Macron y sus promesas

  • Por (Editorialista de Alternatives Économiques y ex presidente de la cooperativa)
    Octubre 2018

    ESTANCAMIENTO El nuevo mundo se parece cada vez más al antiguo. El distintivo de En marche era la rapidez de ejecución. Pero seguimos esperando el plan contra la pobreza, la anunciada reorganización del sistema sanitario, el plan estratégico de la SNCF, la ley Pacto y la de las movilidades… Y lo que es más problemático, muchas de las promesas del candidato Macron se han dejado para las calendas griegas. Algunos ejemplos: la prometida ampliación de la indemnización por paro a los trabajadores que causen baja voluntaria y a los independientes se reducirá a la nada o prácticamente a la nada; la mejora de las condiciones de detención ya no está en la agenda a pesar de que más de 70.000 personas están hoy detenidas en unas condiciones con frecuencia indignas; de nuevo se ha parado el cierre de la central de Fessenheim, ahora condicionado a la puesta en marcha de un reactor EPR de Flamanville que acumula contrariedades… Entre las resistencias de los diversos lobbies y las obligaciones presupuestarias, la acción gubernamental se frena. Al menos, tres promesas se han mantenido: la ley laboral, la supresión del impuesto de solidaridad sobre la fortuna (ISF) y un impuesto fijo para las rentas del capital.

    PROTECCIÓN La protección social sirve ante todo para erradicar la pobreza. El establecimiento de la Seguridad Social, al finalizar el segundo conflicto mundial, permitió a los que no podían tener un empleo debido a su edad o a su salud beneficiarse de un ingreso sustitutivo. Al mismo tiempo, el pleno empleo y el establecimiento de un salario mínimo, así como los convenios colectivos, garantizaban una renta decente a las personas aptas para el trabajo. El espectacular desarrollo de la sanidad, la considerable prolongación de la esperanza de vida, y también el aumento del paro masivo, han cambiado totalmente el panorama. Aunque el peso de los gastos sociales en el PIB ha sufrido un fuerte aumento, ha habido al mismo tiempo un resurgimiento de la pobreza y la precariedad. En el ámbito de la sanidad, la creación de la Contribución Social Generalizada (CSG), establecida para todas las rentas, ha permitido financiar el acceso universal a la sanidad. En lo que a la jubilación se refiere, las sucesivas reformas han reducido los derechos cuando habría que haber reconsiderado la articulación de los tiempos sociales a lo largo de toda la vida y mejorar las condiciones laborales. Pero lo más grave es que, frente al paro masivo, las políticas han mostrado su incapacidad de lograr un retorno al pleno empleo, ofreciendo unos ingresos sustitutivos que no permiten vivir dignamente. En este plano, las medidas que se han puesto en marcha o se han anunciado no están en la línea de las reformas anteriores. Hoy esperamos mejorar el funcionamiento del mercado laboral gracias a un aumento de la flexibilidad, un control más estricto de los parados y un mayor esfuerzo en la formación. Todo ello bajo una mayor tutela del Estado. A falta de medidas más voluntaristas, y teniendo en cuenta la debilidad del crecimiento, la situación del empleo no mejorará, ni el número de pobres disminuirá.

    DÉFICIT No hay nada que hacer. Ni el CICE (crédito de impuesto para la competitividad y el empleo) ni los múltiples pactos a los que se ha llegado desde 2012 han logrado reducir el déficit de la balanza comercial. Más allá de los retos de la competitividad, Francia sufre un problema de oferta. En parte es debido a la estructura del aparato productivo, con una multitud de pequeñas empresas orientadas fundamentalmente a los mercados de proximidad y algunas grandes empresas transnacionales que despliegan su actividad a escala mundial, dejando de lado a Francia. Por ello, el país, que cuenta con dos grandes fabricantes de automóviles, es un importador neto de coches. Faltan las famosas empresas intermedias que producen para el mercado mundial y que constituyen la potencia de la industria alemana. Una situación que no se resolverá con una varita mágica. Hay que seguir apoyando y financiando la creación de empresas, invirtiendo en investigación, pero también es necesario mejorar la cualificación de la mano de obra y… la de la patronal.

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