La independencia

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  • Por (Periodista)
    Septiembre 2014

    Periodista

    Envejecer es un engorro. Uno asiste a la decadencia y la muerte de personas a las que quiere, soporta su propia decadencia y, además, comprueba que los años no aportan ninguna sabiduría. Hay en el envejecimiento algunos inconvenientes adicionales, como, por ejemplo, la constatación de que en ciertos debates nadie tiene razón, aunque nadie esté enteramente equivocado. Uno de estos debates parecía zanjado y, sin embargo, vuelve a abrirse. Se trata de quién debe dirigir los bancos centrales. El asunto podría parecer secundario en comparación con lo que está cayendo, pero lo que está cayendo, y lo que puede caer en el futuro, depende en gran medida de cómo se gestiona la política monetaria. La evolución de las economías occidentales durante los últimos cuarenta años está relacionada directamente con esos señores, los gobernadores del dinero.

    Hasta los años ochenta, de la política monetaria se encargaban los políticos. Los gobiernos de los regímenes...

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