El factor humano

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  • Por (Periodista)
    Marzo 2016

    Dentro de una disciplina tan errática y subjetiva como la economía, el elemento menos predecible es el humano. Aunque son las personas, con su talento y sus mitos religiosos y culturales, las que fabrican (o destruyen) los sistemas sociales, la riqueza y el bienestar, nunca es posible adivinar qué tipo de gente le conviene a un país. ¿Gente bien formada técnicamente? A veces, sí. Otras veces, la peor chusma, la más ignorante y andrajosa, ofrece resultados sorprendentes.

    Un ejemplo de ello, entre los muchos posibles, lo ofrecen las migraciones judías de finales del siglo XIX. Eran judíos que huían de los pogromos en Rusia y Polonia. Procedían en su mayoría de aldeas oscuras y atrasadas. Unos 40.000 fueron a Gran Bretaña, y su presencia en el East End londinense fue lo que dio mala fama al barrio de Jack el Destripador. Casi dos millones llegaron a Estados Unidos. Eran lo peor. Al cabo de una generación, crearon Hollywood. La primera gran estrella del cine fue Charles...

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