No es la economía

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  • Por (Periodista)
    Noviembre 2017

    A las personas nos gusta creer que la vida es comprensible. Y si la vida no lo es (y no lo es), nos empeñamos en que la historia, ese desorden cotidiano que los años transforman en relato, sí ha de serlo. Generalmente nos entregamos a las explicaciones fáciles. La economía, por ejemplo. Ignoro si alguien entiende la economía en su conjunto, incluyendo su amplia vertiente irracional, pero nos saca de muchos apuros atribuir los acontecimientos a razones económicas. Esa fe respalda la celebridad de aquella frase en la primera campaña presidencial de Bill Clinton: “La economía, estúpido”. En realidad, James Carville, el estratega de Clinton, escribió en la pizarra tres puntos: “Cambio o más de lo mismo; la economía, estúpido; no olvidar el sistema de salud”. Y Clinton no ganó por la economía, sino porque un tercer candidato, Ross Perot, restó votos a George Bush. Da igual, recordamos lo que confirma nuestros prejuicios.

    Pese a la huida de bancos y empresas, la...

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