La trampa de la informatización
Este libro contiene los resultados de una investigación de campo sobre sistemas de ayuda a personas desfavorecidas en EE UU, pero sus conclusiones bien pueden extrapolarse a otros entornos; quizá también a los nuestros.
Se cede a sistemas informáticos gran parte del poder de decisión sobre servicios sociales que antes tomaban seres humanos, pero esos sistemas no son neutrales; heredan los valores y objetivos de quienes los contratan e implementan. Cuando su objetivo es racionalizar y hacer más eficientes los programas sociales, tratan a los solicitantes de ayuda más como posibles defraudadores que como personas con derecho a ser asistidas. Se convierten así en un muro entre la población pobre y sus derechos legales.
Hay una obvia asimetría de poder entre los solicitantes de asistencia y quienes administran los sistemas. Se obliga a los primeros a proporcionar todo tipo de información personal y familiar, pero no se impone a los administradores la obligación de transparencia acerca de los modelos y los algoritmos que deciden la elegibilidad de las personas que solicitan asistencia. Prevalece el criterio de que las...