Tranquilos, todo está controlado

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  • Por (Periodista)
    Julio 2019

    Nos hemos habituado a eso que llamamos “cumbres”. Dirigentes políticos más o menos poderosos se reúnen en algún  lugar para ponerse de acuerdo en tal asunto o tal otro. Damos por supuesto que cada uno de ellos acude con un objetivo o una idea e intenta convencer a los demás. A veces se consigue algo, a veces no. Las “cumbres” no concluyen casi nunca en un fracaso estrepitoso porque los participantes disponen de un material básico previamente pactado por unos ayudantes llamados sherpas; si no se avanza, al menos se dispone de eso. Imaginemos ahora algo muy inquietante.

    Imaginemos una “cumbre” de tipos muy influyentes que se sientan en torno a una mesa para hablar con franqueza, y abren un diálogo parecido al siguiente: “¿Qué hacemos?”. “Para saber qué hacer, tendríamos que saber qué está pasando”. “¿Alguien puede explicar qué está pasando?”. “A mí no me miréis, yo no tengo ni idea”. “Vale, pues no hacemos nada”. “Cruzamos los...

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