Los sueldos de la alta dirección

  • Por (Fallecido el pasado 3 de agosto, fue editorialista de Alternatives Économiques y presidente de la cooperativa)
    Enero 2020

    TIMING: La presidenta y directora general de la RATP (Compañía Arrendataria Autónoma de los Transportes Parisinos, en sus siglas en francés), Catherine Guillouard, no podía haberlo hecho mejor para garantizar el éxito de la huelga general del 5 de diciembre. Se subió el salario el 12,5% lo que le permitirá percibir 450.000 euros, incluida una variable de 100.000 euros. Como el resto de los directivos, justifica su aumento comparando su sueldo con el de sus homólogos. Ese es el problema: los jefes de empresa han dejado de considerarse los miembros más eminentes de un colectivo, que justificaba un salario más elevado aunque no impedía poder medirlo con el del resto de asalariados. No, ahora consideran que pertenecen a una raza de señores: sus ingresos ya no deben compararse con los de sus compañeros, sino con los de sus semejantes. Esta idea amenaza la cohesión social y  la democracia. ¿Cómo creer en el sufragio universal y en la igualdad en dignidad de los miembros de una comunidad cuando se observan semejantes diferencias?

     

    LIBERALISMO: Durante la campaña electoral, Emmanuel Macron afirmó ser un auténtico liberal, en el sentido positivo del término. Liberal en la defensa de las libertades públicas y en la acogida de migrantes. También liberal en el ámbito económico y social. Evidentemente, los “primeros de la cordada” debían recibir en justicia una recompensa por su esfuerzo y su talento, pero también había que asegurarse de que los “que no son nada” (¡sic!) pudieran llegar a ser algo. Para ello, iba a reformar no solo la educación para reducir el fracaso escolar, sino también el seguro de paro y el sistema de formación con el objetivo de que todo el mundo pueda reintegrarse. Han pasado dos años y medio. En el ámbito de las libertades, la falta de liberalismo predomina. En el plano económico y social, el balance no es más brillante. Jean-Michel Banquer, ministro de Educación, se vanagloria del balance de la división de las clases de la escuela primaria en CP (curso preparatorio) y CE1 (curso elemental nivel 1), pero esto no bastará para acabar con la dinámica desigualitaria de la escuela si no se emprende una política de la primera infancia que reduzca las diferencias observadas a la entrada en la educación infantil. En segundo lugar, la reforma del seguro de desempleo se parece a la famosa receta del paté de alondra: una alondra de nuevas seguridades para los independientes y los creadores de actividad y un caballo de ahorro a costa de los parados, empezando por los más precarios. Respecto a la formación, la nueva aplicación de la que presume Muriel Pénicaud, ministra de Trabajo, permitirá que parte de los asalariados puedan elegir. Pero no responde a los problemas de infracualificación de la población activa, ya se trate de jóvenes que no consiguen integrarse en el mercado laboral o de séniores rechazados por las empresas. En resumen, el discurso emancipador de ayer ha dado paso a una política que permite el desarrollo y la reproducción de las desigualdades. 

     

    ARITMÉTICA: El Gobierno francés acaba de hacer  balance del PEC (Itinerario Empleo Competencias en sus siglas en francés), un nuevo modelo de contrato establecido en enero de 2018 que sustituye a los contratos subvencionados para ayudar a la inserción de los parados. Se basa en el tríptico empleo (con un contrato de 9 a 12 meses renovable por 6 a 12 meses)/acceso a la formación/acompañamiento durante todo el contrato ( bien por empleador o por el servicio público de empleo) para lograr una inclusión estable en el empleo. El índice de inserción en el empleo estable sería del 55% frente al 45% de los contratos subvencionados. Muy bien. No entraremos a discutir aquí los efectos positivos de las medidas adoptadas tras el informe de Jean-Marc Borello, que imponen un auténtico itinerario de formación, pero sí observaremos que, como el número de contratos se ha dividido entre cerca de tres para bajar a 100.000, el número absoluto de personas integradas en el empleo estable es menor. En cuanto al mejor índice de inserción que se constata al finalizar el contrato, podría ser simplemente resultado de una selección más estricta debido al menor número de contratos disponibles. Es un fenómeno muy conocido por los profesionales de la inserción a través de la actividad económica sometida a una exigencia paradójica: hacerse cargo de las personas más alejadas del empleo a la entrada y aumentar su índice de inserción a la salida. 

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