Sistema deuda. // Historia de una herramienta de dominación

  • CAPITALISMO: Repaso a 200 años de crisis de deuda, desde el nacimiento de la Grecia moderna a nuestros días.

    Sistema deuda. Historia de las deudas soberanas y de su repudio
    Éric Toussaint
    Icaria, 2018
    300 páginas Precio: 24 euros

    Las crisis de deuda tienen siempre efectos devastadores sobre las economías de los países. Cuando la deuda se hace insostenible, el crédito deja de fluir y los Gobiernos se ven obligados a desviar al pago de la deuda unos recursos que, de otro modo, servirían para financiar la sanidad, la educación o las pensiones. La historia nos deja abundantes ejemplos de ello.

    El último libro del historiador, politólogo y activista belga Éric Toussaint repasa las crisis de deuda de los últimos 200 años, desde el Imperio Otomano a América Latina, pasando por Grecia, China y la Unión Soviética. No podía llegar en momento más oportuno, pues se acumulan los indicios de que la próxima crisis está a la vuelta de la esquina.

    Toussaint parte de una firme posición ideológica: la deuda es un arma que las grandes potencias capitalistas utilizan para someter a los Estados de la periferia. Así fue, señala el autor, durante la etapa imperialista de las grandes potencias en el siglo XIX, y así sigue siendo hoy, aunque con formas diferentes. Subraya el autor que en numerosas ocasiones a lo largo de la historia contemporánea los países capitalistas tomaron el control de Estados independientes endeudados (Túnez, Egipto, Haití, etc.) o les impusieron condiciones que llevaron a la subordinación y el debilitamiento.

    Como recuerda Toussaint, las crisis de deuda han estado siempre precedidas de una fase de calentamiento y sobreabundancia de capitales en las economías industrializadas y vienen generalmente provocadas por factores externos a los países periféricos endeudados: una recesión, un crash financiero, un cambio repentino en la política de tipos de interés de los bancos centrales...  Son las naciones más débiles, sin embargo, las que pagan los platos rotos en forma de recortes de los gastos sociales, aumento del desempleo y retrocesos en su salud democrática. 

    ¿Es posible suspender unilateralmente el pago de la deuda sin causar daños irreparables a la economía? Contrariamente a la opinión más difundida, Toussaint, portavoz de la red internacional del comité para la abolición de las deudas ilegítimas, asegura que sí, como lo demuestran los casos de Portugal en 1837, de EE UU tres ocasiones en el siglo XIX, de México en cuatro ocasiones en el XIX y el XX y de la Unión Soviética tras el triunfo de la Revolución, en 1918. 

    Por el contrario, sostiene el autor, es muy difícil, si no imposible,  que un país pueda emanciparse si sigue pagando una deuda ilegítima u odiosa. El último ejemplo: lo que Toussaint llama el “sometimiento” de Grecia a los dictados de los acreedores desde 2010 y los efectos de la “capitulación” cinco años después. 

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