La tecnocracia

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  • Por (Periodista)
    Junio 2014

    La Unión Europea suele ser considerada una organización tecnocrática y elitista. En efecto, lo es. Las sucesivas ampliaciones la han hecho difícilmente manejable; la acumulación de poderes ha complicado su funcionamiento. ¿Quién manda en ella? Principalmente, los jefes de Estado y de Gobierno de los países miembros (el Consejo), con mayor autoridad los que representan a las sociedades más ricas: ahora, para entendernos, Angela Merkel. Luego figuran la Comisión, pasteleada por los gobiernos y, por tanto, aquejada de debilidad congénita; los altos funcionarios; los parlamentarios europeos; los lobbies… A nadie se le escapa el formidable poder del Banco Central, cuyo presidente es también nombrado por los gobiernos. La influencia de los ciudadanos resulta muy remota e indirecta. Llevamos décadas arrastrando el famoso déficit democrático. Es inevitable, se dice. Solo las élites, al parecer, son capaces de comprender la mecánica interna de algo tan complicado.  Cuando...

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