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El ahorro alemán

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Abril 2015 / 24

Un ahorrador es un acreedor. Cuanto más ahorra uno, más se endeuda otro. Salvo en casos muy específicos, como el de los narcotraficantes de poca monta y los políticos corruptos más novatos, que guardan el dinero en bolsas de basura, el ahorro significa crédito. Y eso vale igual para un ciudadano que para un país. El Gobierno chino lo sabe y utiliza sus inmensas reservas como instrumento diplomático: si un día repatriara la mitad de lo que tiene invertido en bonos estadounidenses, el dólar se iría a hacer puñetas. En fin, lo de que ahorrar significa prestar lo sabe todo el mundo. Salvo, quizá, el Gobierno alemán.

Alemania no es responsable de la crisis económica europea. Quien más culpa tiene en el desastre griego son los propios griegos, muy especialmente sus élites. Y tampoco son inocentes quienes, empresas o ciudadanos, se endeudaron en España como si no existiera el mañana. Alemania cuenta con un Gobierno prudente, al menos en la administración interna, y una sociedad responsable. Los alemanes deberían ser conscientes, sin embargo, de que sus actos tienen consecuencias, incluso acciones saludables desde un punto de vista económico (o moral, según lo ven ellos) como el ahorro pueden acarrear repercusiones no deseadas.

Cuanto más ahorra uno, más se endeuda otro. Es elemental

¿Qué va a pasar con el dinero que Alemania no gastará?

Angela Merkel se propone ahora acabar con el déficit presupuestario alemán. Es decir, que el Gobierno no gaste más de lo que ingresa, lo cual parece irreprochable. Pero significa, además de recortar en programas de inversión, añadir ahorro público al ya sustancial ahorro privado. ¿Qué va a pasar con el dinero que no gastarán? Por supuesto, pueden llenar de billetes unos cuantos millones de bolsas de basura y enterrarlas en el jardín. O, de forma más fina pero no menos tonta, acumular oro en alguna parte. Lo más normal es que ese dinero acaben prestándolo los bancos o las instituciones europeas, igual que los ríos de euros que fabrica el Banco Central Europeo (BCE). Y vuelta a empezar con la santa ira y el santo escándalo de los alemanes ante tanto deudor como habrá.

¿No les parece que el mecanismo es un poco tonto? ¿No les parece que podría cambiarse?

ILUSTRACIÓN: DARÍO ADANTI