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¿Qué puede salir mal?

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Pertenece a la revista
Junio 2020 / 81

Ilustración
Darío Adanti

¿Se acuerdan de la larga recesión que comenzó en 2008? Duró hasta 2014. En España implicó duras consecuencias económicas (recortes presupuestarios, descenso de los salarios reales, desempleo) y unas turbulencias políticas que siguen ahí: el auge de la xenofobia, el independentismo y la ultraderecha tiene su origen en aquellos años difíciles.

¿Se acuerdan? La economía española se contrajo el 3,6% en 2009 y el 2,9% en 2012, los dos ejercicios más ásperos de aquella crisis.

Para 2020, se espera que la recesión suponga una caída cercana al 10%. En unos meses concentraremos todo el sufrimiento que entonces se distribuyó en seis años. Y no se acabará ahí: nadie cuenta con que 2021 sea una maravilla. Lo que viene, ya lo saben, será muy complicado.
Ojalá ese fuera todo el problema.

En 2008, al frente de Estados Unidos estaba George W. Bush, relevado a principios de 2009 por Barack Obama. En el Reino Unido mandaba Gordon Brown. El populismo era entonces una cosa pintoresca, y a ratos hasta graciosa, representada por Silvio Berlusconi.

Imaginen a Donald Trump manejando EE UU en la lucha contra la turborrecesión

Por decirlo en términos técnicos, estamos en lo peor y mandan los idiotas

El populismo no consiste solamente en proponer soluciones sencillas (y falsas) para problemas complejos (y reales, aunque no siempre, porque el populismo también se maneja con soltura en el ámbito de la invención de problemas). El populismo, en lo fundamental, vive de la división y el enfrentamiento. Necesita fabricarse enemigos.

Ya hemos comprobado la elegante eficacia con que Donald Trump ha combatido la pandemia en Estados Unidos: desprotegiendo a sus ciudadanos, buscando pelea con China y diciendo burradas. Ahora imaginen a ese personaje manejando la superpotencia en la lucha contra la turborrecesión.

Cuando entonces, en España gobernaba José Luis Rodríguez Zapatero, sustituido muy pronto por Mariano Rajoy, aquel señor de sintaxis alambicada que rescató gratis a la banca, redujo los derechos de los trabajadores y erosionó los servicios públicos, pero a la vez subió impuestos y más o menos capeó el temporal. Ahora gobierna en España un hombre bastante discutible, Pedro Sánchez, gracias a una exótica coalición parlamentaria; enfrente tiene a un líder del PP, Pablo Casado, cuya solución para todo consiste en bajar los impuestos, coaligado con una ultraderecha, la de Vox, intelectualmente inenarrable.

Vamos a sufrir una recesión mucho peor que la de 2008, con unos gobernantes propensos a las soluciones fáciles (y falsas) y fisiológicamente incapaces de generar consensos; en España y en casi todas partes. Por decirlo en términos técnicos, estamos en lo peor y mandan los idiotas. ¿Qué puede salir mal?