proporciona datos antieconómicos

    Al igual que las conclusiones de Naomi Klein en su obra Esto lo cambia todo, este libro refleja que los problemas del cambio climático como consecuencia de políticas obsesivas de crecimiento, ya están aquí, y empeorarán en las próximas décadas. Es decir, ya no es que dejemos a nuestros hijos un mundo incierto, sino que el desastre lo viviremos nosotros mismos.

    Algunas de esas consecuencias ya se ven: el mundo ya ha padecido grandes sequías en lugares inusuales como California (las consecuencias fueron pérdida de tierras de cultivo, de dinero y de empleos). Pero en los próximos años, según explica Ben Caldecot en el capítulo cuarto del libro, el porcentaje de la superficie mundial de tierras afectadas por sequías se multiplicará por un factor de entre 10 y 30, desde el 1-3% de la superficie actual al 30% para la década de 2090. Eso es el comienzo. Realmente, parece el fin del mundo.

    Todos los gráficos que marcan los cambios climáticos y ambientales muestran líneas verticales de crecimiento de contaminación o calentamiento. 

    Más allá de las guerras, esta situación está generando enfermedades y originará muchísimas más. Habrá más refugiados climáticos, y por supuesto muchas muertes relacionadas con el clima.

    La política mundial, sin embargo, apenas tiene en cuenta este asunto. Es más cómodo tomarlo como un tema apartado. Seguir haciendo políticas basadas en la competencia, el individualismo, y —en fin— un crecimiento económico capitalista que impulsa los números y la desigualdad. Allí vamos. 

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