Ahorro

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  • Por (Periodista)
    Diciembre 2013

    Piense en la palabra ahorro. O mejor en el concepto. Ahorrar. Suena bien y sabe bien, evoca virtudes como la honradez, la prudencia y la previsión, se relaciona con la prosperidad y el orden, nos recuerda los consejos maternales, inspira tranquilidad y sosiego. Desde siempre, el ahorro es bueno. Estamos de acuerdo, ¿no? Bien. ¿Y si las cosas cambiaran? ¿Y si el ahorro se convirtiera en un problema? Puede ocurrir. Quizá algún día las madres cambien su consejo: “Niños, ni se os ocurra guardar dinero en el banco, pensad en el futuro y gastad”. ¿Imposible? No.

    La economía está llena de paradojas. En la actual temporada se lleva mucho, precisamente, la llamada paradoja del ahorro o paradoja de la austeridad. Se trata de una idea keynesiana; es decir, peligrosamente izquierdista e irresponsable según el neoliberalismo dominante. Cómo un economista tan serio, razonable y hasta cierto punto conservador como John Maynard Keynes ha acabado catalogado...

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