Por qué las mujeres disfrutan más del sexo bajo el socialismo // Más libertad = mejor sexo

  • Diciembre 2019

    FEMINISMO: La autora explica con datos por qué las mujeres son más infelices en el capitalismo.

    Por qué las mujeres disfrutan más del sexo bajo el socialismo
    Kristen Ghodsee
    Capital Swing
    196 páginas. Precio: 17,57 euros

    Kristen Ghodsee se pasó 20 años viajando por los países del Este, estudiando sus modelos y a su vez viviendo en Estados Unidos, preocupada por la situación de falta de derechos de las mujeres en muchos aspectos. Y después de tantos años, siendo profesora de la Universidad de Pensilvania, escribió este libro, en el que explica por qué “las mujeres disfrutan más del sexo bajo el socialismo”. No se trata de un alegato activista de los países comunistas. Por supuesto, conoce y hace sus críticas al sistema comunista, que, finalmente, fue un fracaso rotundo y tuvo poco de libertad real para las mujeres.  Es más, lo que vino después (claro, junto con el capitalismo) fue la denigración más fuerte de las mujeres de los países comunistas, cuyos cuerpos fueron transformados en mercancías, llenando los prostíbulos de Europa.

    Donde vivimos mejor las mujeres y, por tanto, donde tenemos mejor sexo, es en aquel lugar donde podemos contar con una mayor independencia económica, y más espacios vitales. Se trata de lo que la autora, y en general las personas que viven en Estados Unidos, llaman “socialismo democrático”: básicamente,a  los países nórdicos. 

    Lo bueno del libro de Ghodsee es que se adentra en la historia y cuenta cosas que muchas desconocemos. Por ejemplo, que las sociedades de cazadores recolectores vivían en comunidades matriarcales, sin parejas “matrimoniales” como las conocemos hoy (según Bebel y Engels). Entonces, no se sabía quién era el padre del hijo, y por tanto, los lazos familiares eran los de la madre. El mundo del matrimonio, y la religión, llegaron de la mano de la agricultura, y con ello, de la posesión de tierras. Para trabajar la tierra había que traer hijos al mundo. Y así fue cómo los cuerpos de las mujeres se transformaron en maquinarias reproductoras de personas. Y las sociedades se volvieron patriarcales. De la mano de la Iglesia, y luego del capitalismo de historias románticas de Hollywood, llegó el amor platónico de la media naranja y todas las demás sandeces que hacen que se frustren día a día los sueños de millones de mujeres que buscan un compañero y se encuentran encerradas en una relación, muchísimas veces sin la libertad económica necesaria para largarse, llegado el caso.

    Hubo y hay muchas teorías en el socialismo que abogan por los derechos iguales para hombres y mujeres.  El padre del cooperativismo, Robert Owen, también luchó por una sociedad de iguales, no solo de clases, sino de personas. Y disertaba sobre el grave error, y horror, de que las mujeres tuvieran que tener doble trabajo, en casa y fuera.

    Lamentablemente, como en la Unión Soviética, en los círculos del cooperativismo, y de otras muchas iniciativas sociales, todavía hay demasiado patriarcado, y por tanto, es de suponer, demasiado poco buen sexo. 

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